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  • Especialistas advierten que hasta el 80% de los pacientes con cáncer puede sufrir desnutrición

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    Fecha: 04/02/2026 09:08

    La desnutrición es una complicación frecuente pero muchas veces subestimada en los pacientes con cáncer. Según estimaciones médicas, entre el 15% y el 40% de las personas con diagnóstico oncológico presenta Desnutrición Relacionada con la Enfermedad (DRE). La cifra puede elevarse hasta el 80% durante el tratamiento, especialmente en tumores digestivos, de cabeza y cuello, pulmón y páncreas. Los datos fueron difundidos por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) en el Día Mundial del Cáncer y refuerzan una advertencia clave: el estado nutricional condiciona la evolución clínica, la tolerancia a la quimioterapia y radioterapia, el riesgo de infecciones y la supervivencia. La nutrición, parte del tratamiento oncológico La nutrición es un componente estructural de la terapia oncológica y debe contemplarse desde el momento del diagnóstico al mismo nivel que la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía, sostiene la doctora Ana Isabel Sánchez Marcos, vocal del Comité Gestor del Área de Nutrición de la SEEN. La especialista remarca que prevenir y tratar de forma precoz la desnutrición permite preservar la masa muscular, la funcionalidad y la autonomía del paciente, factores decisivos para poder completar los tratamientos indicados. No se trata solo de comer más, sino de alimentarse mejor y a tiempo, advierte. Un problema frecuente y subdiagnosticado La desnutrición asociada al cáncer suele avanzar de manera silenciosa. En muchos casos, no se detecta porque el peso corporal puede mantenerse relativamente estable, pero se produce una pérdida progresiva de masa muscular, fenómeno conocido como sarcopenia. Los endocrinólogos alertan que esperar a que el paciente pierda peso de forma evidente retrasa la intervención, cuando ya se incrementan los riesgos de infecciones, internaciones prolongadas, menor respuesta a los tratamientos y mayor mortalidad, sobre todo si se desarrolla caquexia, un síndrome de deterioro severo con debilidad, fatiga extrema y pérdida de tejido muscular y graso. Por eso, recomiendan realizar cribados nutricionales sistemáticos desde el diagnóstico y repetirlos periódicamente durante todo el seguimiento. Síntomas de alerta de la desnutrición relacionada con la enfermedad Los signos de DRE pueden ser variados y no siempre evidentes. Entre los más frecuentes se encuentran: - Pérdida de peso involuntaria (más del 5% en menos de seis meses) - Falta de apetito o anorexia - Saciedad precoz o rechazo a ciertos alimentos - Fatiga, debilidad y pérdida de fuerza muscular - Dificultad para realizar actividades habituales - Cambios en la composición corporal sin variación significativa del peso - Náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento - Dolor o dificultad al tragar (odinofagia y disfagia) - Mucositis y alteraciones del gusto que limitan la ingesta Ante estos síntomas, el abordaje nutricional debe ser individualizado y ajustado a cada etapa de la enfermedad. Cómo debe abordarse la nutrición en pacientes con cáncer Desde la SEEN, explican que el especialista en Endocrinología y Nutrición es clave para calcular los requerimientos energéticos y de nutrientes y definir el plan más adecuado según cada caso. Esto puede incluir: - Modificaciones dietéticas personalizadas - Uso de suplementos nutricionales orales - Nutrición enteral o parenteral cuando la vía oral resulta insuficiente o inviable En términos generales, los endocrinólogos recomiendan una ingesta energética de 25 a 35 kcal por kilo de peso por día, y un consumo de proteínas de 1 a 1,5 g por kilo, especialmente en personas mayores o con pérdida de peso, para preservar la masa muscular. El rol de la dieta mediterránea En el abordaje nutricional del cáncer, los especialistas destacan la importancia de seguir un patrón de dieta mediterránea, rica en proteínas de alta calidad, frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado, huevos, lácteos y aceite de oliva, y baja en ultraprocesados. Comer más no equivale a alimentarse mejor, advierte la doctora Sánchez Marcos. Un aumento del volumen de comida con productos energéticos pero pobres en nutrientes puede perpetuar una desnutrición oculta, con pérdida de músculo y aumento de grasa corporal. También recomiendan fraccionar la alimentación en tomas pequeñas y frecuentes, adaptar texturas y sabores, y evaluar suplementos cuando la dieta sola no alcanza a cubrir las necesidades. Un abordaje que requiere equipos y recursos El manejo nutricional del paciente oncológico debe ser multidisciplinario, con la participación de endocrinólogos, dietistas-nutricionistas, fisioterapeutas y médicos rehabilitadores, integrando nutrición y ejercicio físico para preservar la funcionalidad. Sin embargo, los especialistas advierten que uno de los principales desafíos sigue siendo el infradiagnóstico en fases tempranas y la escasez de recursos humanos, con desigualdades entre hospitales en el acceso al soporte nutricional, incluido el domiciliario. Una intervención que puede cambiar el pronóstico La evidencia científica es clara: detectar y tratar la desnutrición a tiempo mejora la calidad de vida, reduce complicaciones y puede influir positivamente en la evolución del cáncer. Por eso, los endocrinólogos insisten en que la nutrición no debe ser un aspecto secundario, sino una parte central del tratamiento desde el primer día.

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