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  • Bondiolicidio: cuando un corte exitoso se convierte en problema estructural

    » TN

    Fecha: 03/02/2026 09:02

    Durante años, la bondiola fue un corte secundario dentro de la media res porcina. Su destino casi exclusivo era la elaboración del fiambre curado, y su salida al mercado como producto fresco era limitada, con bajo valor comercial y escasa visibilidad para el consumidor. Leé también: Productores porcinos padecen problemas estructurales y alertaron sobre el ingreso de carne importada Sin embargo, a comienzos de los 2000, un cambio de enfoque transformó ese escenario: comenzó a ofrecerse como corte fresco para parrilla. El impacto fue inmediato. La aceptación del público fue explosiva y el precio del corte mejoró de forma sostenida, generando un nuevo equilibrio económico para la cadena porcina. Ese proceso no solo revalorizó a la bondiola, sino que también permitió compensar la baja valorización de otros cortes de escaso consumo, como patitas, cabeza u otras partes de la media res. El nuevo esquema fortaleció la lógica de integración del cerdo en el consumo doméstico y consolidó un modelo de negocio basado en producción nacional y consumo fresco. Leé también: Producción de carne vacuna: el desafío de generar más cantidad con el mismo stock de animales Incluso durante momentos críticos, como la crisis de la gripe A1H1 en 2009 mal llamada porcina, la bondiola mostró un comportamiento atípico: mientras otros cortes como el pechito, el carré y los fiambres de cerdo cayeron alrededor del 20% en consumo, la bondiola se sostuvo. El análisis posterior reveló un dato clave: buena parte de los consumidores la percibía como carne vacuna, bajo la lógica cultural de que todo lo que va a la parrilla es carne de vaca. Esa percepción terminó de consolidarla como un corte transversal al consumo tradicional. El quiebre del modelo El punto de inflexión llegó cuando un supermercado comenzó a descongelar cortes importados y venderlos como producto fresco. A partir de ese momento, la lógica del mercado cambió. La bondiola importada empezó a ganar terreno y, con el tiempo, pasó a representar cerca del 50% del total de las importaciones del sector. El negocio fue altamente rentable para los importadores, con márgenes estimados superiores a los US$25.000 por contenedor en ganancia bruta, pero con efectos colaterales profundos para la estructura productiva local. Según el análisis de Juan Luis Uccelli, de JLU Consultora, este proceso terminó desarmando un modelo virtuoso que había logrado integrar valor en la media res porcina de forma lógica para la realidad argentina. La importación masiva no solo alteró precios relativos, sino que también distorsionó la relación histórica entre cortes, generando una caída marcada en la relación de precios entre bondiola y pechito en la última década. Leé también:Ingresaron 28% más de dólares por carne vacuna, aunque se redujo el volumen exportado La situación se profundizó en enero de 2026, con presencia en grandes cadenas de supermercados de bondiola congelada importada, principalmente desde Brasil, comercializada con fechas de vencimiento superiores a un año. La sobreoferta, sumada a la caída en la rotación, obligó a liquidar mercadería stockeada, debilitando aún más el valor del corte en el mercado interno. Uccelli define este proceso como un verdadero bondiolicidio: la destrucción de un buen negocio construido sobre producción nacional, consumo fresco y equilibrio en la media res, reemplazado por un esquema de importación que no fortaleció al sistema productivo, sino que lo volvió más vulnerable. Leé también: La campaña pinta muy bien, pero necesitamos menos presión fiscal, dijo un productor del norte bonaerense Más allá del caso puntual, el documento deja una advertencia estructural para el sector porcino argentino: cada innovación comercial debe pensarse en términos sistémicos. Crear valor en un corte sin cuidar el equilibrio de toda la cadena puede generar éxitos temporales, pero también desequilibrios profundos y difíciles de revertir. Porque cuando la lógica del corto plazo domina las decisiones, los costos suelen pagarse en el largo plazo.

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