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  • Mora Godoy, entre el descanso en la playa, el show donde homenajea la memoria de su padre y el dolor de la traición

    » La Nacion

    Fecha: 31/01/2026 14:54

    La reconocida bailarina protagoniza La máquina tanguera, espectáculo en el que logró habitar la escena haciendo dialogar la danza con un dispositivo visual generado con Inteligencia Artificial - 12 minutos de lectura' MAR DEL PLATA.- No me alcanza el día para hacer todo, reconoce Mora Godoy, quien se encuentra ofreciendo el espectáculo La máquina tanguera en el Teatro Colón de esta ciudad balnearia. Con todo, y a pesar de su nutrida agenda, también se hace tiempo para disfrutar de la piscina durante algunos minutos. De hecho, aprovecha uno de esos impasses para la sesión de fotos con LA NACION. Lo único que quiero, después de no tener un fin de semana desde hace dos meses, es poder ir a la playa. Profecía autocumplida, diría Sigmund Freud. Allí se la ve a la excelsa artista del tango danzado sin el taco aguja que amerita su don y disfrutando del verano. Marco ideal para la charla. La bailarina se entusiasma al pensar en voz alta las características de su actual apuesta escénica: El show es una bomba, hacía mucho que no hacía un espectáculo tan lindo, divertido y sentido, con mucha nostalgia y potente para el público. Es una propuesta de entrega y compromiso. Ciudadana ilustre de la ciudad, se siente muy marplatense. Y reconoce que, tanto aquí, como en cada uno de los sitios en los que se presenta, en nuestro país y en el mundo, sus espectáculos se erigen como una marca de calidad: Nunca llevé una berretada, siempre lo que armamos es internacional, por eso la gente lo agradece y vuelve. Llegada temprano a los ensayos y a las funciones, calentar el cuerpo, algunos de los tips que enumera en torno a la preparación cotidiana y previa a un show que el espectador no suele atestiguar. Me gusta que cada uno de los integrantes esté contento y llegue feliz al escenario. Soy partidaria de que, si tengo nervios por algo, me los debo tragar, no los comparto. El equipo se ve sólido y, si bien soy la protagonista con un nombre y una trayectoria -y una madurez escénica que disfruto-, estoy convencida que todos somos eslabones. Inteligencia danzada Una de las particularidades de La máquina tanguera es la presencia de un dispositivo audiovisual que refleja acciones creadas a través de la Inteligencia Artificial. Todo surgió luego de la muerte de mi papá. Una persona del equipo me regaló un video donde se recreaban unas fotos, en las que se nos ve a él y a mí, pero en movimiento. Cuando lo recibí, me emocioné muchísimo. A partir de eso surgió la idea de hacer el tema Adiós Nonino, que es bellísimo, pero muy difícil de bailar, explica. Godoy considera a la composición de Astor Piazzolla como una obra maestra, que se ejecuta en conciertos de todo el mundo, ya sea en filarmónicas como en orquestas estables, trascendió al tango. Entusiasmada con la posibilidad de utilizar Inteligencia Artificial, convocó a Matías Santos, bailarín del Teatro Colón, un creador. El trabajo compartido permitió generar una pieza de características especiales. En el cuadro, además de habitar la escena, se la puede ver bailando con su padre a partir de la animación del material fotográfico. Llevó meses de trabajo, está muy logrado. Es una obra de arte sentida, que dura ocho minutos en los cuales sucede de todo. No solamente bailo con mi papá, quien viene del más allá, sino que también aparece el desamparo que sentí con su partida, todo narrado con mucha poesía, señala. -Imagino lo movilizador que debe resultar para vos. -Durante la función no miro el video, porque, cuando lo hago en los ensayos, inexorablemente lloro. Ico Godoy, su padre, falleció hace poco más de un año, con lo cual el dolor y el duelo permanecen vigentes: Su partida es reciente. En el video animado digitalmente, también se ve a su padre manejando un taxi, una decisión que tomó en los últimos años de su vida, porque, en realidad, era economista y contador. -¿Quién te infundió el deseo de bailar tango? -Es genuino, viene de mí, aunque mis padres sentían amor por el tango y el folklore. Lo que sí me inculcó mi papá fue esforzarme todo lo que pudiera, ir por más y no ser una bailarina del montón. Siempre