Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Andrea Rincón: de los duros momentos que vivió a lo que tuvo que dejar de lado y cómo logró cambiar su vida

    » La Nacion

    Fecha: 07/02/2026 02:51

    En diálogo con LA NACION, la actriz y conductora habla de su éxito laboral, del trabajo personal que hizo para recuperarse y del presente que la encuentra enfocada en su familia y la fe - 11 minutos de lectura' Andrea Rincón viene de un año de trabajo intenso y, según cuenta, con una decisión tomada: bajar la autoexigencia, ordenar prioridades y sostener el cambio que dice haber construido con terapia y conversaciones difíciles. Se permitió frenar después de cumplir objetivos que, asegura, nunca se había imaginado. Estrenos en España y en Hollywood, un programa propio y un rol cada vez más activo como conductora y productora. A su vez, atravesó una transformación interna que hoy, según quienes la rodean, se le nota en la mirada y en la forma de habitar el trabajo y los vínculos. Conocida por su salto a la popularidad en Gran Hermano y por una carrera que combinó televisión, teatro, revistas y realities, Rincón atraviesa una etapa distinta. En un mano a mano con LA NACION, la actriz habla sin rodeos del cuerpo, de la presión, del enojo y del aprendizaje que la llevó a pedir ayuda cuando sintió que había perdido su esencia. Dios sabe de dónde vengo, repite como una forma de explicar por qué hoy elige vivir de otra manera. ¿Cómo empezaste este año? Lo empecé muy bien. La verdad, estoy contenta y con muchas ganas. Me siento cansada porque cuando me tomé vacaciones, el cuerpo me pasó factura. Ahí tomé conciencia de todo lo que hice el año pasado y el anterior; no paré nunca. ¿Y qué fue todo eso que lograste? Estrené la película Las nubes, en España y en Hollywood, y produje el programa Con todo respeto en su totalidad; lo escribo y lo dirijo yo. Te involucrás en todo. Sí. Antes estuve cinco años en Rock & Pop y se me ocurrió hacer un programa que se llamaba La lista de Andrea. Lo hice durante dos años. Gestionaba a los invitados, pensaba las preguntas, hasta el auto les mandaba. Todo pasaba por mí. Soy una productora total. Lo de Hollywood fue un sueño que tenías desde chica, ¿cómo se dio llegar ahí? Me llamaron para decirme que iba a pasar. Estaba laburando mucho, tenía como cuatro trabajos. Me dijeron: Vamos a hacer una película en Hollywood. Y yo tenía que estar en el programa en vivo y además estaba produciendo y dije: Tengo que estar. No me puedo perder esto. Además, no quería fallar. ¿Por qué? Creo que tiene que ver con de dónde vengo. Me mandé tantas cagadas que hoy siento que no me permito fallar; todos los errores ya los tengo tachados. No tengo margen, entonces siento que tengo que ser Sarmiento. ¿Cómo fue la experiencia de estrenar una película en España? De no creer. Me acuerdo del día del estreno, estaba supernerviosa; cuando terminó la película, dije: Me voy corriendo al baño. Cuando salí, había una cola de gente esperándome para firmar autógrafos. ¿Qué sentiste en ese momento? Te juro que no lo podía creer. Cuando termina de pasar todo eso, mis compañeros me dicen: Vamos a festejar. Me daba vergüenza llorar delante de ellos, de la emoción que tenía. Me fui al hotel, me arrodillé para agradecerle a Dios y llamé a mi familia. Fue mucho más de lo que yo podía esperar. ¿Lo habías soñado? Soñé con ser actriz, pero nunca pensé que me iba a llegar a suceder eso. Ni tampoco lo esperé. Y lo peor de todo es que acá en Argentina estaban hablando cualquier cosa de mí, en medio de una separación. ¿Qué te generaba lo que se decía acá mientras vos vivías eso? Me ponía mal. Se estaba diciendo cualquier cosa menos la verdad, que era que estaba alcanzando un sueño. Vos sabés de dónde vengo, Dios sabe de dónde vengo. Soy una piba que viene del barrio