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» La Nacion
Fecha: 02/02/2026 09:28
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más. El escritor japonés, experto en entrenar la mente a través de los principios de las artes marciales, trabaja en la idea de explorar la filosofía samurái - 8 minutos de lectura' Todo comenzaba en la infancia. Entre los 5 y los 7 años. No solo implicaba un compromiso físico exhaustivo con el dominio de la espada (kenjutsu), el arco (yumi), la lanza (yari) y varias artes marciales, sino que, además, suponía un profundo camino de conocimiento académico y saber espiritual. El Bushido o camino del guerrero nació en el siglo XI durante el período Heian (794-1185) en Japón. Durante ese tiempo, las familias nobles y las autoridades formaron ejércitos privados para defender sus territorios ante la ausencia de poder central. Esto dio origen a los samuráis. Su entrenamiento fomentaba la disciplina, el honor, la lealtad y la filosofía Zen. Keiichi Toyoda nació en Japón, pero gracias a una comisión encargada a su padre, pasó sus ocho años en Buenos Aires. Aprendió algo de español entonces, pero lo olvidó por completo, porque finalizada esa aventura, volvió a su país natal. Sin embargo, asegura que su estadía en la Argentina fomentó su pasión por la educación global, que ahora es mi principal objetivo, asegura. A los 25 años fundó su primera empresa y, poco a poco, enarboló el saber de escuchar el filo de su espada. Cinturón negro de tercer dan en battojutsu el arte de desenvainar y blandir la katana con la precisión de un relámpago y cinturón negro de segundo dan en aikido, encuentra en las artes marciales mucho más que una práctica: Es un modo de leer la vida, confirma. Durante más de veinticinco años condujo una compañía en Japón dedicada a descubrir y expandir las posibilidades del talento humano. Con esa misma visión, fundó en Tokio la escuela Wanna Be Samurai Japan, un espacio donde la tradición samurái se resignifica como brújula de crecimiento personal. Es profesor invitado en la Universidad Kanda de Estudios Internacionales, en Chiba, y colabora como investigador visitante en el Instituto de Gestión Transnacional de Recursos Humanos de la Universidad Waseda, en Tokio. Se formó en la Universidad Sophia y más tarde cruzó continentes para obtener un Executive Master en Liderazgo y Estrategias en la IE University de Madrid. Recientemente lanzó en español su libro Mentalidad de Samurái. Calma interior y claridad mental son dos valuares, aún frente a la presión cotidiana y el estrés, que solo se consiguen bajo la atención plena explica. El ejercicio de la respiración, el desarrollo de la capacidad de observación, la contemplación silenciosa y el sosiego son herramientas a los que es posible acceder gracias la práctica del mindfulness. Solo de ese modo es posible alcanzar el principio samurái de mushin, o mentalidad cero, un atributo que permite conservar la serenidad y la cabeza clara frente a situaciones críticas. Tal vez uno de los hitos más complejos con los que lidiar hoy es la incertidumbre, ¿cómo lidia con ella la mente de un samurái? Al igual que las personas de hoy, los samuráis no eran todos iguales, y no creo que todos pudieran manejar la incertidumbre a la perfección. Sin embargo, como vivían en un mundo donde la muerte siempre estaba cerca, no tenían más remedio que enfrentarse a ella constantemente. Para mantener la calma bajo tanta presión, era preciso ejercitrarse en ese estado mental que mencionaba, el mushin. Una mente clara y concentrada, libre de distracciones y apegos, permite al mismo tiempo adormecer el miedo. La plena concentración en el instante presente permitía a los samuráis desenvolverse con eficacia, sin que las emociones obstaculizaran sus acciones. Acceder y mantener ese estado era esencial. El peor error era perder la compostura. En combate, la duda o el miedo podían equivaler a la muerte. ¿Cómo podemos proteger nuestra mente de todo lo que sucede a nuestro alrededor? Vivimos en un mundo inundado de información y distracciones constantes. Para proteger nuestra mente y, además, tener un buen rendimiento laboral, necesitamos esa capacidad de concentrarnos plenamente en el momento presente sin distraernos con el ruido externo. Esta es la base tanto para la estabilidad mental como para obtener resultados significativos. Recomiendo integrar en la vida diaria prácticas como la meditación, la respiración consciente y el detenerse un instante antes de reaccionar. No lo concibo como una técnica aislada, sino como un modo de vivir: observar sin juzgar, actuar con intención y sostener una mente estable