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  • Fue multicampeón con Independiente, jugó con Bochini y Maradona y hoy trabaja en un bar en su pueblo natal

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 01/02/2026 07:44

    El Bocha era un jugador que tenía una rapidez mental fantástica. Era más rápido mentalmente y más creador que Maradona. Diego tenía una potencia impresionante. Tenía gol, pero eran distintos dentro de una cancha. Haber jugado con ellos, a los cuales reemplacé cuando no podían jugar, fue lo mejor que me pasó en mi vida. De esta manera, Hugo Saggioratto compara a dos monstruos que tuvo como compañeros en sus 15 años de carrera. Manija Saggioratto surgió de la cantera de Belgrano de Arequito, Santa Fe, y recaló en Independiente de Avellaneda cuando tenía apenas 14 años. A esa edad, debutó en la Reserva contra San Lorenzo de Almagro. Cuatro temporadas más tarde, llegó a la Primera del Rojo para quedar en la historia grande, ganando tres Copas Libertadores, una Intercontinental y una Interamericana en la década del 70. Es más, fue participe del debut de su ex compañero y amigo Ricardo Enrique Bochini, quién lo reemplazó en el partido contra River Plate (0-1) el 25 de junio de 1972, cuando el Bocha ingresó a los 29 minutos del segundo tiempo. El fútbol me dejó grandes amigos como el Bocha. Es uno de los más íntimos y que siempre está cuando lo necesito, asegura el ex centrocampista santafesino que se convirtió en uno de los máximos ídolos de la institución de Avellaneda, tras disputar 119 encuentros y marcar 10 goles. También, el Cabezón, como lo bautizó Diego Armando Maradona, se dio el gusto de jugar en Argentinos Juniors al lado de Pelusa durante la temporada 1978/79. Un día, el Diego no iba a jugar contra Unión, y me tocó reemplazarlo. Entonces, llegó la hora del partido. En el vestuario nos estábamos cambiando y el utilero estaba entregando las camisetas. Entonces, me entrega la 10, justo la de Maradona. Entra Diego al vestuario y empezó a saludar a todos. Cuando me mira, me dice ¿qué haces cabezón? ¿Cómo te sentís? Le digo bárbaro. Quédate tranquilo que ésta, y le muestro la camiseta, esta noche no te va a extrañar. Al final, hice dos goles y los hinchas de Argentinos cantaban no hagan la ola, no hagan la ola, que es el hermano de Maradona, recuerda en diálogo con Infobae el hombre que el último 29 de enero cumplió 75 años. Luego de su paso por La Paternal, el santafesino tuvo pasos por Belgrano de Córdoba, Unión de Santa Fe, All Boys y Vélez Sarsfield, donde culminó su carrera deportiva con 33 años. Hoy, el ex mediocampista ofensivo de Independiente atiende el bar céntrico Porto Belo, en su pueblo natal, a donde regresó hace 25 años para estar cerca de la familia, los afectos y lejos de la inseguridad porteña, aseguró en su momento. SIMULADOR Juega y simula el camino de las selecciones hasta la final del Mundial - ¿Qué es de su vida, Hugo? - En estos momentos estoy en Arequito, Santa Fe, de donde es la Sole (cantante). Desde hace 20 años, que estoy viviendo acá. Trabajo en un bar, soy dueño de un bar junto a un socio/amigo. Es lindo, se aprenden otras cosas, pero bueno, se extraña un poquito el fútbol. - ¿Hace bastante tiempo colgó los botines? - Sí, en 1985 como profesional. Yo estoy operado dos veces de la cadera, así que bueno, no puedo jugar más al fútbol. Gracias a Dios estoy bien, pero no hay que arriesgar. Hoy, lo tengo prohibido. Dejé de jugar a los 33 años, pero después cuando volví a Arequito, volví a jugar en la Liga Casildense. - Se retiró siendo bastante