y mirá dónde llegué. ¿Y qué te daba bronca? En vez de contar esto, que es una historia muy linda para que la gente entienda de dónde se puede salir y a dónde se puede llegar, estaban contando mentiras y cosas malas. ¿Sentís que con vos pasa eso en particular? No, creo que pasa con todos. No creo que conmigo haya un ensañamiento. Pero si se contaran las cosas buenas, tendríamos más esperanza, no solo en la Argentina, en el mundo entero. El salto a la fama Recién traías a esa nena que nació en el barrio de Saavedra, ¿qué diría esa nena hoy? Yo era tremenda, era terrible. No me hubiese imaginado nunca haber llegado a donde llegué. No lo hubiese pensado nunca porque no me creía capaz. ¿Por qué? No me veía capaz de haber logrado tanto porque también la historia que te cuentan siempre es la mala. No cuentan la historia de la persona que salió de abajo y lo logra. Y como Andrea hay miles. Sí se puede. ¿Y esa nena soñaba con la tele? Yo hice teatro desde muy chiquita, pero para mí quedaba ahí. Era estudiar teatro y poder hacer lo que a mí me gustaba. Era una nena muy histriónica. En la escuela siempre tuve mucha personalidad, saltaba a defender a mis compañeros. ¿Te acordás de algo puntual? Cuando terminás el grado, te hacen la foto de fin de año y todos firman. Recuerdo que la firma de mis maestras siempre era para la actriz del grado. Nunca encajé ¿Gran Hermano fue un antes y un después? Sí, claramente. De hecho, ni loca hubiese ido porque pensé que nunca iba a entrar. Me mandó mi entorno. Yo pensaba que no iba a poder lograr nada. Un programa de televisión que te cambió la vida y la fama vino de un día para el otro, ¿cómo fue eso para vos? Fue mucho. De hecho, en el reality, a todos mis compañeros los tenían un día en un hotel y los mandaban a casa, y a mí me tuvieron una semana y algo. En el momento, yo me sentía como sapo de otro pozo; nadie me quería. Nunca encajé, siempre fui bastante subversiva. Siempre mi opinión era la que hacía ruido. Pero hubo un momento en donde lo cambiaste. No tanto. Para mi círculo íntimo sigo siendo la misma, sigo diciendo lo que pienso, pero para el afuera lo digo con más amor. ¿Cómo trabajaste eso? Con mucha terapia. Estaba enojada. Me habían pasado cosas muy feas. Nadie que duerme en una plaza puede estar contento. Trabajé mucho mis vínculos, confronté a mi familia, a mis parejas, a mis amigos. Para tener relaciones profundas hay que tener conversaciones incómodas. ¿Cuánto tiempo dormiste en una plaza? Poco tiempo, pero sentí rechazo. Somos ocho hermanos y yo fui la única. Lo pude tratar con mi familia, con mucha terapia. Trabajé mucho mis vínculos para poder sanarlo. Le puse todo. La decisión de cambiar Hoy sos otra Andrea que la de hace 20 años, ¿cómo fue ese cambio? Fue una decisión. Me vi hablando mal de una persona a la que amaba mucho en un programa. Y, por otro lado, también me iba a morir. Tuve un par de episodios límite y pedí ayuda. Entendí que había perdido todo de quien era; no quedaba nada de mi verdadera esencia. Y decidí ir a recuperarme. ¿Qué implicó recuperarte? Me llevó tiempo. Mucha terapia e incomodarme a mí misma porque es empezar a mirar hacia adentro. Es tremendo. Ver las cosas que realmente uno hizo. Recuperarme fue perder cosas, asumir responsabilidades y dejar el lugar de víctima. ¿Sentiste culpa? Sí, obvio. Muchas cosas fueron responsabilidad de los demás, y yo me quedé en un lugar de víctima y empecé a hacer desastres. Luego fui yo la responsable. ¿Ahí hablás puntualmente de adicciones? Sí, obvio. Fue un tema muy difícil. ¿Y te alejaste de todo? Me alejé de muchas cosas. Empecé a ver qué personas construían y qué personas no, porque cuando vos estás en un lugar tóxico, empezás a construir relaciones tóxicas y las tenés que reconstruir. Su relación con Dios En ese camino también aparece