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Parana » AIM Digital
Fecha: 04/02/2026 08:24
La decisión del Poder Ejecutivo de trasladar por decreto el sable corvo del general José de San Martín del Museo Histórico Nacional a la sede del Regimiento de Granaderos no solo desató una fuerte controversia política y cultural, sino que ya tuvo su primera consecuencia concreta: la renuncia de la directora del museo. En medio de una agenda nacional atravesada por urgencias económicas y sociales, la medida fue cuestionada por arbitraria e innecesaria, supo AIM. La medida fue formalizada a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, que dispone el traslado del sable a la sede militar ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bajo el argumento de reforzar su preservación, seguridad e integridad. Sin embargo, la decisión fue leída por distintos sectores como arbitraria, innecesaria y desconectada de las prioridades reales del país, constató AIM. La controversia escaló un peldaño más con la renuncia de la directora del Museo Histórico Nacional, quien dejó su cargo en desacuerdo con el decreto que ordena el traslado del sable corvo. La dimisión, conocida antes de que se concrete el movimiento de la pieza histórica, fue leída en ámbitos culturales como un gesto institucional de rechazo a una decisión adoptada sin criterios museológicos ni justificación pública suficiente. Para especialistas y trabajadores del sector, la salida de la funcionaria expone el impacto concreto de una medida que, lejos de fortalecer la preservación del patrimonio, abrió un conflicto innecesario y evitable. Así, la reacción política no tardó en llegar. La diputada nacional Natalia de la Sota presentó un proyecto de ley para que el sable corvo permanezca de manera permanente en el Museo Histórico Nacional, vedando toda posibilidad de que sea removido, trasladado o cedido, incluso de forma temporaria, dentro o fuera del país. Según el texto al que tuvo acceso AIM, la iniciativa no solo busca frenar el traslado dispuesto por decreto, sino también derogar la norma del Ejecutivo y reafirmar el carácter patrimonial del sable como bien histórico de acceso público. En ese sentido, la propuesta establece que la custodia del arma continúe a cargo del Regimiento de Granaderos, pero sin alterar su emplazamiento actual en el museo. Desde ámbitos legislativos y culturales advirtieron que el sable corvo no es un objeto decorativo ni un trofeo institucional, sino una pieza central del patrimonio histórico nacional, cuya permanencia en el Museo garantiza su preservación bajo criterios técnicos y su acceso a la ciudadanía. Fuentes consultadas por este medio señalaron que no existen razones de peso que justifiquen el traslado, más allá de una decisión política sin explicación clara. En los considerandos del decreto, el propio Gobierno reconoce que el sable corvo es uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia. Sin embargo, no fundamenta por qué ese símbolo debería ser removido de un museo nacional para ser trasladado a una sede militar, en un contexto en el que otras áreas sensibles del Estado enfrentan recortes, desfinanciamiento y conflictos abiertos. La polémica vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: con una crisis económica persistente, tensiones fiscales con las provincias y reformas estructurales sin consensos, ¿era realmente necesario que el Gobierno destinara tiempo y energía a mover un símbolo histórico de su lugar de resguardo? Para muchos, la decisión no solo resulta arbitraria, sino también reveladora de una agenda desordenada y desconectada de las prioridades sociales, supo AIM. Antecedentes de la decisión El presidente Javier Milei fue declarado granadero honorífico por el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, la histórica unidad militar creada por el general San Martín y hoy fuerza de ceremonial del Ejército, que también custodia la Casa Rosada y cumple funciones protocolares. La distinción fue otorgada el 4 de mayo de 2025, cuando el regimiento le entregó a Milei la Orden Ecuestre Militar de los Caballeros Granaderos de los Andes y lo incorporó al cuerpo de manera honorífica. Este reconocimiento de carácter simbólico explica en parte la cercanía entre el jefe de Estado y el cuerpo militar que fundó San Martín, y aporta contexto a la polémica por la decisión presidencial de trasladar el sable corvo desde el Museo Histórico Nacional al regimiento: el presidente no solo es la máxima autoridad civil y militar del país, sino que además recibió formalmente una distinción del propio regimiento al que ahora otorga la custodia de un símbolo patrimonial. Sin embargo, esa condecoración no implica formación militar ni jerarquía formal dentro del Ejército, sino un título honorífico otorgado por el cuerpo en un acto ceremonial, lo que para críticos subraya lo inusual de la decisión frente a otras prioridades de gestión pública
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