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  • Michael Shifter: El sistema democrático en los EE.UU. ha sufrido serios daños, pero no se ha derrumbado

    » Clarin

    Fecha: 01/02/2026 07:40

    -En algún reportaje usted ha dicho que EEUU ya no es un socio fiable para la región ¿alguna vez lo fue? -Estados Unidos nunca ha sido un socio totalmente fiable para América Latina. Características estructurales como la asimetría de poder han impedido alcanzar una verdadera asociación. Las políticas han oscilado entre un intervencionismo extremo y una indiferencia casi total. Durante la mayor parte del siglo XXI, Estados Unidos ha mostrado indiferencia hacia la región y no se ha podido contar con él. Hoy, sin embargo, con el segundo mandato de Trump, se ha producido un cambio radical. Hay una mayor atención a la región, pero marcada por el uso frecuente de amenazas y castigos bajo un presidente altamente impredecible y narcisista que solo es capaz de actuar de forma unilateral y depredador, según sus caprichos. Como resultado, la fiabilidad se encuentra en un mínimo histórico. - ¿Qué está ocurriendo con el sistema democrático de Estados Unidos? -El sistema democrático de Estados Unidos ha sufrido graves daños, pero no se ha derrumbado. En algunos aspectos se ha vuelto irreconocible. Rupturas de las normas, violaciones a la ley y sobre todo la pérdida de los estándares básicos de decencia. Pero también hay ejemplos de rechazo y de resistencia en un sistema altamente federal, incluso en los tribunales, y a pesar de los implacables ataques de Trump, en la prensa.Las elecciones de noviembre son cruciales para restablecer una cierta responsabilidad - ¿Quiénes están modelando el nuevo sistema del poder geopolítico? -Lo que estamos presenciando no es el reemplazo del poder estatal, sino la emergencia de los magnates tecnológicos como actores estructurales que redefinen cómo se comunica y se disputa el poder. En períodos anteriores, las industrias a las que estaba vinculado el poder geopolítico de Estados Unidos moldeaban lo que el país podía hacer a nivel global; hoy, en cambio, la tecnología de la información moldea cómo funciona el poder. Hace muchos años que los magnates de la tecnología han incidido de manera importante en la toma de decisiones en los EEUU. Sin embargo, en este momento, bajo la administración Trump tienen más poder que nunca y son actores fundamentales en la gobernanza. - Los sistemas democráticos ¿están siendo cooptados por el crimen organizado ? -Creo que ha habido una creciente convergencia de vulnerabilidades (opacidad financiera, plataformas digitales, polarización política y redes criminales transnacionales) que hace que los sistemas democráticos sean más permeables que antes. La sofisticación tecnológica ha reducido las barreras para el lavado de dinero y la manipulación de narrativas, y las criptomonedas, las empresas fantasmas, las finanzas offshore y los ecosistemas de información basados en plataformas permiten a actores ilícitos mover dinero, distorsionar el debate público y cultivar protección política con gran rapidez y anonimato. Existe evidencia clara de que las organizaciones criminales han explotado los sistemas financieros, especialmente a través de la corrupción, la intimidación y las economías ilícitas (en particular en México, Centroamérica y el Caribe), aunque los nodos financieros a menudo pasan por sistemas estadounidenses. Aun así, las instituciones siguen funcionando y las fuerzas de seguridad operan; el peligro reside menos en una captura abierta del Estado que en una erosión gradual. De hecho, es muy preocupante que la creciente sofisticación de los grupos delictivos es en muchos casos mucho mayor que la capacidad de los gobiernos para hacer frente a este gran desafío. - Las relaciones internacionales en la era Trump ¿han dejado de tener sentido? -Una ventaja si se le puede llamar así de la actual administración es que dice en voz alta lo que otros no se atrevían a decir. Esto queda patente en declaraciones como la de Stephen Miller, según las cuales solo importan la fuerza y el poder, y en la entrevista de Trump al New York Times, en la que reconoció que, para él, el derecho internacional no tiene relevancia y que el único límite a su poder es su propia «moralidad».Esto supone un cambio radical con respecto a todas las administraciones estadounidenses de los últimos ochenta años. Las relaciones internacionales se ven despojadas de cualquier pretensión de principios y valores superiores, o incluso de reivindicaciones de interés nacional, y se reducen al ejercicio del poder puro y duro en un mundo de suma cero, lo que no solo representa un repudio al orden internacional de la posguerra, sino también a la fundación de la república hace 250 años. Trump preside las fuerzas armadas y la economía más poderosos del mundo, y no tiene reparos en utilizar las palancas del poder para imponer su voluntad a los estados más débiles. Este enfoque es menos transaccional, como se afirma a menudo, y más coercitivo. Conducirá a un mayor caos e inestabilidad en el mundo y, a largo plazo, será muy perjudicial para Estados Unidos y todo lo que ha representado, a pesar de las políticas y prácticas a menudo erróneas y dañinas del país en el pasado. - ¿Qué debe esperar la Argentina de su relación con los Estados Unidos? -En las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán a finales de este año, los demócratas tienen muchas posibilidades de tomar control de la Cámara de Representantes, pero el Senado será más difícil, lo que significa que las nominaciones seguirán siendo decididas por el Partido Republicano, dominado por Trump. En tal escenario, es poco probable que se produzca un cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Argentina. - ¿Los estadounidenses son conscientes del acelerado deterioro de sus instituciones y de su sociedad? -Días después de las elecciones presidenciales de 2020, escribí un artículo titulado «Esto es lo que somos», en el que sostenía que la victoria de Trump en 2016 no era una aberración, sino que reflejaba un país profundamente dividido, con graves desajustes y resentimientos, y que su retórica tenía resonancia con casi la mitad del país. Es una fantasía creer que las divisiones y la profunda desconfianza en el país desaparecerán una vez que Trump ya no esté en la escena política. La sociedad estadounidense está atravesando una profunda transformación causada por múltiples fuerzas que tardarán más tiempo en resolverse. Pero Trump ha inyectado un grado de maldad y fealdad que ha hecho que la política estadounidense sea especialmente tóxica. La América profunda buscará otro líder culturalmente alineado con sus valores y la élite económica de los sectores tecnológico, financiero y del petróleo y el gas se decantará por quién les ofrezca el mejor trato. Señas particulares Michael Shifter es un analista político estadounidense con más de cuatro décadas de experiencia trabajando en América Latina y en las relaciones de la región con Estados Unidos. Durante casi tres décadas trabajó en el centro de estudios Inter-American Dialogue, con sede en Washington D.C.siendo su presidente durante más de doce años.Desde 1993 es profesor adjunto de política latinoamericana en la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown.Ha dado numerosas conferencias y publicado ampliamente sobre estos temas en los Estados Unidos, América Latina, Europa y Asia Sobre la firma Newsletter Clarín

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