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  • De no creer | Un repositor me explicó por qué se fue Lavagna

    » La Nacion

    Fecha: 03/02/2026 17:56

    De no creer | Un repositor me explicó por qué se fue Lavagna Los cambios en el Indec responden a una lógica inapelable: hay que cumplir los objetivos de Milei y Toto Caputo - 5 minutos de lectura' Epa, epa, epa. Resulta que ahora el Gobierno decidió blanquear que manipula las estadísticas del Indec. ¡Tomen, Kukas, ustedes nunca se animaron a hacerlo! Qué diferencia con el León, promotor línea fundadora de la política verdad: las cosas hay que contarlas como son, aunque hieran la sensibilidad del ñoñaje y el puritanismo. Si el nuevo índice de precios tiraba para arriba los números, hay que tirar para abajo al nuevo índice. ¿Se nos va Lavagna? Es el momento de Lola. Lo lamentamos, Marco. Acabamos de reparar en que sos massista, y además no puede estar al frente de nuestro Indec un tipo que rema una fórmula pensada para un país sin inflación. Manipular es operar con las manos cualquier instrumento, manosearlo. Hay unanimidad de criterios sobre el índice actual: está vejete, ya no refleja nuevos hábitos de consumo ni el peso de las tarifas de los servicios públicos. Por eso, hace dos años se tomó la decisión avalada por Milei y Toto Caputo de reemplazarlo. El nuevo iba a regir ya en 2025, pero, qué infortunio, había que ir a votar. A quién se le ocurre poner en riesgo el principal activo libertario: la baja de la inflación. Entonces, aunque estaba a punto caramelo, lo postergaron. No mucho, porque tampoco era cuestión de estirar demasiado la cuerda. En septiembre se anunció que regiría desde este mes. Sí, ya la semana próxima. ¡Qué emoción! Por fin un termómetro fiel, confiable, creíble, aplaudido desde la primera fila por el Fondo Monetario. En el Indec, que laburó afanosamente años enteros en el diseño de la moderna herramienta, tenían ganas de presentarlo en River. Al enterarse de esta movida, Cheque Tapia propuso otra sede: la quinta de Pilar. No tan rápido, compañeros. ¿Quién nos apura, el massista Lavagna? ¿Hay manifestaciones en las calles pidiendo el cambio? ¿En las redes no se habla de otra cosa? ¿Desde cuándo los gobiernos tienen que sentirse secuestrados por sus anuncios y promesas? ¡Exprópiese!, gritaba Hugo Chávez, y embullía empresas, estancias, medios. ¡Postérguese!, ordenó el Pelu. Sine die, obvio. La manipulación libertaria no consiste en tocar las cifras de la fórmula actual, sino en manosear la nueva, que ya estaba vestida para la ocasión y la desnudaron. La nueva ¡olvídese!. No sé si la gente está atenta al detalle de cómo va evolucionando la inflación mensualmente, porque al haber caído en picada de las cumbres borrascosas en que la dejó Massita nos parece como que 1,7 o 2,5 es más o menos lo mismo. Pongámosle un rato la lupa. En mayo del año pasado fue del 1,5%. Después del 3,7 de marzo y 2,8 de abril, chiche bombón. Pero a ese 1,5 le siguieron 1,6 (junio), 1,9 (julio), 1,9% (agosto), 2,1 (septiembre), 2,3 (octubre), 2,5 (noviembre), 2,8 (diciembre). A la pipetuá: lleva siete meses subiendo. ¡Que la bajen de un hondazo! Tranqui: en enero estaría entre 2 y 2,6%. El pronóstico de Toto es que para todo el año será de 16%, contra el 31,5 del 2025. ¿Le creemos? Yo, claro que sí. Cortándole los pies a la fórmula de Lavagna, es posible. El problema es que no le creen ni el Banco Central de su amigo Bausili (prevé 20,1) ni la Universidad Di Tella (31,5%). Ojo, también está el cálculo de Javi: dice que en agosto el índice marcará 0%. Permítanme escribirlo tres veces: 0, 0, 0. El temita ahí es que no le cree Toto, tampoco el FMI, tampoco las consultoras privadas. Increíble que nadie le crea. Si se cumple la estimación, que Toto se vaya a laburar con Lavagna. Yo, por supuesto, vengo de hacer mi propio estudio de mercado. Un tanto informal, admito. Haciendo compras sí, en enero me hice cargo del changuito, un día descubrí que la carne que venía comprando había subido bastante. Tipo 10%. Me alegré por los productores, frigoríficos, faenadores, distribuidores, carnicerías y supermercados, tantos años padeciendo a los trogloditas K, que confundían freezar los alimentos con congelar los precios, lo cual obviamente nunca les funcionó. A la semana siguiente fui a comprar el mismo corte al mismo súper y otra vez lo habían aumentado. Me alegré por la gente, los consumidores, porque si seguía subiendo es que hay una alta demanda. Diez días después, insistí con la rutina, con igual resultado: otro ajuste significativo. Me alegré por las vacas, que venden caro su sacrificio. Pero, sorprendido por el fenómeno, decidí consultar a un experto en precios: el repositor que en ese momento estaba en la góndola. Buen día, señor. Sepa disculpar mi atrevimiento. Veo que subió la carne.... El pibe me escaneó con curiosidad. ¿Viene poco a hacer las compras, no? La subimos todas las semanas o, a lo sumo, cada semana y media. No solo la carne. Prácticamente todo. A veces suben más, a veces menos. Me alegré por el repositor: se lo vio feliz avivando a un gil. A ver, León, cuándo incluís a los repositores en esa raza imperdonable de los que no la ven. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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