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» Clarin
Fecha: 06/02/2026 06:52
El título de este artículo no se debe tanto a la preocupación por los problemas éticos de nuestro tiempo, sino al curso del mismo nombre que, recientemente, Martin Peterson, profesor de filosofía de la Universidad de Texas A & M pretendió dictar. Las autoridades, que mantienen un estrecho vínculo con el gobernador del Estado, decidieron prohibir la lectura de El Banquete de Platón por considerarlo demasiado woke. Muchos desvaríos pueden señalarse de las difusas posturas woke, pero también deberíamos recordar que la mayor parte de esos excesos fueron alimentados y potenciados por trolls situados en Rusia y China como una manera de azuzar las divisiones y las discusiones bizantinas en las democracias multiculturales y en la sociedad norteamericana especialmente. Sin embargo, lo que intenta producir el movimiento M.A.G.A. y sus fuerzas afines, sobre todo en el ámbito cultural, hay que tomarlo en serio. Si recordamos el lugar decisivo que ocupó Platón en la conformación del cristianismo a partir del siglo IV. ¿cómo hay que entender estos signos y mensajes de estas prohibiciones que nos evocan las de tantas dictaduras y totalitarismos a lo largo de la historia? Los persistentes ataques a lo que antes se denominaba alta cultura y a la filosofía, por estos populismos de nuevo cuño ¿son pura ignorancia o un intento de liquidación de todo rastro de lo que conocemos como cultura humanista a partir del Renacimiento? Una mezcla de ambas cosas. La soberbia de los ignorantes no es exclusividad argentina. Algunos hasta se permiten mostrar que no sólo conocen a Gramsci para imponer su hegemonía cultural. Un multimillonario cercano a Trump se atrevió a diagnosticar: ¡Claro que existe la lucha de clases! ¡Y la ganamos nosotros! ¿No es equiparable el cada vez más desembozado supremacismo blanco y racial, el Maquiavelo ha muerto, con la prohibición de Platón por uno de los férreos aliados de Trump, quien amenaza con sus rayos fulminantes a todo aquel que no se pliegue a sus deseos, salvo a Putin? Lamentablemente, nosotros no sólo asistimos a la ruptura de la alianza transatlántica, con beneficio directo para Putin en Ucrania y a más largo plazo para toda China, sino también a un intento deliberado de cuestionar el mismo sentido de esta larga construcción de la tolerancia, que supo fundamentar John Locke en su famoso ensayo de 1689, inspirador, además, de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos. Que se trata de socavar por variadas vías los fundamentos de las democracias liberales, es decir, división de poderes, sistema de contrapesos y alternancia en el ejercicio del gobierno, lo está mostrando a diario la Patrulla de Fronteras junto a la ahora famosa organización I.C.E. que amedrenta y dispara, con el rostro cubierto, a ciudadanos indefensos, cuyo crimen es ejercer su derecho a la protesta o filmar sus desmanes. Estas operaciones, justificadas con mentiras descaradas, se parecen peligrosamente a lo que hemos llamado, en nuestros días infaustos, terrorismo de Estado. A sus miembros se les ha garantizado impunidad, lo cual está en perfecta concordancia con el indulto a todos los condenados por el asalto al Capitolio, tratando de impedir, por incitación directa de Trump, la asunción de Biden. Desde la exitosa captura del dictador Maduro, junto al posterior aval a toda la cúpula que lo acompañó en sus muchos crímenes, Trump parece haber entrado en un frenesí tal que hybris (término con que los griegos designaban al impulso desmedido que suele apoderarse de los seres humanos) resulta una palabra tímida para describir su ordalía de autoelogios, maniqueísmo, hiper narcisismo y ataques de megalomanía. Lo único que está en correspondencia con esta desmesura es la voracidad energética por parte de las grandes corporaciones, que necesitan alimentar sus algoritmos y asegurar tanto el almacenamiento de la información generada como el acceso a los minerales raros que el proceso requiere. Veo mucha desinformación y poca inteligencia en insistir con el uso intensivo de las reservas de agua dulce del planeta y con el agravamiento del calentamiento global. Las muchas voces que comienzan a oírse parecen indicar que el tsunami de Trump va encontrando de a poco sus límites. Minneapolis ha constituido para su política de expulsión de inmigrantes un dique inesperado. El único discurso sobresaliente en Davos fue el que dio Mark Carney, primer ministro de Canadá. En él, Carney supo combinar cortas frases contundentes y de efectos inmediatos, con algo mucho más inasible y abstracto en este tipo de reuniones: la crisis moral de nuestro tiempo. Pero, ¿estará la dirigencia europea y de muchos otros lugares del mundo a la altura de los reclamos de Mark Carney y al cambio planetario que está en marcha? Nietzsche fue el primero en advertir que la voluntad de poder y la transvaloración de los valores era parte esencial del advenimiento de la época nihilista de un mundo desprovisto de sus fundamentos sagrados. Las fanfarrias evangelistas y milenaristas al igual que los fundamentalismos religiosos son a lo sagrado, parafraseando a Clemenceau, lo que la música militar es a la música.w Sobre la firma Newsletter Clarín
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