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Concordia » Hora Digital
Fecha: 03/02/2026 14:54
En Brasil, diversas organizaciones dedicadas al periodismo y la radiodifusión manifestaron su rechazo a una nueva ley que amplía la definición oficial de trabajadores de medios y que podría afectar negativamente las condiciones laborales de los periodistas profesionales con reconocimiento federal. Conocida popularmente como la ley de los influencers, esta normativa crea una nueva categoría laboral denominada Profesional Multimedia, destinada a quienes producen y distribuyen contenido en plataformas digitales. La ley 15.325/2026 fue promulgada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a comienzos de enero. Samira de Castro, presidenta de la Federación Nacional de Periodistas de Brasil (FENAJ), explicó que el reconocimiento legal de esta nueva figura profesional podría beneficiar principalmente a las grandes empresas de medios, ya que les permitiría contratar trabajadores con salarios más bajos y menos protecciones que las que se otorgan a los periodistas profesionales registrados. Según Castro, la ley establece un marco legal amplio que crea una profesión genérica sin regulaciones ni derechos específicos, lo que en la práctica modifica las relaciones laborales y la negociación colectiva. Esta situación podría llevar a que las empresas eviten contratar periodistas con formación formal y opten por estos nuevos trabajadores multifacéticos, quienes no cuentan con una organización sindical consolidada ni con derechos adquiridos tras años de luchas laborales. La nueva ley crea inseguridad jurídica, afirmó Castro en una entrevista con LatAm Journalism Review (LJR). Debilita las profesiones de periodistas y radiodifusores, cuyas funciones a menudo se superponen, y favorece exclusivamente a los empresarios del sector a costa de los trabajadores. Mientras asociaciones de periodistas y de radio, junto con organizaciones de marketing digital, criticaron la ley, algunas entidades del sector, como la Asociación Brasileña de Emisoras de Radio y Televisión (ABERT), expresaron su apoyo. Juristas consultados señalaron que, aunque la creación de una nueva categoría laboral puede ser innovadora, la ley carece de estándares técnicos y éticos para esta profesión recién establecida. Pedro Rafael Vilella, presidente del Sindicato de Periodistas de Brasilia, manifestó su sorpresa ante la ausencia de requisitos técnicos o éticos en la normativa y advirtió que en un mundo donde la epidemia de la desinformación está deshilachando el tejido social y poniendo en riesgo las democracias, es inconcebible que el gobierno brasileño autorice esto. Por su parte, ABERT defendió que la ley representa un avance importante al aportar claridad y reconocimiento profesional a actividades que se desarrollan en un entorno marcado por la convergencia de medios. Cristiano Lobato, presidente de ABERT, afirmó en un comunicado que la normativa está plenamente alineada con los avances tecnológicos del sector de las comunicaciones y que exige que los profesionales trabajen de manera interdisciplinaria, se adapten a innovaciones tecnológicas y actualicen continuamente sus competencias para responder a las demandas de un mercado laboral en constante cambio. El Ministerio de Comunicaciones de Brasil publicó en Instagram el 20 de enero, aunque eliminó la publicación al día siguiente, que este nuevo marco legal refleja a un país que reconoce la conectividad y la creación de contenidos nacionales como activos estratégicos. No estamos hablando de posts, sino de una industria dinámica que ahora goza de reconocimiento y protección, decía la publicación. Sin embargo, más de 30 cuentas, en su mayoría de periodistas, comentaron criticando la ley. Entre las críticas, Luiz Artur Ferraretto, profesor de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, señaló que la ley desvaloriza a los profesionales tradicionales de la comunicación y empeora las condiciones laborales de quienes trabajan en periodismo, publicidad y diseño. Ferraretto expresó su sorpresa porque el presidente Lula sancionó la ley sin considerar la formación académica de los periodistas ni consultar a las asociaciones profesionales. Un periodista basa su actividad en técnicas y ética específicas. Eso surge del conocimiento y la experiencia, afirmó en diálogo con LJR. Sin criterios éticos y técnicos, basándose solo en el gusto, no hay periodismo y la información se convierte en desinformación.
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