joven -Sí, es que en mi época era una edad normal para retirarse. El caso del Bocha Bochini es particular. Llegó hasta los 37, pero eran pocos los jugadores que seguían a esa edad. Después seguí jugando, pero en la liga de Arequito hasta los 36. Pero ya no podía prácticamente ni pegarle a la pelota. Le tenía que pegar de revés, porque cuando le pegaba de adentro, me molestaba. - ¿El motivo de su retiro fue por lesión o por decisión de no querer jugar más? - El último equipo en el que estuve fue Vélez. Y ahí me molestaba ya un poquito la cadera. Pero recién ahí, había empezado a molestar; ese fue mi último año. Pero me retiré porque no quería seguir y vivía lesionado, ya que no me cuidé. - ¿En qué año estuvo en Vélez? - En 1981. El equipo hace un año muy malo. Yo no estaba recuperado de la lesión. Prácticamente no había jugado. Habré estado en uno o dos partidos. Estaban Carlos Ischia y Osvaldo Piazza, pero ese año jugué muy poco, ya que estuve más lesionado que otra cosa. Yo me había ido de Independiente y después pasé por Belgrano en un Torneo Nacional. Estuve por Unión y después de ahí en 1979/80 pasé a Argentinos, donde jugaba Maradona, antes que se vaya a Boca. Ese año, anduve muy pero muy bien, e Independiente me pidió otra vez en 1980. Como yo tenía el pase en mi poder, me habló Pepe Santoro que había agarrado la dirección técnica y el Bocha me decía venite Hugo, a jugar conmigo a Independiente. - ¿Y qué hizo? - Agarré y volví a Independiente. Ese año, Independiente anduvo muy pero muy mal. Me acuerdo de que estaba Miguel El Gitano Juárez como técnico. Es más, estuvo peleando el descenso y quedaban dos partidos: San Lorenzo y Tigre en Victoria. Yo había jugado muy poco, porque el Gitano no me quería. Y cuando un técnico no te quiere, no jugás. Me acuerdo de que Jorge Olguín, que en su momento era el titular, me dijo mirá Hugo, te voy a pedir un favor, cuídate. Cuídate esta semana como si fuera la final del mundo, porque el domingo vas a jugar vos. Yo lo miro y le digo pero escúchame, el técnico no me tiene en cuenta y me dices que me cuide que voy a jugar. Tenía razón. Efectivamente en la semana hago práctica con la pechera de los titulares. Esa vez, los jugadores habían hablado con el técnico y habían dicho que me querían, porque había que ir a ganar. El Gitano me dice vas a jugar vos. Y bueno, me pusieron y ganamos 1 a 0. Fue un partido bárbaro. Faltando dos minutos, salí porque estaba muerto, como un animal. Me acuerdo de que estaba Pedro Isso como presidente y me felicitó. Me dijo muy bien. Después, cuando terminó ahí, me fui a otro club. - ¿Su mejor momento fue en Independiente, cuando ganó tres Copas Libertadores, una Intercontinental y una Interamericana? - Sí, gané las Copas Libertadores de 72, 73 y 75. En la Copa intercontinental 73, estuve en el banco, porque había tenido una lesión. El Bocha entra por mí en la cancha de River. Eso fue un halago para mí, porque haber jugado con el Bocha y con Diego, a los cuales yo los reemplacé cuando no podían jugar, fue lo mejor que me pasó en mi vida. O sea, en Argentinos Juniors cuando Diego tenía alguna lesión, lo reemplazaba. Y en Independiente, el Bocha entró por mí y después también, en el año 74 también fui campeón de la Interamericana. Hubo momentos que el Bocha estaba con la camiseta 9, yo con la 10, y Daniel Bertoni con la 11. Teníamos un equipo muy importante. - ¿Se puede comparar al Bocha con Diego? - Los argentinos tenemos que estar orgullosos de haber tenido a estos dos monstruos, como tenemos que estar orgullosos ahora de Lionel