Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • No hay otra cosa que yo haga que no sea rozar la obsesión por conseguir los mejores resultados en cada atleta que entrena en la pista Enrique Da Costa Leites, entrenador de atletismo

    Concordia » Despertar Entrerriano

    Fecha: 05/02/2026 18:38

    No hay otra cosa que yo haga que no sea rozar la obsesión por conseguir los mejores resultados en cada atleta que entrena en la pista Enrique Da Costa Leites, entrenador de atletismo En esta edición N° 156 de Entrevistados, Despertar Entrerriano dialogó con Enrique Da Costa Leites, entrenador y profesor de atletismo. Con cuatro décadas dedicadas a la formación de jóvenes en Concordia, nos contó sobre su recorrido profesional, cómo fueron sus inicios enseñando, la rutina diaria junto a sus atletas, los cambios en el oficio a lo largo de los años, los desafíos que enfrenta la disciplina y la enorme satisfacción de ver a sus alumnos competir en escenarios nacionales e internacionales. Además, reflexionó sobre el valor del esfuerzo cotidiano, la importancia del descanso y la alimentación, y el mensaje que le daría tanto a quienes sueñan con ser atletas como a quienes quieren dedicarse a entrenar. ¿Hace cuánto tiempo que sos profe? Y hace 40 años entreno chicos. Este año se cumplen 40 años que estoy entrenando atletas y, por suerte, cada vez mejor. Tratamos de no tener una gran cantidad, sino chicos que se destaquen, que quieran crecer un poco más y participar en campeonatos provinciales, campeonatos nacionales y algunos en campeonatos sudamericanos. En eso trabajo y en eso trabajamos con nuestro grupo. Además, esto no quiere decir que otros no sean atendidos: todos son atendidos. Pero nuestra concepción es tratar de dar lo mejor y sacar la mejor versión que tenemos nosotros y que tienen ellos. Esa es la idea. ¿Qué fue lo que te motivó a dedicarte al atletismo y a la formación desde la docencia? Esto viene de mucho más atrás. En 1977 me llamaron para participar en un torneo intercolegial en el Parque Ferré. Participaron seis escuelas, todas las que había en Concordia en ese momento. Me fue bien, salí segundo, y me llamó mucho la atención eso de ir venciendo, de ir ganando fronteras, de llevar los objetivos un poco más allá. Ahí me empezó a interesar. Entonces me dediqué a Educación Física por ese interés en el atletismo y en el año 86 empecé a entrenar ya como profesor. Primero con chicos que llegaban a campeonatos provinciales representando a Concordia, después algunos empezaron a integrar el equipo de la provincia para representar a Entre Ríos y así se fue dando, de a poquito. ¿Cómo es un día típico tuyo de trabajo? Yo trabajo lunes, miércoles y viernes en la pista, que son los días que atiendo personalmente a mis atletas. Los martes, jueves, sábado y domingo los chicos entrenan solos, hacen su rutina, porque son días de correr muchos kilómetros. Depende del período del año: pueden ser ocho kilómetros, quince, o doble turno. Tengo atletas que hacen doble turno martes, jueves y sábado. Agregó: En invierno empezamos a entrenar a las cuatro y media de la tarde por el frío, porque a las seis ya se hace de noche y antes los chicos tienen la escuela u otras ocupaciones. En enero, en cambio, recién a las seis de la tarde podemos empezar porque el calor no permite hacerlo antes. Los lunes, miércoles y viernes estamos en la pista unas dos horas, y después yo vuelvo a casa y los chicos se van a recuperar, a descansar, porque hay momentos donde entrenamos fuerte y otros con menos intensidad y volumen, pero siempre necesitamos recuperación para poder asimilar el trabajo que hicimos. Desde tu mirada, ¿qué es lo necesario para ser atleta? Ganas. Ganas, ganas. Tengo chicos a los que les va muy bien porque tienen aptitudes físicas y psíquicas, y tengo otros que no son tan buenos, pero tienen muchísimas ganas. Y yo atiendo a todos: algunos ganan medallas, otros no. Nosotros formamos