04/02/2026 14:56
04/02/2026 14:56
04/02/2026 14:56
04/02/2026 14:56
04/02/2026 14:56
04/02/2026 14:56
04/02/2026 14:55
04/02/2026 14:55
04/02/2026 14:55
04/02/2026 14:55
Concordia » Saltograndeextra
Fecha: 04/02/2026 11:15
La reciente visita de Estado del presidente Yamandú Orsi a Beijing marca un hito en la política exterior uruguaya. Al elevar el rango de la relación bilateral, el gobierno uruguayo busca blindar su principal destino exportador mientras navega las tensiones de la gobernanza global y las demandas del MERCOSUR. La administración de Yamandú Orsi consolidó esta semana un giro estratégico en su inserción internacional. Durante una visita de Estado que se extendió del 1 al 7 de febrero de 2026, el mandatario uruguayo y su par chino, Xi Jinping, suscribieron una declaración conjunta para profundizar la relación bilateral. Según informó el portal oficial de Presidencia Uruguay (presidencia.gub.uy), este encuentro no solo celebró los 38 años de vínculos diplomáticos, sino que estableció una hoja de ruta para la próxima década. Sin embargo, este acercamiento no es meramente declarativo. El gobierno uruguayo reafirmó compromisos políticos de alto calibre, como su adhesión irrestricta al principio de «una sola China» y el respaldo a las posiciones de Beijing sobre Hong Kong. Este alineamiento evidencia una decisión de Montevideo de priorizar la estabilidad con su mayor socio comercial por encima de las presiones de otros bloques occidentales. El peso del comercio y la sombra del MERCOSUR La relevancia de la Asociación Estratégica Uruguay China se comprende mejor al observar las cifras del intercambio. Durante el año 2025, la potencia asiática absorbió el 26% de las exportaciones uruguayas, lo que representa ingresos por 3.493 millones de dólares. Por este motivo, la actualización del Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones, vigente desde 1993, busca otorgar un marco jurídico moderno para captar capitales en áreas críticas como la infraestructura y la energía. Por otro lado, la declaración conjunta vuelve a poner sobre la mesa la aspiración de un Tratado de Libre Comercio entre el MERCOSUR y China. No obstante, el documento oficial de Presidencia destaca que Uruguay continuará impulsando esta negociación en sus diversas dimensiones, lo que sugiere una persistencia en la estrategia de «abrir puertas» que ha generado tensiones previas con sus socios regionales. Innovación, soberanía y gobernanza global La cooperación científica y tecnológica emerge como el nuevo pilar de esta alianza. Ambos países acordaron la creación de laboratorios conjuntos en biotecnología y el intercambio de jóvenes científicos. Además, el reconocimiento de la participación de empresas chinas en la red 5G uruguaya bajo un principio de «neutralidad tecnológica» confirma que Montevideo no cederá ante los pedidos de exclusión de proveedores asiáticos en su infraestructura crítica. Finalmente, el rol de Uruguay como próximo presidente pro tempore de la CELAC y del G77+China le otorga una plataforma política envidiable. En este sentido, la nación oriental se posiciona como un puente entre Beijing y América Latina, promoviendo iniciativas chinas de gobernanza global e inteligencia artificial. Este movimiento estratégico busca maximizar la influencia de un país pequeño en un tablero internacional cada vez más polarizado.
Ver noticia original