frente a cualquier circunstancia. Mi inspiración proviene de los guerreros y líderes del período Sengoku, cuyo ejemplo de coraje y claridad continúa guiando mi camino. ¿Cómo has adaptado los principios samuráis a la actualidad? Mientras estés vivo, siempre puedes hacer algo. Con esa mentalidad, la mayoría de los problemas parecen menores. Por eso, al igual que los samuráis, intento mantenerme consciente de la muerte, no de forma negativa, sino para conservar los pies en la tierra y actuar sin dudarlo. Por ejemplo, cuando me siento perdido en la vida o en el trabajo, me pregunto: ¿Qué es lo que realmente me importa ahora mismo?. Ese interrogante me ayuda a liberarme del miedo y la confusión innecesarios y a dar el siguiente paso. Hay muchas distracciones en la sociedad actual, ¿Qué podemos hacer para concentrarnos? La meditación consciente es una herramienta poderosa. Al meditar, puedes reflexionar sobre quién quieres ser y qué realmente quieres hacer. En medio del ruido y las distracciones de la vida moderna, esta práctica te ayuda a reconectar con tus verdaderas prioridades y a recuperar la claridad sobre lo que realmente importa. Para tu libro, consideraste el espíritu samurái, el zen, el aikido y el arte de la esgrima samurái. ¿Podrías indicar algún recurso de cada una de estas disciplinas que pueda aplicarse para trabajar la mente? Lo interesante de estas disciplinas es que, aunque parezcan muy distintas, en el fondo todas apuntan a lo mismo: aprender a estar completamente en el presente. El espíritu samurái, por ejemplo, nos recuerda la importancia de actuar con decisión, sin quedarnos atrapados en lo que va a pasar después o en si el resultado será favorable o no. Es como decir: hacé lo que tenés que hacer, con todo tu ser, y después soltalo. El zen, en cambio, nos da herramientas muy simples pero poderosas para calmar la mente. No se trata de dejar la cabeza en blanco a la fuerza, sino de observar los pensamientos que vienen y van, sin engancharse con ellos. Esa práctica de sentarse en silencio, de respirar y mirar hacia adentro, es lo que ayuda a soltar ruido y ganar claridad. ¿Qué podemos aprender del aikido y de la esgrima samurái? El primero aporta flexibilidad mental. La práctica te enseña a no chocar de frente con lo que pasa, sino a encontrar la manera de armonizar con la situación y redirigirla. Es un entrenamiento constante para dejar el ego de lado y adaptarse con naturalidad, incluso en medio del conflicto. La esgrima samurái, por su parte, es una escuela de concentración pura. Cada movimiento requiere decisión inmediata, precisión absoluta. No hay tiempo para dudas: si pensás demasiado, ya es tarde. Es un ejercicio brutal para aprender a estar con toda tu atención en el aquí y ahora. En el fondo, todas estas prácticas confluyen en un mismo concepto: el mushin. Ese, para mí, es el verdadero arte: la presencia inquebrantable. ¿Cuáles creés que son los mayores desafíos que enfrentamos en términos de fortaleza mental? Creo que el reto es tomar conciencia de que vivimos en un mundo VUCA (según las iniciales en inglés de volátil, incierto, complejo y ambiguo) donde no podemos predecir fácilmente el futuro. Al mismo tiempo, se espera que obtengamos resultados, especialmente en nuestra vida profesional. Esta presión constante provoca que muchas personas sufran estrés y ansiedad. Si se quisiera comenzar a aplicar tus principios, ¿por dónde se debería empezar? Una mentalidad es, en esencia, el modo en cómo afrontás las cosas. Si te preguntás por dónde empezar, te recomiendo hacerlo con la meditación de atención plena. Respirá profundamente unas cuantas veces y centrá tu atención en el momento presente. Ese simple hábito puede convertirse en tu puerta de entrada para cultivar una mentalidad centrada y resiliente. Las nuevas generaciones presentan desafíos complejos en torno de la atención. ¿Qué recursos podríamos enseñarles a los chicos para ayudarlos a empezar a desarrollar fortaleza mental? A través de mi propia formación, he aprendido que incluso cuando las cosas no salen bien, si perseverás, mejorás gradualmente. Como dicen, cuando finalmente triunfás, todos tus fracasos se convierten en experiencias valiosas. Lo que me parecería clave enseñar a los niños es la importancia de continuar, de no rendirse. Esa persistencia se convierte en la raíz de la fortaleza mental. Por eso creo que es increíblemente significativo que adultos y niños practiquen algo juntos a lo largo del tiempo. No solo desarrolla habilidades, sino también resiliencia. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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