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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 03/02/2026 16:42
La reciente coincidencia en las redes sociales del Indio Solari y Skay Beilinson encendió la emoción de los seguidores de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Dos imágenes, dos tiempos, una misma nostalgia: ambos músicos decidieron abrir el baúl de los recuerdos y compartir con sus fanáticos postales de una era que marcó para siempre la cultura del rock argentino. El gesto no pasó inadvertido. En tiempos donde las posibilidades de reencuentro parecen lejanas, ver a sus dos figuras centrales recordar casi al unísono su historia común, tejió un puente inesperado entre el pasado y el presente. Las redes sociales funcionaron, una vez más, como escenario de reencuentros simbólicos y espacio de catarsis colectiva para miles de fanáticos. Fue Skay, exguitarrista de Patricio Rey y actual líder de Skay y los Fakires, quien abrió el juego con una fotografía tomada en 1995. La imagen lo muestra en pleno momento de inspiración, guitarra en mano, dentro del estudio de grabación Bebop, en San Pablo, Brasil. Allí, la banda registraba las canciones que luego formarían parte de Luzbelito, uno de los discos más emblemáticos del grupo. Esa sesión tuvo un condimento especial: la colaboración con la Metaleira Mantequeira, recordada por el Indio Solari como la mejor big band del Brasil. El encuentro de los Redonditos con esa formación de vientos le aportó un color único a las grabaciones y quedó grabado en la memoria de sus protagonistas. Junto a la imagen, el músico eligió como mensaje una frase cargada de sentido: Puede que te olvides de los sueños, pero ellos jamás se olvidan de vos. Sentir, pensar y actuar. ¡Que tengan un gran día!, nos vemos en días. La publicación disparó una oleada de reacciones. Algunos seguidores comenzaron a aportar detalles del contexto de la foto, otros agradecieron por las canciones y muchos expresaron su ansiedad por los próximos shows solistas de Skay. La evocación de ese instante de 1995 revivió el clima de camaradería y creatividad que definía a la banda en el estudio. El recuerdo de Luzbelito, grabado lejos de casa y con invitados de lujo, volvió a encender la llama de aquellos años de exploración y búsqueda constante. Horas más tarde, el Indio Solari sumó su propio testimonio al viaje nostálgico. A través de sus redes compartió una imagen en sepia, en la que se lo puede ver sobre el escenario, micrófono en mano. La foto corresponde a una actuación en el Teatro Ciudad de La Plata, el 14 de septiembre de 1984, uno de los escenarios fundacionales de la historia redonda. El mensaje que acompañó la publicación fue breve, pero contundente: Otras vidas otros tiempos. La frase resonó de inmediato entre los seguidores, que no tardaron en agradecerle la posibilidad de asomarse a una época que, para muchos, define el ADN de la banda. El retrato del Indio en plena juventud, con el puño en alto y la mirada encendida, sirvió como recordatorio de los primeros pasos, los recitales eléctricos y la mística construida en torno a la figura de Patricio Rey. El eco emocional se multiplicó entre los fanáticos, que encontraron en esa postal la confirmación de que la memoria colectiva sigue tan viva como entonces. La simultaneidad de las publicaciones no solo activó la nostalgia, sino que generó una verdadera ola de agradecimientos, relatos y confesiones en las redes. Los seguidores de los Redondos, siempre atentos a cualquier señal de aproximación entre el Indio y Skay, aprovecharon la oportunidad para expresar su gratitud por las canciones, por los recuerdos y por el legado que dejaron en la música argentina. Entre los comentarios más recurrentes se repitió el anhelo de un reencuentro: ese viejo sueño de ver, aunque sea una vez más, a Skay y el Indio juntos sobre un escenario. La evocación de fotos y frases del pasado avivó la esperanza de que los caminos de ambos músicos puedan cruzarse nuevamente ante su gente. El intercambio de recuerdos funcionó como recordatorio de una época irrepetible, donde la música, la amistad y la búsqueda artística se entrelazaban en cada disco y cada show. Las redes sociales, esta vez, permitieron que esas otras vidas, otros tiempos fueran celebradas en comunidad, manteniendo viva la llama de un fenómeno que trasciende generaciones.
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