Dios. Dios aparece a mis 30 años aproximadamente. Empecé a estar mal, a tener ideas y experiencias medio extrañas. Dejé de dormir. Es más, vos ves las grabaciones de Argentina, tierra de amor y venganza y podés ver que estaba más rellenita y con muchas ojeras. En un momento dije: Che, no puedo más. Tuve que pedir ayuda. ¿Y qué pasó? Me trajeron a una bruja prácticamente. No creía en esas cosas, pero lo que me decía tenía coherencia. Pero algo no me cerraba, sentía que le iba a deber algo. Después vino una amiga y me contó de la iglesia a la que ella iba, y ahí dije: Esto es, a Dios no le voy a deber nada. Fue un proceso fuerte; al principio sentía que me moría. Llegué hasta a escupir sangre. Después entendí que me estaba limpiando, pero durante muchos meses no podía estar sola y dormía en la casa de mi papá porque tenía ataques de pánico. ¿Y cuándo lo contaste públicamente? Tuve mucha vergüenza, durante años no lo hice. Una vez se lo conté a Juanse, en MasterChef. Le pedí disculpas porque yo me había reído de él y me dijo: Vos no tenés que decir nada porque el testimonio viviente sos vos. Me dijo que antes yo tenía la mirada perdida, oscura y que hoy la tengo limpia: otra cara, otro movimiento, otros gestos. ¿Cuántos años lleva este vínculo con Dios? Hace ya siete años y realmente soy otra mujer. El año pasado hice ocho meses de ayuno porque algo dentro de mí me decía: Tenés que laburar mucho. El cuerpo real y la sobreexigencia ¿Y este ayuno tuvo que ver con tu cambio físico? Toda la vida fui un palo y me daba mucha vergüenza porque tenía mucho pecho, entonces me dediqué a entrenar. A los 18 años empecé a hacer gimnasio y músculo. Ahora me cambió el físico y me están matando por lo flaca. ¿Te afecta lo que se dice en redes? Sí, es feo. No lo hagan. Me hablan como si tuviera un problema, y en realidad, mi cambio físico tiene que ver con que tengo protrusiones en la espalda. El año pasado estuve internada por eso. Entonces, cuando hago gimnasia me duele y no estoy pudiendo entrenar como antes. ¿Cuál es tu mirada hoy sobre el cuerpo? No tengo la exigencia, ni ganas porque ya no soy vedette. Antes sí tenía un cuerpo de vedette. Primero, porque me importaba mucho la mirada del otro, entonces siempre estaba entrenando para tener un lomazo tremendo. Hoy no me interesa. ¿Sentís que ese cuerpo de vedette no eras vos? Mi físico real es este, no es el otro. El otro era una sobreexigencia: personal trainer, una lata de atún todos los días; no me dejaba comer ni una tita, lloraba porque no podía comer una papa frita. Ese no era mi físico real. ¿Te quedó como algo triste cuando mirás a la vedette de esas temporadas de Mar del Plata y esa mujer que fuiste? Sí, sufría mucho cuando hacía revistas desnuda. Pensaba que nunca nadie me iba a querer, que nunca me iba a casar. Mientras estabas supuestamente en lo más alto, ¿no? Sí, pero a mí me había pesado mucho el tema de dormir en una plaza y estaba obsesionada con poder comprarme mi techo. De hecho, me compré mi casa y nunca más me puse en bolas. La pasé muy mal. El mundo era demasiado machista cuando yo entré en la tele. Fue un momento heavy. El presente ¿Y hoy cómo es tu vida? Ahora de vacaciones. En mi rutina diaria trabajo mucho y los domingos voy a la iglesia. Este año voy a estar produciendo, conduciendo, haciendo un streaming en AZZ, voy a empezar a actuar y a estudiar pastorado. Un poco de todo. Lo que quiero es no sobreexigirme con el trabajo para poder disfrutarlo. -2026 te tiene muy bien, ¿estás en pareja? Estoy muy bien. Estoy en pareja, muy contenta. Muy feliz porque estoy tranquila, más enfocada y cuidando a mi familia. ¿Qué es lo importante en esta etapa para vos? Lo importante es mi familia. Sonreír con los que tenés al lado. No hay mucha vuelta. Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por