personas con el deporte. No es que si no tenés una medalla no podés entrar. Muy lejos de eso. Sí nos interesa ganar, pero lo más importante es sacar la mejor versión que tiene cada uno. No es si no estás para ganar, no vengas; nada que ver. Continuó diciendo: Yo no tuve las medallas que hoy tienen mis atletas, ni las chances que tiene hoy un chico, por ejemplo, que rinde un examen de inglés el 31 de enero y, si lo aprueba, en agosto se va a una universidad de Estados Unidos. Otros chicos, en cambio, llegan a un provincial y ahí se quedan. Y todos entrenan igual, todos tienen el mismo trato, con mucha seriedad, buscando que cada uno dé lo mejor de sí. ¿Qué cambios notás en el oficio desde que empezaste hasta ahora? La forma de enseñar es más o menos la misma. Tal vez hoy subimos un poco la vara, tengo más claro cuánto volumen y cuánta intensidad trabajar según los meses, pero el hilo conductor sigue siendo el mismo: seriedad, esfuerzo, y preocuparse porque la alimentación y el descanso posterior son tan importantes como el entrenamiento. No es que hacés seis pasadas de 500 metros y sos campeón. Sos campeón si a ese trabajo lo complementás con descanso y comida. Sin esos pilares es imposible. Si terminás de entrenar y te vas a hacer cualquier otra cosa con los chicos del barrio, no hay recuperación, no hay asimilación y no vas a crecer. Eso es central para nosotros y no cambió con el paso del tiempo. ¿Cuál fue tu mayor desafío en estos años? Convencer a quienes están por el costado de que el atletismo es un proyecto serio. Somos cuatro profesores y tenemos una calidad de profesionales que no hay en otros lugares. Tan buenos que uno en marzo se va a Tierra del Fuego porque lo llamaron para trabajar allá. Vamos a quedar rengos, nos falta una pata fundamental. Es la segunda vez que le hacen una oferta así, y como nosotros no tenemos lo que necesitamos porque lo que hay es insuficiente, es muy difícil decir que no a propuestas económicas fuertes. Enrique siguió contando: Entonces el desafío es decir: apostá al atletismo, porque lo que hacemos es serio, muy fuerte y muy bueno. Los resultados nos avalan: campeones provinciales, nacionales, sudamericanos, gente que llegó a Juegos Olímpicos, profesores que estuvieron en Europa entrenando. Este año tenemos una chica clasificada al Mundial U20 en Oregon. No es poca cosa. Nunca es suficiente la ayuda, pero yo me ocupo de que el atletismo sea lo mejor posible y los resultados avalan eso. ¿Y una experiencia gratificante? Verlos crecer y competir afuera, sin dudas. Ahora mismo, como contaba, uno tiene que rendir un examen de inglés el 31 de enero y yo le digo que no me interesa enero, me interesa que lo apruebe. Si lo logra, ya son dos los atletas becados en universidades de Estados Unidos. Y no va cualquiera, el nivel de exigencia es altísimo. Además, el 7 y 8 mis atletas van a estar en Mar del Plata intentando clasificar al selectivo olímpico para Panamá, en abril. No lo publicamos mucho, pero el nivel que tienen es muy alto. Y ojo: no se privan de nada, lo hacen con gusto. Nos gusta lo que hacemos, no es ningún esfuerzo. Es una satisfacción permanente mejorar, esos logros son el premio. ¿Qué consejo les darías a quienes quieren ser atletas o entrenadores? Hace 40 años que trabajo y siempre miro la mitad del vaso lleno. Si me quedaba en lo que no tenía, no hubiera llegado a nada. No existe la conformidad absoluta en ningún nivel. El camino está lleno de problemas, de pozos, de espinas. Si no entendés eso, no te metas a transitarlo. Pero cada metro que avanzás es gratificante, porque lo ganaste con esfuerzo. ¿Elegirías de nuevo esta profesión? Sí, absolutamente. No me arrepiento de nada. Haría exactamente lo mismo y quizás todavía más fuerte. Te invitamos a ver lo más destacado de la entrevista a través de los reels en redes sociales, buscános como @Despertarentrerriano.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por