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    » La Nacion

    Fecha: 01/02/2026 03:18

    por JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ 01/02/2026 0 seconds of 1 minute, 9 secondsVolume 90% Press shift question mark to access a list of keyboard shortcuts Atajos de Teclado Shortcuts Open/Close/ or ? Reproducir/PausaEspaciadora Subir el Volumen Bajar el Volumen Adelantar Retroceder Activar/Ocultar Subtítulosc Pantalla Completa/Salir de la Pantalla Completaf Silenciar/Activar Sonidom Decrease Caption Size- Increase Caption Size+ or = Adelantar %0-9 Recuerden: estamos trabajando para una agencia privada que reporta directamente a Washington, y tenemos como misión cuidar al gobierno nacional de sí mismo. Es la hora del té, y mientras una secretaria convida masas dulces que parecen galletas para perros, el yanqui que dirige el business y fuma Partagás nos cuenta un chisme: Alguien de una embajada amiga preguntó en la nuestra si teníamos el mismo problema. Licitaciones amañadas en un organismo autárquico con pedidos de coima incluidos. También dos compañías norteamericanas se encontraron con esa novedad: una pagó, la otra quedó afuera. Tienen muchos cojones, comenta el yanqui con acento cubano, exhalando una bocanada de humo. Y muy poco seso, le responde el coronel, devolviendo media galleta a su plato. El yanqui le pasa una carpeta delgada y Cálgaris se coloca los bifocales para echarle un vistazo; se ríe con su voz aguardentosa: Viejos pájaros de cuenta. Tamango López y su amante, que funge como directora adjunta del organismo: una burócrata a quien llaman maliciosamente Lady Chirusa. Llevan varias presidencias ocupando ese pequeño pero muy rentable reducto estatal, y siempre se las han ingeniado para sobrevivir a los cambios de época y de ideología, por el simple método de olfatear si cada gobierno sigue o ya tiene el boleto picado, luego detectar quiénes serán los nuevos propietarios del poder, ofrecerles anticipadamente la caja negra para sus odiseas en el llano, cobrar ese inolvidable servicio, adaptarse al cambio y envolverse en público con las flamantes banderas de turno. Han borrado muchas veces de sus redes fotos y frases oficialistas entusiastas de administraciones pasadas, pero tenemos todas y cada una de esas imágenes en nuestro archivo. Tan poco seso no deben tener si sobrevivieron a todo, objeta el señor del Partagás. Una cosa es ser camaleónicos, bañarse de vez en cuando en el nuevo Jordán y aprovechar la tabula rasa que tan generosamente ofrece ahora nuestro señor Presidente responde el coronel devolviéndole la carpeta. Y otra muy distinta es cobrarle peaje a la nueva madre patria. Eso ya es estúpido y suicida. Fueron radicales y kirchneristas, y ahora son libertarios de corazón, pero no comprende nuestro contratante qué significan los apodos de la pareja estelar. Cálgaris mira su celular y comienza por la Lady: La segunda acepción del diccionario de lunfardo le cabe mejor. Chirusa: mujer de comportamiento vulgar y afectado. Cuando llegó a esa oficina pública, hace treinta años, no tenía dónde caerse muerta y era más bruta que un arado; con el tiempo fue volviéndose rica, pretenciosa y altanera, y sumamente autoritaria con el personal. Tamango significa zapato explica el coronel guardando el móvil y recogiendo su pipa. Verá usted, López es un fetichista. Gucci, Prada, John Lobb, Churchs, Velasca, Morjas, Edward Green y otras marcas que manda comprar a Europa: gasta fortunas, presume de su gran colección, regala a sus socios y amigos los mejores o los que ya lo aburrieron, y sabemos por un ex colaborador que en la intimidad le gusta acariciarlos, olerlos, besarlos, y que siente algo así como una fascinación sexual por ellos. Agrego que tienen un jefe de seguridad, experto en artes marciales mixtas, que hace de perro guardián y de valijero. Un matón resume el yanqui. El país amigo no quiere usar la diplomacia ni meter este asunto tan desagradable en las bilaterales porque no están seguros de nada. Cálgaris corrige: No están seguros, en realidad, de si Tamango no está robando para la corona. Nuestro contratante suspira: Supongo que nos pasan la antorcha, porque nosotros somos todavía más amigos que ellos de los gobernantes argentinos. En la agencia estuvieron haciendo seguimientos y escuchando a los camaleones, y vemos en las salas del edificio sobre la plaza San Martín lo que logran la tecnología de esta CIA paralela y el dinero de los Estados Unidos: hay