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Concordia » Saltograndeextra
Fecha: 01/02/2026 13:29
La campaña agrícola 2025/26 en Entre Ríos transita semanas decisivas. Mientras el girasol reporta rendimientos superiores al promedio histórico, el maíz de segunda enfrenta una encrucijada crítica marcada por el déficit hídrico y la presión sanitaria, en un contexto donde la rentabilidad económica parece sostenerse pese a las adversidades. La producción agrícola Entre Ríos 2026 muestra señales positivas en el sector oleaginoso. Según el reciente reporte del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la cosecha de girasol ya alcanza un avance del 53% sobre las 24.350 hectáreas sembradas en la provincia. Actualmente, el rendimiento promedio se ubica en 2.190 kg/ha, una cifra que, si bien es un 8% inferior a la campaña pasada, supera en un 11% al promedio de los últimos cinco años. Este escenario refleja una consolidación del cultivo, aunque la dependencia de desecantes químicos para acelerar la cosecha en gran parte de los lotes evidencia la necesidad de optimizar los tiempos frente a la variabilidad del tiempo. La estabilidad en los rindes del girasol ofrece un alivio necesario para el productor, especialmente cuando otros granos enfrentan condiciones mucho más hostiles por la falta de precipitaciones recurrentes. El maíz entre el éxito financiero y el riesgo biológico En cuanto al maíz, las perspectivas económicas publicadas por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos el 30 de enero de 2026 sugieren que este cereal podría repetir el podio de rentabilidad de la temporada anterior. Con un precio futuro proyectado en torno a los US181/t para abril, se estiman margenes positivos de aproximadamente 210US/ha para productores arrendatarios, lo que representa una rentabilidad del 17%. No obstante, este optimismo financiero contrasta drásticamente con la realidad sanitaria en los campos. Por un lado, el 74% del maíz tardío y de segunda mantiene una condición entre buena y muy buena. Por otro lado, un preocupante 26% ya se clasifica como regular o malo debido al estrés hídrico y las altas temperaturas. La presencia de la chicharrita (Dalbulus maidis) y del gusano cogollero obliga a los productores a realizar monitoreos permanentes y aplicaciones químicas costosas, lo que podría erosionar los márgenes de ganancia si la presión de las plagas no cede en el corto plazo. Disparidades regionales y tensiones productivas El análisis territorial de la producción agrícola Entre Ríos 2026 revela brechas profundas. Mientras que la zona este de la provincia se perfila como la más rentable con beneficios proyectados de US360/ha, la zona sur apenas alcanzaría a los US 43/ha debido a rendimientos significativamente menores, estimados en 5.900 kg/ha. Esta desigualdad geográfica plantea un desafío para las políticas de fomento rural, ya que el impacto de la sequía no afecta a todos los departamentos por igual. Además, el SIBER advierte que la ocurrencia de lluvias inmediatas resulta vital para evitar un deterioro irreversible en los lotes sembrados tardíamente. Sin una mejora en el régimen hídrico, la proyección de que el 17% de la producción ya negociada se cumpla con normalidad podría verse comprometida. La sostenibilidad del sistema productivo entrerriano sigue ligada, de manera casi umbilical, a factores climáticos que el mercado no puede controlar.
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