Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Por qué algunos adolescentes mienten de forma compulsiva y qué dice la ciencia sobre cómo abordarlo - TN24

    » tn24

    Fecha: 04/02/2026 08:58

    Mentir es una conducta habitual durante la adolescencia. Sin embargo, cuando el engaño se vuelve repetitivo, difícil de controlar y aparece incluso sin un beneficio claro, puede estar señalando un problema más profundo. Un estudio reciente de la Universidad McGill identificó que la mentira patológica en adolescentes estaría vinculada a dificultades en funciones cognitivas clave, como la memoria de trabajo y el control de impulsos. La investigación sugiere que, en ciertos casos, mentir de manera constante no responde únicamente a una decisión consciente o a una intención de manipulación, sino a limitaciones en la capacidad de autorregular la conducta y anticipar consecuencias. Qué se considera mentira patológica El trabajo, publicado en el Journal of Psychopathology and Behavioral Assessment, analizó a más de 500 adolescentes de entre 10 y 18 años en Estados Unidos, combinando cuestionarios respondidos por los jóvenes y por sus padres con pruebas estandarizadas de funcionamiento cognitivo. Los investigadores definieron la mentira patológica como un patrón persistente y compulsivo de engaño, que se diferencia de las mentiras ocasionales propias de la vida cotidiana. En estos casos, los adolescentes presentan serias dificultades para frenar el impulso de mentir, incluso cuando no obtienen ningún beneficio o cuando el engaño puede generar consecuencias negativas. Dentro de la muestra, 63 adolescentes mostraron indicadores compatibles con este patrón. En promedio, reportaron cerca de 9,6 mentiras diarias, una cifra muy superior al resto del grupo evaluado. El rol de las funciones cognitivas Uno de los hallazgos centrales del estudio fue la relación entre la mentira compulsiva y déficits en la memoria de trabajo, una función que permite retener y manipular información para tomar decisiones y prever resultados. También se detectaron dificultades en el control de impulsos, es decir, en la capacidad de inhibir respuestas automáticas. Según explicó Victoria Talwar, coautora del estudio, estas limitaciones pueden provocar que la mentira surja de manera impulsiva, sin que el adolescente logre evaluar previamente las consecuencias de su conducta. En términos simples, el engaño aparece como una respuesta inmediata frente a distintas situaciones. Lejos de tratarse de una mayor habilidad para mentir, los investigadores sostienen que estas dificultades cognitivas pueden hacer que el engaño se convierta en un hábito automático. No siempre hay rasgos antisociales Otro dato relevante es que los adolescentes con mentira patológica también presentaron más problemas de atención y autorregulación. Sin embargo, este perfil no se asocia necesariamente a trastornos de conducta ni a rasgos antisociales. Talwar remarcó que no todos los jóvenes que mienten de manera compulsiva encajan en categorías clínicas tradicionales, lo que refuerza la idea de que se trata de un fenómeno diferenciado, vinculado más a procesos cognitivos que a una intención deliberada de engañar o dañar a otros. Claves para la prevención y el abordaje Comprender estos mecanismos puede resultar clave para padres, docentes y profesionales de la salud. Los autores del estudio destacan que intervenciones orientadas a fortalecer las funciones ejecutivas como el control de impulsos y la memoria de trabajo podrían ayudar a reducir este tipo de conductas. Entre las estrategias sugeridas se encuentran la terapia cognitivo-conductual y programas específicos de entrenamiento en hábitos y toma de decisiones, siempre con acompañamiento profesional. Si bien el estudio reconoce limitaciones como la imposibilidad de estimar la prevalencia real de la mentira patológica en la población general, los investigadores subrayan la importancia de correr el foco del juicio moral y centrar la mirada en la prevención y el acompañamiento. Identificar señales tempranas y comprender qué procesos cognitivos están involucrados puede favorecer entornos familiares y educativos más comprensivos, y contribuir al desarrollo saludable de los adolescentes en una etapa clave de la vida.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por