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  • «Bondiolicidio»: El alerta de los productores porcinos ante la invasión de carne brasileña con «exceso de agua»

    Concordia » InfoConcordia

    Fecha: 03/02/2026 12:16

    En una entrevista exclusiva con «Palabras Cruzadas» por FM Litoral de Paraná, el consultor y referente del sector porcino, Juan Luis Uccelli, advirtió sobre las graves consecuencias de la apertura de importaciones y denunció una competencia desleal por el uso de promotores de crecimiento en el país vecino. La industria porcina argentina atraviesa un momento crítico que los especialistas ya definen con un término tan gráfico como preocupante: el «bondiolicidio». Según explicó Juan Luis Uccelli en diálogo con Sergio Fischer, la combinación de un tipo de cambio atrasado y la entrada indiscriminada de cortes desde Brasil está destruyendo el equilibrio de precios que los productores locales lograron construir en las últimas dos décadas. El fenómeno de la bondiola argentina Uccelli recordó que, hasta el año 2000, la bondiola era un corte secundario destinado casi exclusivamente a fiambres. Sin embargo, gracias a una promoción «boca a boca», los argentinos la adoptaron como la estrella de la parrilla. «Logramos imponer un producto que armonizaba el valor de la media res, similar a lo que ocurre con la molleja o la entraña en el vacuno», señaló el especialista. Ese equilibrio hoy está roto. La importación de bondiola congelada desde Brasil, que se vende en grandes cadenas de supermercados, está tirando el precio por el suelo, obligando a los productores locales a vender al costo en un mes de enero ya de por sí recesivo. La trampa del «agua brasileña» Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue la denuncia sobre la calidad del producto importado. Uccelli explicó que en Brasil se utiliza Ractopamina, un promotor de crecimiento prohibido en Argentina. «Ese producto genera una ventaja del 5% en la producción, pero lo más grave es que retiene mucha agua. Una bondiola brasileña puede perder hasta un 30% de líquido al ser cocinada, mientras que la argentina solo pierde un 10%. Al final, el consumidor está pagando un 20% de agua brasileña», sentenció. Además, advirtió sobre el riesgo sanitario y comercial de los supermercados que descongelan carne para venderla como fresca: «Si la gente compra eso pensando que es fresco y lo vuelve a congelar en su casa, afecta la cadena de frío y la calidad del alimento». Un Estado ausente y un mercado deprimido Para el ex presidente de la Asociación de Productores Porcinos, el problema de fondo es la ausencia de controles y una política macroeconómica que asfixia al productor eficiente. «El Estado decidió irse; no le importa el robo del 20% de agua ni la competencia desleal. Somos competitivos produciendo, pero no con un dólar atrasado que favorece la importación de 60.000 toneladas». Finalmente, Uccelli mostró su preocupación por el caído poder adquisitivo: «En los últimos días de enero, en las carnicerías no entraba nadie. No es que no quieran comer cerdo o vaca, es que no hay plata. Estamos dejando de consumir proteínas animales, que son la base del crecimiento de la población». Guía para el consumidor: Cómo identificar la verdadera bondiola fresca Ante la invasión de productos importados, el ojo del consumidor es la última barrera de defensa. Aquí te explicamos en qué fijarte antes de pasar por la caja. 1. El «Efecto Espejo» (Hielo y Líquido) - La clave: Si ves que la pieza de carne está en una bandeja con mucho líquido rosado o restos de cristales de hielo, fue congelada. - El riesgo: La carne porcina argentina se distribuye mayormente fresca. Si el supermercado la descongeló para ponerla en la góndola, la textura será más blanda y el sabor menos intenso. Además, si vos la volvés a congelar en casa, rompés la cadena de frío y arriesgás tu salud. 2. El Color y la Firmeza - Carne Argentina: Debe tener un color rosado vibrante (no grisáceo ni rojo oscuro) y una grasa blanca y firme. Al tocarla (si está envasada al vacío), debe oponer resistencia. - Carne Importada con Ractopamina: Suele verse más pálida. Debido al exceso de líquido retenido, la carne puede parecer «fofa» o demasiado brillante por el agua superficial. 3. El Etiquetado: Tu mejor aliado - Buscá el origen: Por ley, los productos deben indicar su procedencia. Revisá las letras chicas. Si dice «Origen: Brasil», ya sabés que es carne que viajó miles de kilómetros congelada y que probablemente contenga el exceso de agua denunciado por los productores locales. - Sello del SENASA: La carne argentina cuenta con controles de sanidad estrictos que prohíben químicos que en otros países sí se usan. 4. La Prueba de la Sartén o Parrilla Si ya la compraste, fijate qué pasa cuando toma contacto con el calor: - Si «se achica» demasiado: Si ves que la bondiola reduce su tamaño de forma drástica y empieza a «hervirse» en lugar de dorarse, es porque está liberando el agua añadida. - El rendimiento: Recordá que la bondiola argentina pierde un 10% de peso al cocinarse, mientras que la importada puede perder hasta un 30%. Lo barato termina saliendo caro. 5. ¿Dónde comprar? - La carnicería de barrio: Suele trabajar con cerdos de la región (especialmente en zonas productoras como Entre Ríos o Santa Fe). El carnicero conoce el origen del animal. - Grandes cadenas: Son las principales compradoras de cortes brasileños por volumen. Allí es donde más atención hay que prestar a las etiquetas y al estado de las bandejas.

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