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» La Nacion
Fecha: 06/02/2026 12:25
Colapso de trenes en Barcelona: caos, protestas y otro dolor de cabeza para Pedro Sánchez después de la tragedia BARCELONA. Desde hace más de dos semanas, casi medio millón de catalanes se levantan cada mañana sin saber si podrán atender sus obligaciones y compromisos diarios: acudir al trabajo, asistir a la universidad o a una visita hospitalaria. La mayoría hacen sus planes tras consultar la situación de última hora en los medios de comunicación. Ellos son los usuarios de la red de trenes de Cercanías de Renfe que une Barcelona con su área metropolitana, formada por más de cinco millones de personas, y que se halla en una situación de colapso desde el accidente mortal que tuvo lugar en la localidad catalana de Gelida el pasado 21 de enero. Desde entonces, la red de trenes algunos días se ha suspendido completa o parcialmente, o bien funciona con retrasos que se cuentan por horas. En varias ocasiones, las autoridades han anunciado el restablecimiento de la normalidad para, horas después, volver a interrumpir la circulación. Así las cosas, Antonio Carmona, portavoz de Renfe, ya no se atreve a fijar una fecha del fin de la pesadilla de movilidad: No hablaremos ni de días ni de semanas, de lo único que podemos hablar es de trabajo. La situación ha generado una gran indignación entre la ciudadanía y un nuevo dolor de cabeza para el atribulado gobierno de Pedro Sánchez, que ha reaccionado con el despido de dos altos cargos. Se convocaron en Barcelona dos manifestaciones de protesta para este sábado que se auguran multitudinarias. En la raíz del problema está la falta de seguridad por abandono en el mantenimiento de la infraestructura, causa del accidente de Gelida. En aquel caso, el derrumbe de un muro de protección de la vía provocó la muerte de un maquinista y heridas graves a otras cinco personas. En los días siguientes, los maquinistas de la red de Cercanías de Barcelona se negaron a circular si no se garantizaba la seguridad en las vías, una vieja demanda que nunca había sido atendida. La muerte de su compañero fue la gota que colmó el vaso, una percepción multiplicada por el descarrilamiento y colisión un día antes de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, que se cobraron la vida de al menos 45 personas. Desde entonces, la ciudadanía ha asistido a un baile de cifras sobre los tramos y los puntos negros de la red. Actualmente, se están realizando actuaciones de urgencia en un total de 31 tramos que permanecen cortados, mientras Adif, el ente público estatal encargado del mantenimiento de las vías, cifra en 648 los puntos que requieren ser revisados. En teoría, en los tramos cortados, se ha organizado un servicio alternativo de autobuses, pero a menudo funcionan con retrasos o no pueden absorber el volumen de pasajeros. La situación es tan caótica que aproximadamente un tercio de los usuarios del sistema han optado por buscar alternativas en el transporte privado, por el trabajo remoto o han renunciado a desplazarse. En los últimos días, se han registrado tan solo 320.000 usuarios. Los empresarios catalanes han denunciado que el caos ferroviario ha provocado pérdidas millonarias por las caídas en la productividad derivadas de las ausencias de miles de trabajadores. Además, la interrupción de la circulación puede representar un grave problema para la movilidad de mercancías, tanto de entrada de materias primas como de salida de los stocks. Por ejemplo, en la localidad de Portbou, en la frontera con Francia, se acumulan 23.000 toneladas de acero, con otras 8.000 en camino, que son fundamentales para fábricas como la de automóviles de SEAT en las afueras de Barcelona. Y es que Portbou es la única conexión con ancho de vía internacional que conecta la Península Ibérica con Francia. Aunque los responsables han señalado al cambio climático, con los consiguientes fenómenos meteorológicos extremos, como causa del colapso de la infraestructura, los expertos apuntan más bien a la falta de inversiones. Mientras que entre 1990 y 2018 los diversos gobiernos españoles invirtieron 56.000 millones de euros en la alta velocidad, tan solo dedicaron 3700 millones a las diversas redes de Cercanías, y de ellos, casi la mitad los acaparó la Comunidad de Madrid. No obstante, también la red de alta velocidad presenta problemas de mantenimiento, y en las últimas dos semanas se han cancelado numerosos trenes, mientras en el resto los retrasos son habituales, lo que junto al accidente de Adamuz, ha llevado a la oposición a pedir la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente. España es el país del mundo con más kilómetros de alta velocidad por habitante, con cifras que multiplican las de sus vecinos europeos. Lo que otrora pareció una muestra de modernidad ahora se podría revelar una inversión ruinosa habida cuenta del precio astronómico de su mantenimiento: hasta 150.000 euros al año por kilómetro de vía. El caos de Cercanías Renfe en Barcelona es un viejo mal, pues hace más de dos décadas que los retrasos e interrupciones son habituales. De hecho, fue una de las causas que se atribuyeron al aumento del furor independentista hace una década. A pesar de que el gobierno central, del que depende Cercanías, ha prometido en diversas ocasiones una lluvia de millones para esa división, la realidad es que la inversión ejecutada ha oscilado entre el 15% y el 50% en función de los años. El hecho de que en la capital, según cifras oficiales, la media de ejecución entre 2015 y 2021 fuera del 122% ha dado alas a las quejas de los independentistas. Ante la multiplicación de los problemas internos, el presidente Pedro Sánchez ha apostado por reforzar su proyección exterior, buscando a veces el enfrentamiento con los representantes de la ultraderecha mundial. El miércoles publicó un artículo en The New York Times en el que defendía su decisión de regularizar a miles de migrantes, a la vez que lanzaba críticas veladas a Donald Trump. Y el mismo día, tras recibir duras críticas por algunos magnates de las redes sociales por su propuesta de prohibirlas a los menores de 16 años, Sánchez arremetió contra ellos parafraseando a El Quijote con un tuit: Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos. No obstante, es improbable que todo ello pueda ocultar el nuevo descalabro socialista que auguran las encuestas en las elecciones autonómicas de Aragón de este domingo. Otras noticias de Barcelona Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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