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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 01/02/2026 16:57
Jorge Oscar Daneri No pueden, no podemos, gritar más allá que Leonardo Boff en grito de la tierra, grito de los pobres (1). Es nuestra verdad, como seres agua, saber que no debemos gritar frente a semejante mal ejemplo en la presencia y conducta de la autoridad mayor del Estado Argentino. La actitud democrática por excelencia, quizás la más luminosa, sea el ejercicio del arte de la conversación, de la diplomacia social y política. Pero estamos transitando un mundo de gritos oficiales, de tiempos sin tiempos, menos los tiempos de la naturaleza. Las extremas derechas se van extremando, gritan y rosan, sobre los bordes. Contemplando este escenario más nuestro, aquí al sur, nos enamoramos de Afectividad Ambiental (2) y ratificamos que la tierra tiene su lenguaje, fue previo a los humanos el comunicarse de los seres madre tierra y así, fuimos esculpiendo en todas sus diversidades los lenguajes alfabéticos. Una vez al discurso humano le es exprimido el lenguaje de la tierra, una vez nuestra lengua común es arrasada y violada, terminamos siendo robados de la experiencia que nos ha hecho humanos, porque, incorporados en la terminología abstracta, economicista y gerencial del lenguaje modernizador, acabamos, como sugiere Abram (1996), por alejarnos de las voces y los gestos del paisaje vivo, y por dirigir toda nuestra atención a los artefactos y las tecnologías ofrecidas en el mercado (2). Pero en estos días manejamos información reservada que la naturaleza del Abya yala como fuente privilegiada, nos ha facilitado para en pocas palabras ir haciéndola pública. Sabemos, por lo tanto, que los glaciares han iniciado una serie de rondas de conversación con sus ríos y su hijo mayor, el río Paraná, como también su hermano Paraguay. Están formulando preguntas con los Consejos de Sabios de los pueblos originarios e invitando a los constructores del pensamiento ambiental Latinoamericano (3) con el preciado asesoramiento de Liliana Bodoc (4) desde la saga de los confines y los otros mundos posibles, aquellas utopías en marcha desde el Foro Social Mundial. Han resuelto enviar sus embajadores hacia la selva abuela, Amazonia, por aquello de los ríos voladores que riegan el gran Pantanal, el Chaco, la Mesopotamia y la aún Pampa húmeda. En estos diálogos de la Pachamama no intervienen los negacionistas del cambio climático. Su dimensión es otra, no pueden contemplar -parecería- lo que en los territorios andinos, sus valles y cuencas viene transcurriendo. Harta de las políticas de profundización del saqueo y explotación de los bienes naturales de los pueblos, las conversaciones se focalizan en el proyecto de ley de destrucción del sistema de glaciares y peri-glaciares, sus cuencas y el megaproyecto -en total activación- de privatización descontrolada y profundización del río Paraná inferior, sin participación alguna de los pueblos no humanos como humanos, en cada una de las regiones condenadas a ser sacrificadas. Los Yaguareté del gran Pantanal, vienen desde más de 1.500 kilómetros, hacia la selva de Yungas, la misionera y el chaco, a los efectos de comenzar a convocar también a las diversidades biológicas todas, con la finalidad de iniciar una y mil marchas hacia el centro del poder de la ciudad de los cementos, para cantar y danzar las músicas de la madre de todos y hacerles comprender a cada Senadora Madre, a cada Senador Padre, Abuelos, que de sancionarse el proyecto de ley de destrucción de los Glaciares, están ensangrentando aún más Las Venas Abiertas de América Latina (5) al servicio del mega extractivismo más brutal y desolador de la historia reciente, siendo cómplices todos aquellos que levanten la mano positivamente, de la renovada como profundizada colonización más arrogante, violenta e inimaginable, en democracia. Vienen a desnudar, poner en la mesa pública la pavorosa crisis de las ideologías, de la ética del cuidado de los documentos casi sagrados de la historia política de los últimos dos siglos. Todo tiene precio, todo es cripto-mercado, de muy pocos. Los Yaguaretés vienen en los camalotes de la pequeña creciente del río Paraná, escondidos en las aguas del sistema de humedales más grande y bendecido del planeta. Como no hay Leones en Abya yala, salvo uno que se lo cree, en un ataque de importancia; resulta ser el Yaguareté, la mayor autoridad animal de nuestra tierra. Transitan su aventura emancipadora precisamente flotando, con su nadar suave, abrazados y mimados por las aguas que vienen a cuidar, incluso salvar, salvarnos. Se les han pedido encuentros a los legisladores de la alta cámara, tomar contacto, beber agua compartiendo unos buenos mates, un café, o no más que agua muy fresca porque los calores arrasan. Quizás también vino de los altos y bajos valles, para celebrar la vida. También se peticiona diálogos con los representantes de la cámara baja, para que desciendan a la plaza de la revolución junto al Cabildo y así conversar en la mesa redonda de la paz y la tolerancia, poder intentar esculpir un concepto mayor sobre lo que todos somos, seres agua, seres glaciares, seres río, seres lluvia, seres de amor renovado y fresco, agua ternura para el ejercicio sentipensante de la ética del cuidado intergeneracional, ahora y siempre. Porque el contacto para ser ético también requiere respeto, escrúpulos, sentido de la sacralidad y la espiritualidad, características sin las cuales no puede saberse lo que es bueno y correcto para el suelo pisado, el aire respirado, el agua bebida, el ecosistema habitado (2). Quizás podamos ir narrando durante este mes de febrero, los senderos de los Yaguaretés, los debates de las mesas redondas, de coherencias, respeto a la Constitución Nacional, sobre los frenos institucionales, las posturas emancipatorias hacia una Sudamérica unida; comenzar a cicatrizar, a entretejer las venas y frenar la hemorragia ecocida y colonizadora. Han dialogado sobre el deber de defender el agua, sin ella no existe nada y es un mandato constitucional de los seres humanos, esa especie nuestra que no está sabiendo cumplir con sus propios acuerdos mayores. Saben que deben, entonces, recuperar y brindar buenos ejemplos desde los derechos de la naturaleza y también su deber de autoprotección, incluso, constitucional. (Artículo 41 Constitución Nacional). Y como exponen los estudiosos del derecho de las vidas, ... es hora de interpelar a los Senadores (6). Veremos si se defienden los acuerdos de la Constitución Nacional o los acuerdos de los sótanos del mercado de los cripto-votos. Referencias - Pensamiento Ambiental Latinoamericano: Patrimonio de un Saber para la Sustentabilidad* Enrique Leff . ( Acceder en el siguiente Link: (*) Jorge Daneri es miembro de la Asociación Argentina de Abogadas/dos Ambientalistas y del Colectivo de Acción por la Justicia Socioambiental (CAJE).
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