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» Clarin
Fecha: 01/02/2026 10:43
Si Roma ya es, por tradición, un potente destino turístico, el 2025 lo llevó a una dimensión que superó todos los cálculos. Ya se había anticipado una temporada de crecimiento debido al Jubileo. Y se sumaron las movidas de los fieles por los funerales de un papa (Francisco) y la consagración de otro (León XV), además de distintos factores -culturales, políticos y económicos- que volvieron a ungir a la capital italiana como uno de los principales destinos en el turismo mundial. En 2024, por Roma pasaron unos 30 millones de visitantes y se estima que esa cifra se disparó más de un 15% el último año. En el caso de los fieles, con las visitas a la Basílica de San Pedro hasta las caminatas por las milenarias calles de la ciudad, Roma es un destino imprescindible para los que buscan un encuentro entre lo espiritual y lo cultural. La tradición se remonta al año 1300, cuando el papa Bonifacio VIII proclamó el primer año santo. Aquella vez, atrajo a dos millones de peregrinos, entre ellos el Giotto y tal vez Dante, quien lo mencionó en La Divina Comedia. El último Jubileo se inició el 24 de diciembre del 2024 con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro y la frase de Francisco, manteniendo el ritual: Esta es la Puerta del Señor, por la que entrarán los justos. El gobierno romano invirtió 1.800 millones de euros para un centenar de obras con motivo de esas celebraciones. Entre ellas, la ampliación del metro, una peatonal desde el castillo de SantAngelo hasta San Pedro y la restauración de esculturas de Bernini, también en la basílica. Uno de los segmentos donde también se consolidó últimamente Roma, al igual que toda Italia, fue el de turismo de lujo. Por ejemplo, durante el International Luxury Travel Market, en San Pablo, se consideró a Italia como el principal destino de turismo de lujo a nivel mundial en el último año. Destacaron allí que la combinación de historia, arte, moda, gastronomía y hospitalidad italiana consolidan a Italia como el país favorito entre los viajeros más exigentes. Para ese sector se vive un verdadero boom: en Roma anticipan la apertura de 14 hoteles cinco estrellas antes de 2028, incluyendo entre ellos el Oriente Express, Bulgari, Romeo y Nobu. Dentro de la movida se anota la reciente reinauguración del Anantara Palazzo Naiadi, frente a la Plaza de la República. Allí funcionaban dos palacios durante el siglo XIX, sobre terrenos que antiguamente constituyeron uno de los más imponentes centros romanos, las Termas de Diocleciano (aún pueden verse sus restos). Anantara, una marca de origen tailandés que se expandió a Europa en la última década con la compra del grupo NH, ofrece 240 suites y habitaciones en este hotel, muchas con vista exclusiva a la Plaza y con tarifas que arrancan desde los 515 dólares por noche. Diocleciano fue el último de los grandes emperadores romanos (gobernó entre el 284 y 305) antes que comenzara la declinación. Fue el que implementó la Tetrarquía, dividiendo la administración del imperio entre Oriente y Occidente. Y también fue el primero que abandonó voluntariamente el cargo. Agotado, decidió retirarse a su tierra natal y construyó un palacio donde hoy se encuentra Split, Croacia. Cuando le pidieron que retomara el poder, despidió a los mensajeros: Si vieras las flores que cultivé con mis propias manos, no me pedirían que abandonara el jardín. Casi dos milenios después, sobre las ruinas de las obras romanas de Diocleciano, el mundo es completamente distinto. Por ejemplo, otro de los rubros en crecimiento fue el de congresos y eventos: entre 2021 y 2025 el número de visitantes subió un 20%, de acuerdo al sitio especializado Gist. Allí indica que en ese período organizaron 200 congresos científicos internacionales más que en los cuatro años anteriores, en tanto a nivel mundial ese rubro se encuentra estancado. Según la ministra de Turismo, Daniela Santanché, Italia no es solo un país de arte, paisajes, gastronomía y vinos: es un referente en conocimiento y el turismo de convenciones activa cadenas de suministro de alta calidad. La contracara del furor turístico, y tal como se reflejó hace poco en un artículo en Clarín, fue la disparada de los precios en las zonas céntricas de Roma y en los alquileres, situación insostenible tanto para turistas como para residentes. Más allá del centro, en muchos barrios periféricos los alquileres se encarecieron en gran medida en un mercado cada vez más limitado por el auge del alquiler turístico a corto plazo, una situación agravada por la llegada de millones de peregrinos durante el Jubileo, se apuntó. Consumerismo No Profit, una de las organizaciones que llevó adelante las protestas por los excesos que causa el turismo, señaló que suben los precios y esto va en detrimento tanto de los turistas como de los romanos. Muchos edificios de la zona céntrica se quedaron sin vecinos en viviendas o en oficinas para transformarse en pisos turísticos y pequeños hostales para alquiler temporario. Los propietarios prefieren eso a los de larga duración. Dieron por ejemplo un departamento de 180 metros cuadrados en Plaza Cairoli donde se cobraban 2.800 euros de alquiler por mes: Ahora lo alquilo por 550 euros la noche. Es decir, en un mes puedo ganar unos 12.000 euros teniéndolo ocupado unas 20 noches explicó el propietario. A partir de este lunes habrá que pagar dos euros para ver de cerca la monumental Fontana de Trevi, la fuente más famosa de Roma. Ya se dispuso un sistema de cercado discreto y desmontable. Un artículo de Iñigo Domínguez en El País refleja los dramáticos cambios de costumbres: Mi consuelo era pensar que al menos Roma no cambiaba nunca, pero me equivocaba. Jamás pensé que pudieran con ella, pero están pudiendo. En esta bendita ciudad siempre ha habido turistas, claro, pero resistía imperturbable al paso de las hordas, como durante siglos a los bárbaros. Sin embargo, desde hace unos años es como si se hubiera roto un dique de contención, la masa está arrasando con todo. No solo es el cierre de tiendas de toda la vida, que es imposible encontrar casa, que no puedes caminar por algunas calles, lo peor son las tonterías que ves hacer. El otro día vi unas parejas haciéndose selfies en un Cadillac rosa al lado del Panteón (donde antes entrabas un momento si pasabas por ahí y ahora hay colas pagando 5 euros). Colas increíbles en garitos desconocidos que algún influencer ha dicho que son lo más, cuando en Roma no se ha hecho cola en la vida. Para un romano la cola no existe ni como concepto, no hace colas, si acaso, amontonamientos donde saltarse algo parecido a una cola. Ahora hay colas en todas partes. Se da así una situación - en cuanto a disparada de precios, auge de airbnb, abandono de vecinos, masas de viajeros- que ya alarmaba en otros de los destinos por excelencia del turismo en Italia como Venecia y Florencia. Sobre la firma Newsletter Clarín
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