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» Clarin
Fecha: 04/02/2026 03:30
La Inteligencia Artificial hace tiempo dejó de ser un tema exclusivo de la tecnología. Tal es así que su presencia en los vínculos es cada vez más fuerte. Interacciones eróticas con algún personaje producto de la IA, relaciones con robots y hasta casamientos con hologramas son parte del catálogo. Según un informe de Gleeden, la app de encuentros no monógamos, 4 de cada 10 argentinos reconocieron desarrollar vínculos emocionales con la IA. A nivel global, en tanto, 2 de cada 10 usuarios admitieron haber experimentado interacciones eróticas con la IA, ya sea por fantasía, práctica imaginaria, juegos de rol o simple estimulación mental. La Inteligencia Artificial se está introduciendo silenciosamente en las relaciones modernas, aseguraron los responsables del Informe Tendencias en sexualidad 2026 del Lovehoney Group, que apuntó a cambios claros en cómo entendemos hoy el sexo y, entre esas modificaciones, el impacto de la IA en la sexualidad. Lo que empezó como una herramienta de productividad y entretenimiento está influyendo ahora en cómo las personas hablan de sexo, gestionan las citas y buscan apoyo emocional, convirtiéndose en una tercera presencia en la intimidad, sostuvieron. Inteligencia Artificial y crisis del encuentro Vivimos en una época en la que la tecnología, que durante años operó en los márgenes de la vida cotidiana, comenzó a instalarse en el centro mismo de la experiencia humana. Ya no solo organiza agendas, responde consultas o traduce palabras: hoy conversa, acompaña, sugiere, entretiene, calma, erotiza. En muchos casos, incluso ocupa el lugar de un otro disponible y siempre accesible, sin demora ni conflicto, explicó a Clarín la psicóloga y sexóloga Gabriela Simone. La especialista destacó así que la posibilidad de entablar vínculos afectivos o incluso románticos mediados por tecnología ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción. Herramientas conversacionales capaces de simular empatía, interés, disponibilidad emocional y respuesta inmediata resultan especialmente atractivas para personas cansadas, solas, frustradas o simplemente saturadas del esfuerzo que implica vincularse con otros humanos. Al analizar los posibles motivos de esto, la psicóloga (en Instagram, @licenciadagabysimone) destacó que en la IA hay un sistema que responde, que valida, que nunca se ofende, que no se retira ni confronta. Así, la ausencia de juicio, de demanda y de imprevisibilidad resulta profundamente seductora. Y añadió: No sorprende entonces que estemos asistiendo a una crisis del encuentro. Vincularse se vuelve difícil, costoso, agotador. Estar con otro cuerpo empieza a generar ansiedad, mientras que estar frente a una pantalla parece más manejable. Tecnología que simula intimidad: el factor irremplazable de la piel Simone se refirió a un punto central para la salud sexual. La sexualidad humana no es solo información, fantasía o estímulo cognitivo. La sexualidad es experiencia encarnada: piel que se eriza, respiraciones que se acompasan, tensiones musculares, olores, ritmos, silencios. Hay una diferencia radical entre tocar y ser tocado, y mirar una representación del toque. En ese sentido, explicó que cuando la intimidad comienza a desplazarse hacia dispositivos que simulan presencia sin cuerpo, algo se reconfigura en lo profundo de la experiencia erótica. No se trata necesariamente de reemplazo, sino de desplazamiento: el cuerpo deja de ser el escenario principal y cede lugar a la pantalla. Las consecuencias, mencionó, son concretas. Este corrimiento puede generar una forma sutil de desensibilización. El deseo que necesita tiempo, incertidumbre, registro del otro empieza a volverse más plano, más optimizado, más controlable. Se reduce el margen para la frustración, pero también para la sorpresa. En ese marco, enfatizó que el deseo humano no prospera en entornos completamente predecibles. Necesita del otro real, con su alteridad, su límite y su diferencia. Cuando ese otro es sustituido por un sistema que siempre responde como se espera, el deseo pierde espesor. La piel que falta y el deseo que se difumina La sexóloga mencionó una de las problemáticas frecuentes que tanto ella como sus colegas suelen advertir entre sus pacientes. Cada vez más profesionales de la salud mental y sexual hablan de una sensación que se repite en consulta: la desconexión de la piel. No como metáfora poética, sino como vivencia subjetiva. Personas que desean menos, que evitan el contacto, que sienten torpeza al acercarse, que no saben cómo iniciar un encuentro, cómo sostener una mirada, cómo habitar el cuerpo propio frente al cuerpo de otro. La hiperconectividad tecnológica parece estar produciendo un efecto paradójico: nos acerca a dispositivos y nos aleja de la experiencia corporal compartida. En ese proceso, no solo se debilita el deseo sexual, sino también las habilidades vinculares básicas: el registro del otro, la tolerancia a la incomodidad, la capacidad de esperar, de seducir, de dejarse afectar, señaló. Así, lo que la Inteligencia Artificial disfraza como una ventaja, definitivamente puede no serlo. Simone admitió que frente a esta dificultad creciente, la tecnología ofrece un atajo. Es más fácil vincularse con una pantalla que con una persona. No hay riesgo de rechazo, no hay exposición emocional real, no hay necesidad de negociar tiempos, deseos o límites. Sin embargo, alertó: Ese alivio inmediato tiene un costo: nos vamos enajenando de nosotros mismos y del otro. Alerta: ¿la Inteligencia Artificial como terapeuta sexual? Para muchas personas, el sexo sigue siendo un tema incómodo, incluso dentro de relaciones íntimas. El informe de Lovehoney concluyó que sólo el 17,5% de los encuestados reconoció hablar de sexo con su pareja de forma habitual; mientras que más de la mitad (55%) solo lo hace ocasionalmente y un 27% casi nunca o nunca. Este silencio se refleja en el uso de la IA. Un análisis reciente de las preguntas sexuales más frecuentes formuladas al ChatGPT, añadieron desde ese estudio, reveló una clara preocupación por el rendimiento, la comunicación y la validación emocional. Éstas son algunas de las consultas más habituales: - ¿Cómo puedo mejorar mi vida sexual? - ¿Cómo puedo aumentar mi placer y el de mi pareja? - ¿Cómo puedo durar más en el sexo? - ¿Cómo comunico mis deseos y mis límites en el dormitorio? - ¿Cómo superar la ansiedad ante el rendimiento sexual? - ¿Qué puedo probar para aumentar la excitación? - ¿Cuáles son las mejores formas de aumentar la libido de forma natural? - ¿Qué es lo que más excita y lo que menos a hombres y mujeres? - ¿Es normal mi preferencia o fantasía sexual? - ¿Qué práctica nueva podemos probar en la cama? Newsletter Clarín
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