Messi. El Bocha era un jugador que tenía una rapidez mental fantástica. Era más rápido mentalmente y más creador que Maradona. Diego tenía una potencia impresionante. Tenía gol, pero eran distintos dentro de una cancha. Indudablemente, ambos marcaron diferencias por sobre el resto. El Bocha marcó una época en Independiente. Diego fue al Napoli y se convirtió en ídolo. Fue un monstruo. Y en el mundo es más reconocido, por supuesto, Diego que el Bocha. - ¿Por qué Bochini jugó solamente en Independiente y no se fue al exterior? - Porque no quería jugar afuera. El Bocha era un chico muy agarrado a lo suyo. Y donde se sentía cómodo, se quedaba, ¿viste? Yo tuve la suerte de jugar con Diego y con el Bocha. Fue fantástico haber jugado con los dos. Yo me iba a ir a Ecuador, pero al final no fui. - ¿Por qué? - Resulta que nos fuimos con el Bocha a despedirme contra Boca, porque ya tenía todo arreglado. Me habían dado los pasaportes, todo. Y cuando estoy ahí, me encuentro con Jorge Cysterpiller y con Diego. Entonces, empezamos a hablar de fútbol. Diego iba siempre a ver a Independiente. Algunos dicen que era hincha de Boca, ¿no? - ¿Diego era hincha de Independiente? - Sí, era hincha de Independiente, y lo iba a ver a la cancha cuando jugábamos la Libertadores y todo eso. Su ídolo siempre fue Bochini. Y bueno, cuando estábamos ahí, le digo a Maradona vengo de una lesión. Ya arreglé en Ecuador. Me voy a ir a jugar a ese país. Diego me dice vos estás loco, te tenés que quedar acá. Para mi, irme a Ecuador era para cambiar la satisfacción personal de haber jugado al lado de Diego por plata, esa es la realidad. Pero al final, me quedé por pedido de Diego. - ¿A dónde fue al final? - A Argentinos Juniors. Diego convenció a Delem, el técnico. El entrenador le decía a Maradona no, ya estás vos para jugar en esa posición, ¿para qué traerlo?. Pero Diego lo terminó convenciendo. Y me dijo olvídate, el martes venite al entrenamiento que voy a tener todo arreglado. Y efectivamente fue así. Cuando llegué el martes, ya tenía todo arreglado. Fue espectacular jugar a su lado. Llegamos a semifinales. Le habíamos ganado 3-1 a River. Ese año fue campeón Vélez. - Hugo, ¿por qué le dijo a Diego quédate tranquilo, que esta camiseta no te va a extrañar? - Eso fue en un partido entre Unión y Argentinos, que se jugó por la noche. El Diego no iba a jugar. Entonces, llegó la hora del partido. En el vestuario nos estábamos cambiando y el utilero estaba entregando las camisetas. Entonces, me entrega la 10, justo la de Maradona. Entró Diego al vestuario y empezó a saludar a todos. Cuando me mira, me dice ¿qué haces cabezón? ¿Cómo te sentís? - ¿Él lo apodó cabezón? - Sí, sí, me decía siempre así (risas). Le digo bárbaro. Quédate tranquilo que ésta, y le muestro la camiseta, esta noche no te va a extrañar. Al final, hice dos goles y los de Argentinos cantaban no hagan la ola, no hagan la ola, que es el hermano de Maradona. - ¿Los hinchas de Argentinos lo bautizaron como el hermano de Maradona? - Sí, nos llevábamos muy bien. Cuando estuvo en Dubái, lo llamamos para su cumpleaños con Bochini y se puso a llorar. En una nota televisiva que le hicieron, habló maravillas de mí. Dijo que fui un jugador extraordinario, su asistidor para que él hiciese los goles que marcó en Argentinos. Y, entonces, son cosas que a uno le quedan como recuerdos. - ¿Esa fue la última vez que habló con Maradona? - No, lo vi en el Mundial 2014, en Brasil. Le llevé como veinte camisetas para que me firmara. Y no había manera de llegar a él, porque cuando Diego entraba al comedor del