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  • Los días de mayor lucidez mental permiten sumar hasta 40 minutos productivos

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 06/02/2026 13:12

    En tiempos de pantallas, redes sociales y notificaciones constantes, como los que transcurren en estos días, la atención y concentración son recursos esenciales para mantener el foco en las actividades y objetivos diarios. Un nuevo estudio realizado en estudiantes descubrió que estar mentalmente alerta puede traducirse en un aumento de la productividad equivalente a unos 40 minutos adicionales de trabajo cada día. Este hallazgo, realizado por investigadores de la Universidad de Toronto Scarborough y publicado en Science Advances, revela el impacto directo que los altibajos diarios en la función cognitiva producen en el cumplimiento de objetivos y en las tareas ordinarias. Los resultados de este análisis, dirigido por la profesora Cendri Hutcherson, del Departamento de Psicología de la Universidad de Toronto Scarborough y autora principal del estudio, destacan que las fluctuaciones diarias en la agudeza cognitiva de los participantes resultaron fundamentales para explicar por qué, en ciertas ocasiones, no logran completar sus propósitos. En las jornadas donde predominó un pensamiento ágil, los estudiantes fijaron más metas y alcanzaron una mayor cantidad de ellas, un fenómeno especialmente notorio en los objetivos académicos. Hutcherson señaló: Algunos días todo fluye, mientras que en otros parece que uno atraviesa una niebla. Cómo se hizo el estudio La investigación siguió de cerca a un grupo de estudiantes universitarios durante 12 semanas. Cada uno realizó diariamente ejercicios cognitivos breves que medían la velocidad y exactitud de su razonamiento, además de registrar información sobre sus propósitos diarios, nivel de productividad, estado de ánimo, horas de sueño y carga de trabajo. Esta metodología permitió asociar la claridad mental con logros concretos y no solo con pruebas abstractas o promedios a largo plazo. Uno de los aportes centrales del trabajo fue cuantificar el valor práctico de estos cambios en la claridad mental. Los científicos calcularon que la diferencia entre un día particularmente lúcido y uno en que la agudeza cognitiva disminuyó equivale, en la práctica, a completar hasta 80 minutos de trabajo más entre ambos extremos, al evaluar el rendimiento en intervalos de varias horas. Estos datos consagran el peso real de las oscilaciones mentales cotidianas. A diferencia de muchos enfoques tradicionales en psicología, que comparan a distintos individuos entre sí, el equipo de Hutcherson realizó un seguimiento longitudinal sobre las mismas personas, lo que permitió establecer qué cambios dentro de cada uno influían en su éxito o dificultades de un día para otro. Los patrones revelaron que los rasgos personales de largo plazo, como la fuerza de voluntad o la responsabilidad, efectivamente predicen el rendimiento promedio, pero no blindan a nadie frente a los días de menor claridad mental. Por qué se producen las fluctuaciones cognitivas Los factores que determinan estas oscilaciones diarias resultan mayormente circunstanciales. La calidad del sueño y las primeras horas del día favorecen una mayor agudeza, mientras que esta declina progresivamente a lo largo de la jornada. Además, el ánimo motivado y la ausencia de distracciones potencian ese estado, mientras que los episodios depresivos lo debilitan. También, el análisis del ritmo de trabajo mostró un fenómeno dual: una jornada más exigente incrementa la agudeza en el corto plazo, aunque la acumulación de carga excesiva por varios días consecutivos termina perjudicando la claridad mental y la capacidad de completar tareas. Esa es la contrapartida, observó Hutcherson. Puedes esforzarte mucho uno o dos días y resistir bien, pero si mantienes ese ritmo sin pausas durante demasiado tiempo, terminas pagando un precio más adelante. La autora concluyó que existen tres estrategias concretas para optimizar la agudeza mental: dormir lo suficiente, evitar el agotamiento crónico y hallar formas de neutralizar los estados anímicos depresivos. Además, recomendó aceptar aquellas jornadas en las que el rendimiento cognitivo desciende: A veces simplemente no es tu día, y está bien. Quizá sea el momento de darte un respiro, sugirió Hutcherson. Este trabajo de la Universidad de Toronto abre la puerta a intervenciones prácticas para maximizar la eficacia diaria y subraya la relevancia de cuidar el bienestar emocional y los hábitos de descanso.

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