me dijo estás para más, saltá el cerco, pocos se animan a hacerlo. -Casi una sentencia a favor. -Otra frase, que la aplicaba cuando me veía llegar llorando, era el éxito está hecho de mil fracasos, te tiene que servir para seguir hacia adelante. Adversidades He sido agredida en el mundo del tango, por productores que ya sabemos quiénes fueron, porque lo he dicho, arremete sin medias tintas. Como el cuadro ´Adiós Nonino´ es un duelo por mi papá, también duelo lo que sucedió con Tanguera, ya que, en un momento, aparece una imagen de ese espectáculo en la pantalla y yo rompiendo esos contratos que me perjudicaron tanto. -La escena se convierte en un exorcismo. -Totalmente, qué buena palabra. -¿Qué no perdonás? -La injusticia y la traición. -¿Lo has experimentado? -Hubo alguno que otro bailarín que se ha quedado con contactos de productores y, luego, fue a bailar por dos pesos, por el pancho y la gaseosa. También hubo productores traidores, desleales. Ya conté lo que nos pasó con Tango porteño en el Teatro Metro, con el tema de la periodista que operó para los dueños del lugar. La bailarina se refiere a la denuncia de dos artistas en torno a una deuda que habría tenido la empresa con ellos, pero de la que Mora Godoy resultaría ajena, porque no sería la contratante de estos bailarines. Están las facturas y los papeles presentados en la Justicia, afirma. -¿El juicio que involucra a los bailarines terminó y se saldó la deuda? -El juicio terminó y la empresa ya les pagó. Esos bailarines hacía quince años que trabajaban allí y yo solo estuve un año y pico con mi espectáculo, nada tenían que ver conmigo. -¿Por qué estos dos bailarines te mencionaron a vos? -Porque trabajaban allí y fue una operación armada en mi contra. Está todo probado en el juicio. No fue un solo testigo de parte de ellos, porque nadie quiere mentir y comerse un juicio penal. -¿Duele? -Duele, dejó una herida muy grande y se llevó a mi papá, que se enfermó de cáncer en esa época, habiendo sido deportista toda su vida y sin haber fumado jamás. Por eso, ahora que bailo Adiós Nonino, busco sentir un poquito más de alivio. Espero que mi papá pueda descansar en paz y yo pueda decir existe la Justicia, aunque la Justicia ya se hizo, porque se hizo público, todo se sabe. -¿Cuándo saldría la sentencia? -Pensé que el año pasado, pero se dilató. No se anda con vueltas a la hora de referir a diversas adversidades que le tocaron capear. Hay cosas que no se perdonan. No perdono la traición ni la violencia, algo que viví en carne propia. Y, en un punto, la sigo viviendo. -¿A qué te referís? -Hay gente que te roba proyectos. Hace poco tuve la oportunidad de administrar un teatro, al cual iba a alquilar, pero me robaron la idea, se la quedó otro, obviamente un varón. En general, el mundo de los negocios es mayoritariamente de hombres. Están haciendo el proyecto que yo presenté. Una dice mierd, pero soy una máquina de hacer, una usina de ideas, estoy acostumbrada al golpe. Puteo, me caliento y contesto, porque les dejo el mensaje grabado, fuiste un traidor por tal cosa. -¿Te responden? -Sí, te dicen si querés lo hablamos y yo les digo, te lo dejo por escrito. Hay cosas que no se hacen. Ojalá algunas personas vuelen de los lugares que ocupan, porque no los merecen. No está bueno. Me gusta decir y sincerarme con algunas cosas, porque duermo más tranquila. De todos modos, los que te traicionan duermen más tranquilos que nosotros. Eso lo aprendí, lo entendí y me resigné. -También te has expresado en torno a Diego Romay, productor del espectáculo Tanguera y quien fuera tu pareja. ¿Qué sucedió con él? -Nuevamente estamos hablando de gente de poder, con mucho dinero y herencias de cifras siderales. Yo llevé la idea, Tanguera es mío y siempre lo va a ser, aunque no lo tenga. Llegué muy lejos, no se lo esperaba nadie, y soy una voz que le sirve a muchos. Posteriormente a Tanguera, la carrera de Mora Godoy continuó con notable repercusión internacional: Luego armé Chantecler y viajé por todo el mundo. Con claro dolor y sin resignación, remarca: Él, después de Tanguera, solo hizo fracasos. Hasta me cerró plazas en Europa, cuando vio que el éxito mío seguía. Fueron años dolorosos, pero también con éxito en el mundo, reafirma su dolor ante lo que fue una separación de pareja y laboral. -¿Qué es lo que te hicieron