audios que aportan los damnificados, e intercambios por escrito, y fotos y filmaciones de vacaciones de lujo que esos nuevos ricos se han permitido con frecuencia tanto en el Caribe como en el Mediterráneo. Hay un yate de alquiler a cincuenta mil euros la semana, y un safari en la sabana, a pocas horas de Ciudad del Cabo. La vida feliz de Tamango y su primera dama, y de su guardaespaldas, que los acompaña, los cuida y les sirve de personal trainer. Después de analizar todo el material, Cálgaris observa que las conversaciones entre los tórtolos nunca refieren al Presidente, pero sí utilizan su nombre ante terceros. Son falsos influyentes concluye. Trafican el nombre del líder como si estuviera en el curro, pero es un emprendimiento propio. El yanqui no está tan seguro, pero estudia el dilema: una segunda nación hermana sufrió el año pasado la misma clase de extorsión, aunque en otra boca de expendio; mandó recopilar pruebas y se las entregó al canal de streaming de un opositor. La experiencia no fue buena: detuvo la máquina de sobornos, pero dañó demasiado al Poder Ejecutivo; debe haber una forma de cortar sin herir ni correr riesgos, porque todavía el hombre del Partagás no está convencido de la autonomía de Tamango López: ¿por qué los servicios no han advertido y comunicado algo tan evidente? Cuando está en juego la billetera no hay relación carnal que valga, especula. Se aceptan sugerencias y el coronel aporta una: reclutar a la pareja, intervenir en secreto el organismo autárquico y redireccionar discretamente las nuevas licitaciones. ¿Por qué aceptarían si tienen protección de arriba?, insiste el yanqui. Porque les haríamos creer que podemos entregarle todo esto a ese canal de streaming, y una vez expuestos, sería su fin: les pedirían la renuncia o los despedirían con gran alharaca. Nuestro interlocutor golpea el habano y lo deja en el cenicero: ¿Y qué pasaría si al cabo de un tiempo sus protectores en el Gobierno, si es que existen, les reclaman los aportes de caja?. Cálgaris sonríe: Nuestra parejita va a entender claramente quiénes son sus nuevos jefes a partir de ahora, y esos supuestos protectores, si los presionan, tendrán que tragarse la bronca y no hacer olas, porque con la nueva madre patria no se jode. Tarda varios días el director de la agencia en evaluar la solución, y tal vez en consultar a sus superiores. Al final resuelven que la propuesta del coronel no es perfecta, pero es explorable. Con mucha prudencia. El largo epílogo se concreta en su coqueta casa del country San Andrés. Llegamos temprano al Tigre y nos vamos cerca de la medianoche. Es una jornada llena de valles tranquilos y cumbres borrascosas. Se ríen, niegan, aceptan, se indignan, vuelven a negar, ofrecen, callan, lloran. La Lady tiene un verdadero ataque de histeria, y Tamango uno de dignidad: ella se toma un Rivotril, él un whisky triple. Siento todo el tiempo que el matón, que está lívido, espera la orden precisa para hacerme pedazos: parece triste y ansioso, y hace tronar sus dedos. Al llevarlos al límite, Cálgaris se da cuenta de que efectivamente son cuentapropistas de alto vuelo, y que ni siquiera haría falta más que denunciarlos donde corresponde: en la Jefatura de Gabinete. Sale al parque para parlamentar con su socio, y están un buen rato dándole vueltas al asunto. No se ponen de acuerdo, su interlocutor tiene que volver a hacer una llamada a su embajada o directamente a Langley. La mujer, mientras tanto, le grita insultos a su marido, le escupe su indignación, lo denigra, se revela como la jefa del jefe: ¡Te dije que no podíamos cruzar esa línea roja, boludo! El coronel les anuncia que volverá en breve, y sugiere silencio de radio. Ellos se debaten entre el miedo y la tenue esperanza. Cuando vamos saliendo, el matón intenta hostigarme: le doy un golpe seco en el cuello con el canto de la mano, nada del otro mundo. Pero el tipo se dobla, derrotado y sin aire, y vomita los preciosos, los relucientes zapatos Gucci. - LANZAMIENTO REMIL, UN HÉROE INFAME - HISTORIA 1 LA NAVIDAD DE LOS CORRUPTOS - HISTORIA 2 HAY QUE SALVAR AL PRESIDENTE - HISTORIA 3 EL BOTÍN DE TODA UNA VIDA - HISTORIA 4 UNA SORPRESA EN EL TREN FANTASMA Créditos - Producción Matías Boela /Virginia Santeusanio - Realización Audiovisual y animación con IA Francisco Ferrari - Edición gráfica Andrea Platón /Alejandra Bliffeld Compartir Copyright 2026 - SA LA NACION | Todos los derechos reservados

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