hotel, donde nosotros estábamos parando, se llenaba de gente que lo iba a ver. Pero un día, me ayudó su guardaespaldas para llegar a él. Tras el partido entre Uruguay e Italia, en donde Luis Suárez mordió a un defensor italiano (Giorgio Chiellini), me dice mirá, esta noche le van a hacer una nota a Diego sobre ese episodio en el comedor. Me dice vos ponete frente a Diego así te ve y luego de la nota, te venís con nosotros. Cuando me vio, me agarró del cuello y me metió con ellos. Y, bueno desde ahí empezamos a hablar y me firmó todo. - ¿Con el Bocha se sigue viendo? - Sí, y hablamos de Independiente. El Bocha no está muy conforme con el presente del Rojo, pero creo que ninguno estamos conforme. Los que somos de Independiente no están identificados con este equipo por lo que vivimos en Independiente. Le cuesta mucho todo. No es por desmerecer equipos ni nada por el estilo, pero eran otras épocas también. Yo no quiero hablar, porque eran otras épocas. Independiente perdió la mística copera que supo tener. - ¿En el multicampeón equipo de Independiente, eran los jugadores o era el técnico lo que lograron ganarlo todo? - No, eran los jugadores. Era lo que se decía de Independiente, que había una amistad entre el jugador y el técnico. Éramos todos iguales y todos podíamos opinar y podíamos decir cosas. Así tiene que ser, que todos puedan opinar, porque ven cosas distintas. A mí me decían por ahí che, lárgala antes. Por eso te digo, eso ya es la personalidad del jugador, qué hace eso y lo otro. A mí, me gusta ver mucho el fútbol. Soy un enamorado de Messi, que es el jugador más grande que ví, por encima de Bochini y Maradona. Y te estoy hablando de que jugué con esos animales, pero este chico hace cosas que realmente son imposibles de hacer. A la velocidad que las hace. Messi lo tiene todo: gambeta, gol, creación, inventiva, personalidad, es una cosa completa. -¿Qué le faltaba a Maradona para tenerlo todo? - Diego también lo tenía. Si no tenía todo, tenía un 99%. Y ese 1% que le faltaba, por ahí a lo mejor fue porque le faltó cuidarse un poquito más. Este chico era perfecto, pero le faltó por ahí cuidarse un poquito más. ¿La diferencia cuál es? Si uno juega desde hace 20 años, y lo sigue haciendo, es porque se cuidó, y cuida, demasiado. Hay que cuidarse mucho. Hay que cuidarse en todos los sentidos, en todos los sentidos. Y yo mismo digo que debí cuidarme un poco más. - ¿No se cuidó tanto? - No, no me cuidé. Reconozco no haberme cuidado como me tenía que haber cuidado. ¿Por qué? porque tuve lesiones. En 1974, Bertoni, el Bocha, el Negro Galván y yo, quedamos afuera del equipo de César Menotti, que después arrancó la era de la Selección. Yo estaba entre los cuatro que había elegido el Flaco, y tuve lesiones. Se me cortó el tendón de aquiles, por no estar cuidado. - ¿En qué sentido no se cuidaba? ¿Salía mucho de noche? - Sí, salía de noche, no digo mucho, pero salía. Lo que sí tenía era que no tomaba alcohol ni fumaba. Me entrenaba mucho y lo que pasa es que todo eso de entrenar mucho y esforzarte mucho, cuando vos no estás descansado, te perjudica. Y había partidos que el Bocha a mí me decía ¿cómo puede ser que en el entrenamiento sos un animal y llegás al partido y estás muerto? Y sí, estaba muerto porque no había descansado bien. No es que no había descansado la noche anterior, sino durante la semana como debía ser. Y esas son las consecuencias. Y por eso para llegar a ser lo que es Messi, tenés que ser Messi en todos los sentidos, si no, no hay manera.

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