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Concordia » Saltograndeextra
Fecha: 01/02/2026 13:28
El presidente Yamandú Orsi inició una misión estratégica en la República Popular China, consolidando un vínculo que trasciende las administraciones de turno. Con una agenda que combina la exportación de materias primas con la búsqueda de vanguardia tecnológica, Uruguay se posiciona como un articulador clave en el escenario multilateral para el año 2026. La relevancia de esta gira se fundamenta en cifras contundentes que posicionan al gigante asiático como el socio comercial ineludible. Según datos de Presidencia Uruguay, basados en informes de Uruguay XXI, China concentró el 26% de las exportaciones totales del país en 2025. Este flujo comercial alcanzó los 3.493 millones de dólares, marcando un crecimiento del 12% respecto al periodo anterior. No obstante, el análisis de estos datos revela una fuerte concentración en el sector primario. China fue el destino del 86% de las exportaciones de soja y el principal comprador de celulosa uruguaya. En este sentido, el mandatario uruguayo subrayó en una entrevista con la agencia Xinhua que la meta es transformar este intercambio en «más innovación dedicada a la producción». Gobernanza global y el edificio diplomático El enfoque de Yamandú Orsi define el vínculo bilateral como un «edificio en construcción», donde cada acuerdo previo sirve de cimiento para nuevas etapas. Durante sus declaraciones en el inicio de la misión, Orsi destacó que existe un consenso nacional en Uruguay sobre la importancia de mantener relaciones entre Uruguay y China estables y estrechas. Esta visión de Estado busca mitigar la volatilidad de la política exterior ante cambios de gobierno. Por otra parte, el año 2026 coloca a Uruguay en una posición de liderazgo regional e internacional sin precedentes. El país asume simultáneamente las presidencias del G77 más China, la Celac y el Mercosur. Orsi pretende utilizar estas plataformas para defender el multilateralismo y reforzar foros como el China-Celac, buscando un mundo «articulado y que acuerda» frente a la polarización global. La apuesta tecnológica: Más allá de la carne y los cereales La agenda oficial en Beijing, que se extiende hasta el 7 de febrero, incluye hitos clave como la reunión cumbre con el presidente Xi Jinping. El interés uruguayo se centra ahora en la transición energética, aprovechando que el país ya genera el 98% de su electricidad mediante fuentes renovables. El gobierno identifica en la tecnología fotovoltaica china una oportunidad crucial para superar el actual techo de desarrollo en el sector. Finalmente, la comitiva integrada por empresarios y académicos busca concretar acuerdos en centros de investigación y universidades de Beijing y Shanghái. La intención declarada es diversificar las relaciones entre Uruguay y China, incorporando productos de nueva energía y cooperación científica. Este giro estratégico intentará equilibrar una balanza comercial que, aunque superavitaria en divisas, sigue demandando una mayor complejidad tecnológica en sus envíos.
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