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  • Cómo el cerebro transforma experiencias en recuerdos duraderos, según un estudio con moscas

    Concordia » Hora Digital

    Fecha: 03/02/2026 14:54

    Investigadores del Stowers Institute for Medical Research identificaron un proceso en el cerebro de la mosca de la fruta que permite almacenar recuerdos a largo plazo a través de la formación controlada de amiloides funcionales. Este hallazgo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, revela cómo el sistema nervioso utiliza proteínas especiales para conservar información de forma precisa y selectiva. Kausik Si, director científico del instituto, explicó: Ahora tenemos evidencia definitiva de que existen procesos dentro del sistema nervioso que pueden transformar una proteína y hacer que forme un amiloide en el momento y lugar exactos, en respuesta a una experiencia determinada. Este mecanismo implica que el cerebro puede formar amiloides funcionales de manera controlada para almacenar recuerdos duraderos. El estudio se enfocó en las proteínas chaperonas, que guían a otras proteínas para que adopten la forma correcta. De más de 30 chaperonas analizadas en el cerebro de la mosca, el equipo identificó una proteína clave llamada Funes, en homenaje al personaje de Jorge Luis Borges conocido por su memoria perfecta. Según Si, descubrir esta chaperona nos ofrece una vía inesperada para abordar enfermedades relacionadas con los amiloides. Los experimentos mostraron que aumentar la cantidad de Funes en ciertos circuitos cerebrales permitió a las moscas recordar asociaciones, como un olor desagradable vinculado a una recompensa, durante más de 24 horas, lo que indica memoria duradera. Kyle Patton, autor principal del trabajo, afirmó: Las moscas con más Funes mostraron una capacidad notable para recordar el vínculo entre olor y recompensa tras un día. El mecanismo descubierto requiere que la proteína Orb2, de tipo priónico, se agrupe en las sinapsis para fijar un recuerdo. La proteína Funes actúa como regulador, permitiendo que Orb2 pase de una forma inocua a una estructura amiloide funcional, estableciendo así la memoria. Los investigadores también crearon versiones modificadas de Funes que podían unirse a Orb2 sin activar la formación de amiloides; en estos casos, las moscas perdieron la capacidad de retener recuerdos a largo plazo, demostrando la función esencial de Funes. Rubén Hervás, coautor y profesor en la Universidad de Hong Kong, explicó: El hecho de que el amiloide sea necesario para la memoria implica la existencia de un mecanismo que controla su formación. Aunque el estudio se realizó en Drosophila melanogaster, el equipo sostiene que procesos similares podrían existir en cerebros más complejos, incluidos los humanos. Identificaron versiones humanas de genes asociados a estas chaperonas, que en estudios genéticos han sido vinculados a trastornos como la esquizofrenia. Si comentó: Las chaperonas podrían ser factores clave, actuando como mediadores en la percepción, el procesamiento y el almacenamiento de la información. En enfermedades donde la percepción de la realidad está alterada, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, las chaperonas podrían tener un papel relevante. En paralelo, una investigación conjunta de la Universidad de Nottingham y la Universidad de Cambridge aportó una perspectiva complementaria sobre la memoria. Mediante resonancia magnética funcional, encontraron que tanto la memoria episódica, relacionada con experiencias personales, como la memoria semántica, vinculada a hechos y conocimientos generales, dependen de áreas cerebrales similares. Este hallazgo cuestiona la idea de que ambos tipos de memoria se almacenan y recuperan desde circuitos separados. La doctora Roni Tibon, líder del estudio, señaló: Esperábamos ver diferencias marcadas en la actividad cerebral, pero cualquier diferencia observada fue muy sutil. Estos resultados deberían cambiar la forma en que se estudia la memoria. El avance del equipo del Stowers Institute abre la posibilidad de intervenir en la formación de amiloides funcionales para reforzar la memoria o neutralizar los efectos de amiloides tóxicos presentes en enfermedades como el Alzheimer. Los próximos pasos incluyen investigar si la activación de chaperonas como Funes puede traducirse en terapias para humanos. Es un universo desconocido, pero emocionante, y veremos hasta dónde llegamos, anticipó Si, según el comunicado oficial del instituto.

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