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Fecha: 03/02/2026 22:57
Batalla de Caseros, el inicio del camino a la libertadFue el acontecimiento más grande de la historia nacional y marcó un punto de inflexión para el surgimiento del liberalismo31 de enero de 2026 - 17:30AdsEl campo de batalla donde se enfrentaron el Ejército de Buenos Aires y el Ejército Grande, comandados por el gobernador porteño Juan Manuel de Rosas y el entrerriano Justo José de Urquiza respectivamente, está ubicado cerca de la ciudad de Buenos Aires donde actualmente se encuentra ocupado por la I Brigada Aérea de El Palomar y el Colegio Militar de la Nación.Dentro de este instituto militar se encuentran dos testigos materiales, que son la casona de Diego Caseros y el palomar de la chacra, ambos declarados monumentos históricos nacionales. En su tiempo fue conocida como batalla de Monte Caseros, por el propietario de las tierras donde se combatió. Incluso en homenaje al combate se fundó un pueblo en Corrientes, pero el relato histórico la convirtió, simplemente, en la batalla de Caseros.Se la considera la batalla más grande de la historia nacional por la cantidad de efectivos que participaron: 28.000 bajo el mando de Urquiza y 23.000 bajo el de Rosas. Para entender la magnitud del enfrentamiento, estuvo en Caseros el 3% de la población argentina. Es como si hoy se presentaran a una batalla un millón y medio de hombres.El enfrentamiento duró poco ante el desbande incontrolado de las fuerzas de Buenos Aires, potenciado por la huida de Rosas en esa tórrida tarde del 3 de febrero de 1852, cuando busca refugio en la Legación Británica (Venezuela 476). A las pocas horas aborda el buque Conflict que arribó a Plymouth el 26 de abril de 1852, siendo recibido con todos los honores, incluida salva de cañonazos, tal cual lo establece el puntilloso protocolo naval.Caseros representa un hito fundamental, fundacional en el proceso de Organización Nacional, en el cual se inscribe también el hecho histórico de la firma del Acuerdo de San Nicolás que se concreta el 31 de mayo de 1852. Se conforma, además, la Confederación Argentina con capital en Paraná, Entre Ríos, ya que desde el 5 de marzo de 1854 al 12 de diciembre de 1861 residen las autoridades en la capital entrerriana y este período finaliza con la legendaria y enigmática batalla de Pavón.El 1º de mayo de 1853, los diputados de las provincias reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional, en respuesta a una necesidad que surgió tras la Revolución de Mayo. Su objetivo era constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior. La materialización de aquellos proyectos de los habitantes de provincias hermanas se pueden mencionar en la discusión y en la aprobación de las primeras 292 leyes que rigen la vida democrática del país.Como vimos precedentemente, comienza entonces el duro camino de la Organización Nacional bajo los excelsos principios del Liberalismo que ya se habían manifestado en los dos últimos siglos anteriores en Europa y en Estados Unidos, iniciándose este deslumbrante movimiento de principios e ideas a partir de la Revolución Gloriosa, del Constitucionalismo inglés y de la Revolución Americana, entre otras fuentes importantes, como respuesta a las brutales guerras religiosas en Europa durante los siglos XVI y XVII. Ello sumado a la falta del reconocimiento de la dignidad y de los derechos de las personas, haciendo énfasis en la elaboración de argumentos contrarios a la monarquía absoluta y su pretensión de monopolio sobre la verdad desde el punto de vista político, económico, filosófico y religioso.Los fundamentos intelectuales fueron establecidos por John Locke que apuntó a un decisivo impulso de la Ilustración cuyas ideas constituyen el andamiaje rector del Sistema Institucional de la Libertad que comenzó a cuestionar con vehemencia las viejas tradiciones de las sociedades medievales, de sus gobiernos despóticos y totalitarios. Estas nuevas ideas se unieron finalmente en poderosos movimientos revolucionarios que derrocaron regímenes feudales, autoritarios, especialmente en Europa, América Latina y América del Norte. El Liberalismo es un modo de entender la naturaleza humana y una propuesta para que las personas accedan al más alto nivel de prosperidad potencial que tengan de acuerdo con los valores, actitudes e idoneidad que posean, unido al mayor grado posible de libertad en el seno de una sociedad que reduce al mínimo los inevitables conflictos. Al mismo tiempo, esta doctrina descansa en dos actitudes vitales que conforman su génesis: la tolerancia y la razón, en consecuencia contrario a dogmas que solo traen atraso, pobreza intelectual y económica. El gobierno, o sea la autoridad política, debe resultar del consentimiento de las personas libres con el objeto de regular la vida pública sin interferir en la esfera privada, incluidas las ideas políticas o religiosa Heraldo
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