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Parana » AIM Digital
Fecha: 05/02/2026 08:55
El oficialismo busca garantizar los votos en el Congreso mediante negociaciones con gobernadores y aliados parlamentarios. La estrategia apunta a sancionar la reforma laboral antes de fin de mes. El Gobierno nacional avanza con un esquema de negociación política y financiera para lograr la aprobación de la reforma laboral durante febrero. En el Congreso, la discusión ya no se centra en el contenido del proyecto, sino en las concesiones que Nación podría otorgar a las provincias para asegurar respaldos legislativos. El cronograma diseñado por el oficialismo prevé que el Senado trate el proyecto en sesión el 11 de febrero y, de obtener media sanción, la Cámara de Diputados iniciaría el debate el 18 de febrero en plenario de comisiones. La intención es que el proyecto avance sin demoras y pueda convertirse en ley dentro del mismo mes. El optimismo por la sanción trasciende al bloque libertario y alcanza a sectores del PRO y la UCR, que desde hace tiempo impulsan cambios en la legislación laboral. Sin embargo, en Diputados se mantiene cautela a la espera de lo que ocurra en el Senado, donde las negociaciones se concentran en la compensación de recursos para las provincias. Uno de los puntos más sensibles es la reducción del impuesto a las Ganancias, que impactaría en los ingresos coparticipables de las jurisdicciones. Desde distintos bloques provinciales señalan que el Gobierno busca mecanismos para garantizar que las provincias no pierdan fondos, condición clave para asegurar los votos necesarios. También se discuten aspectos técnicos vinculados al Fondo de Asistencia Laboral, su alcance y trazabilidad, así como los mecanismos de aportes sindicales y los plazos de adecuación de estatutos. Parte de estas modificaciones podría incorporarse directamente en la sesión del Senado. En paralelo, la velocidad del tratamiento generó cuestionamientos por la falta de instancias de debate con especialistas en la Cámara baja. Algunos sectores advierten que cambios de último momento podrían obligar a que el proyecto regrese al Senado, lo que retrasaría su sanción. Mientras tanto, gremios y organizaciones sindicales intensifican su rechazo y analizan medidas de fuerza. Las dos CTA, ATE y sindicatos vinculados a la izquierda ya definieron acciones para el 11 de febrero, en coincidencia con la sesión prevista en la Cámara alta. Desde la oposición peronista, en tanto, se trabaja en un dictamen alternativo con propuestas en sentido contrario al proyecto oficial, aunque sin números suficientes para bloquear su avance. En este escenario, el oficialismo apuesta a cerrar acuerdos políticos y financieros que permitan sancionar la reforma laboral en febrero.
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