firmar? -Sesión de derechos de por vida. Pero, si vuelve a hacer Tanguera, voy con todo, pero no creo que se anime. Cuando decido separarme, comienza la venganza. Y la venganza empieza echándome como a un perro. Entrenarse -Para lograr tu nivel de excelencia artística, ¿qué tipo de descanso necesitás? -Necesito dormir mucho, algo que no estaría sucediendo en este momento. Si bien duermo seis o siete horas diarias, en realidad necesito nueve o diez. Entre los shows privados, la academia abierta y la temporada de Mar del Plata se me complica lograr esas horas de sueño. La agenda está muy cargada, pero también es una felicidad poder desarrollar todo lo que hago. -¿Cómo es tu alimentación? -Estoy muy atenta a eso, como proteínas, evito las porquerías. La idea es comer bien y estar fuerte, no se trata de no comer. Incluso, si me quiero dar un gusto, me lo doy. -¿En qué consiste el entrenamiento físico? -Voy todo lo que puedo al gimnasio y ensayo dos o tres horas por día. Los bailarines somos como los deportistas de elite de alta competencia. Eso implica mucho rigor. -Aunque, a diferencia de la mayoría de las disciplinas deportivas, en el caso del tango-danza hay varios ejemplos de profesionales longevos, que continúan en actividad pasados los setenta u ochenta años. ¿Hasta que edad bailó Juan Carlos Copes? -No lo sé, pero te puedo poner el ejemplo de María Nieves, que ha sido muy maltratada por él; yo soy team María. Está claro que Mora Godoy está en una etapa de su vida en la que los eufemismos no cuentan. María (Nieves) está espléndida y bailó hasta hace unos pocos años, con ochenta y pico. Es un privilegio que te permite el tango, poder adaptarlo y seguir bailándolo. ¿Sabés quién bailó hasta los setenta años siendo bailarina clásica?, inquiere. -Contame. -Alicia Alonso. Se refiere a Alicia Martínez del Hoyo, la notable bailarina cubana fallecida en 2019 y reconocida internacionalmente como Alicia Alonso. Yo no soy tan joven ya, pero, evidentemente, tengo un cuerpo joven, que no tuvo lesiones, que lo cuido como oro. Nunca esquié, patiné ni anduve en moto; nunca hice nada que pudiera poner en riesgo el futuro de mi carrera. Lo que más amo en el mundo es bailar, mi profesión la llevo con mucho respeto, compromiso y dedicación y, sobre todo, entrega. Me cuido muchísimo, por eso utilizo la misma ropa de cuando tenía dieciocho años, lo que me sucede ahora es que me canso más después de una función, suma. Su compañía está conformada también por algunas bailarinas de poco más de veinte años. Sin embargo, reconoce que la comparación no le molesta y que, incluso, sus compañeras de escenario elogian su técnica y estado físico: Siempre digo que hay que nivelar para arriba, me encanta que las chicas estén en el espectáculo. Algunos de aquellos consejos que le inculcaba su padre, la bailarina lo aplica en su academia y, sobre todo, en torno a aquellos alumnos que obtienen las becas de capacitación gratuitas de su escuela. Son para chicos que no pueden pagarse la profesionalización del baile; de nuestra escuela salen como bailarines de tango, para que se puedan integrar a una compañía o se dediquen a enseñar. Incansable, redobla su propia marca: Este año vamos por más, porque las becas de capacitación gratuitas, las que se obtienen a través de videos o de audiciones en vivo de los postulantes, implicarán que la finalización del ciclo se dé con la participación en varias funciones de la compañía, sería algo así como ´bailar en Primera´. Las becas están dirigidas a gente joven y, este año, se involucrará una fundación en la propuesta. Mi familia paterna era de Paraguay, mi abuelo trabajaba de albañil y la conciencia de clase me fue inculcada por mi papá. Él me decía que, si a la gente se le diera la oportunidad, podría cumplir sus sueños, por eso, desde la academia, busco generar esas oportunidades, como ya se la hemos dado a tantos bailarines que hoy están trabajando por el mundo. Además, en la academia, abierta a todo público y de todas las edades, la bailarina dicta clases los días viernes. Son grupales y a precios muy accesibles para que nadie se quede afuera. Para agendar: La máquina tanguera. Próximas funciones: 30 y 31 de enero y 6 de febrero. Teatro Colón (Hipólito Yrigoyen 1665, Mar del Plata).

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