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Concordia » Cadena Entrerriana
Fecha: 06/02/2026 08:12
En una decisión que promete sacudir los cimientos de la familia militar y de seguridad, el Gobierno Nacional oficializó este viernes, a través del DRE 88/2026, la disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA). La medida no es un simple cambio de nombre: representa una cirugía mayor para un sistema que, según el diagnóstico oficial, se encontraba al borde del colapso financiero. Una separación de bienes necesaria La creación de la OSFA (Defensa) y la OSFFESEG (Seguridad) pone fin a una unificación que nació con el objetivo de optimizar recursos, pero que terminó naufragando en un mar de deudas y reclamos por falta de prestaciones. Fuentes oficiales argumentan que la «heterogeneidad del padrón» que mezclaba desde el personal de alta montaña de Gendarmería hasta los cuadros técnicos de la Fuerza Aérea generaba una dispersión territorial imposible de gestionar bajo una sola caja. Con esta división, el Ministerio de Defensa y el de Seguridad recuperan el control directo sobre la salud de sus efectivos. Los puntos clave del decreto - Autarquía total: Ambas obras sociales funcionarán como entes autárquicos, con personería jurídica propia. Esto les permitirá negociar convenios con prestadores de salud de forma independiente. - El destino del personal: El proceso de liquidación del IOSFA incluye el traspaso de activos a las nuevas entidades, pero con un detalle no menor: los efectivos de Gendarmería y Prefectura que cumplían funciones administrativas en el instituto deberán regresar a sus fuerzas. - Tratamientos «blindados»: Ante el temor de miles de afiliados con patologías crónicas, el texto es tajante: se garantiza la continuidad de la cobertura por un plazo de 365 días de transición. Nadie debería quedar a la deriva en medio de la mudanza administrativa. Un desafío logístico y político El reto no es menor. Mientras que el Ministerio de Defensa tiene un plazo de apenas 60 días para completar el traspaso de sus afiliados, Seguridad contará con 180 días. Durante este tiempo, el administrador designado para liquidar el IOSFA tendrá la tarea de «desenredar» una estructura que manejaba uno de los presupuestos de salud más grandes del país. El éxito de esta medida se medirá en la cartilla médica. Los afiliados, cansados de las demoras en turnos y la falta de insumos que caracterizaron los últimos años del IOSFA, esperan que esta descentralización se traduzca en una atención más ágil y, sobre todo, en la recuperación del prestigio de sus hospitales centrales. ¿Solución definitiva o parche administrativo? La disolución del IOSFA es, en última instancia, una admisión de que el modelo de «megainstituto» no fue sostenible frente a la inflación de los costos médicos y la complejidad de las fuerzas federales. La pregunta que queda en el aire es si las nuevas obras sociales nacerán con el financiamiento saneado o si heredarán el lastre de deudas que sepultó a su antecesora. compartir
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