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» Clarin
Fecha: 03/02/2026 06:34
Hasta hace poco era un término que venían usando los politólogos o algún que otro analista internacional. Pero ahora, el concepto de desglobalización se filtró a los debates educativos, especialmente los que tienen que ver con el mundo universitario. El fenómeno se vio con fuerza la semana pasada, en la conferencia internacional que organizó el Instituto para el Futuro de la Educación (IFE) del Tecnológico de Monterrey, en esa ciudad mexicana, en la que participaron más de 4.300 personas de 46 países. En una y otra presentación, de algún modo se habló sobre la desglobalización y el impacto que están teniendo los cambios geopolíticos en las universidades. La desglobalización no es más que el proceso de reversión de la integración económica, comercial y política, que se había producido en el mundo al final del siglo XX. Y que ahora se expresa en una reducción en la interdependencia entre países y el auge del proteccionismo. El tema ganó centralidad principalmente por las políticas agresivas que, en este sentido, encaró la segunda administración de Donald Trump, y que en el área de ciencia y educación se refleja en los recortes al financiamiento y la limitación a las visas de los estudiantes y científicos extranjeros. Michael Fung, director del IFE, dijo que las tensiones geopolíticas cambiaron en 2025 la manera en que fluye el talento y la colaboración entre los investigadores, lo que presenta una oportunidad para las universidades de la región, aunque en un contexto de recortes presupuestarios que dificulta aprovecharla. Estados Unidos está deshaciendo su modelo de ciencia de la posguerra y se espera una reversión hacia Europa, ya había advertido Manuel Muñiz, ex vicecanciller de España y actual rector de IE University, en una reciente entrevista con Clarín. Algunos países ya buscan aprovechar la oportunidad: el Reino Unido presentó el mes pasado una nueva estrategia de política educativa internacional que concibe a la educación como una palanca clave para generar ingresos, reforzar influencia y competir por talento. La meta es alcanzar exportaciones educativas por 55 mil millones de dólares anuales hacia 2030, en un plan que es analizado por la experta Mónica Marquina en su espacio en Linkedin. La desglobalización también atraviesa a la Argentina, claro: en ciencia y educación superior, el país tiene fortalezas y una apertura inteligente -con políticas activas para retener y atraer talento, impulsar la cooperación internacional y exportar educación- puede ser clave para aprovechar la oportunidad, antes de que otros ocupen ese lugar. Mirá también Mirá también Mirá también Sobre la firma Newsletter Clarín
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