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  • Cinthia Fernández enfrentó las críticas por su cruce con la China Suárez: Su respuesta es mi mejor defensa

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 03/02/2026 12:12

    Las repercusiones por la entrevista televisiva a la China Suárez no tardaron en hacer ruido en los medios. El ciclo matutino conducido por Moria Casán se transformó en el centro de un debate sobre la dinámica de las preguntas, los límites profesionales y el manejo público de las controversias más personales. En ese escenario, la figura de Cinthia Fernández cobró especial relevancia, no solo por el tenor de su intervención, sino por las reflexiones que compartió tras el programa. La participación de la panelista se vio marcada desde el principio por el formato de la entrevista. Es verdad que teníamos asignada una pregunta cada una, no sé si era por cuestiones de tiempo o qué, pero no qué teníamos que decir lo que íbamos que preguntar, aclaró ante las versiones que sugerían un guion preestablecido. Esta limitación, sumada al contexto de la entrevista de Suárez quien se encontraba promocionando una serie de ese mismo canal, delineó los márgenes de acción de los participantes. Desde otros programas, las críticas no se hicieron esperar. Se cuestionó la supuesta falta de espontaneidad y la posibilidad de que las preguntas estuvieran condicionadas. A pesar de esas voces, Fernández sostuvo que la restricción sobre el número de preguntas no implicaba censura sobre el contenido de las mismas y buscó despejar dudas sobre la autenticidad de su planteo durante el vivo. La atención se centró entonces en el intercambio entre Fernández y la China Suárez, un momento que alteró el clima en el estudio. La panelista no dudó al abordar uno de los temas más sensibles en torno a la actriz. En varias oportunidades, inclusive hoy también, has manifestado que poco te importa lo que opinen de vos o el rótulo de rompehogares. Pero, ¿a vos te importa realmente lo que ha pasado con las personas reales detrás de ese rótulo?, lanzó Fernández, mencionando nombres concretos como Pampita, Eugenia Tobal y Wanda Nara. La pregunta directa provocó una reacción inesperada de Suárez, quien optó por devolver la atención sobre la propia entrevistadora: Bueno, de hecho a vos te pasó con esta relación también, que te dijeron lo mismo porque decían que no daban los números. La referencia al vínculo de Fernández con el abogado Roberto Castillo tensó el ambiente y evidenció la dificultad de navegar entre la vida pública y privada en la televisión. Lejos de esquivar la confrontación, Fernández respondió con firmeza, marcando una diferencia en su forma de lidiar con las versiones mediáticas. Yo salí a aclarar automáticamente. De hecho, mostré mensajes, subrayó, en alusión a su estrategia de enfrentar de inmediato los rumores y aportar pruebas cuando lo consideró necesario. El intercambio permitió a Suárez profundizar en su postura sobre la exposición pública. Yo soy actriz hace mucho tiempo y no tengo la necesidad de estar aclarando todo el tiempo todo, ni mostrar todo lo que debería mostrar, expresó, justificando su preferencia por el silencio ante las especulaciones. No obstante, sorprendió al admitir un grado de autocrítica sobre su actitud: A lo mejor fui muy boluda porque debería haberlo hecho. La declaración resonó en el estudio y fue recibida como un gesto poco habitual de introspección en la actriz. Al día siguiente, Fernández retomó el tema y aportó su propia mirada sobre lo sucedido. Haciendo referencia al alcance de su pregunta y la repercusión pública, la panelista sostuvo: Para mí su respuesta es mi mejor defensa. Digo, no pudo responder la pregunta que yo le hice, pero tampoco daba un clima de conflicto porque hay que hablar sin caretas y como no me pueden domesticar, venía también a promocionar una serie que salía en este canal, que es el canal que me da de comer a mí. Entonces, yo tengo mis límites, para no crear conflicto. La reflexión dejó en claro la complejidad de su posición. Por un lado, defendió la legitimidad de su intervención y su derecho a plantear cuestiones incómodas; por otro, reconoció que existen restricciones inherentes al formato televisivo y a su pertenencia al canal. Tal como explicó, yo no considero que haya dicho algo que fue mentira, fue algo que se me cuestionó a mí y que automáticamente elijo dar la respuesta. Yo me senté a hablar y aclarar todo. Tampoco era yo la entrevistada. Entonces, a nadie le importa teniendo a la China. Sí decidí responder de manera acotada porque creo que debería dar la cara. Después no seguí el conflicto. El desarrollo del programa evidenció cómo los límites y las reglas internas inciden en la dinámica de los debates en vivo. Fernández subrayó su decisión de no escalar el enfrentamiento, una postura que se vio reforzada por la intervención final de Moria Casán. La conductora justificó el cierre de la discusión por cuestiones de tiempo: El conflicto un poco se venía, un ida y vuelta, pero lo paro yo porque nos comía el tiempo. Porque si no era para seguir. Así, la nota final de la jornada reflejó el delicado equilibrio que deben mantener los panelistas entre la autenticidad de sus exposiciones, las expectativas del público y las condiciones impuestas por el medio televisivo.

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