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  • Cosas de verano (segunda parte). Se nos vino febrero, la última oportunidad ¿para hacer qué?

    » Clarin

    Fecha: 31/01/2026 14:54

    Arranca febrero, un mes loco, caprichoso, ese mes que dice yo soy un distinto, tengo 28 días y que nadie me lo venga a discutir. Febrero es ese mes en el que hace calor, pero ya estás un poco harta de tener calor. Y encima la humedad. ¿Qué pasa con febrero y la humedad? Para mí febrero es como el domingo del año: las vacaciones están por terminar y es tu última oportunidad para hacer esa escapadita que querés hacer. Sobre todo si tenés hijos chicos porque este año las clases empiezan en febrero y habría que apurarse. Lo aviso también porque siempre hay alguna mami colgada que se puede estar enterando ahora. ¿Vos te estás yendo en febrero? Para mí los que vacacionan en febrero son este estilo de personas que saben esperar, y cuando muchas de nosotras ya estamos de vuelta en nuestras casas, dicen ahora me toca a mí, permiso, y se van a la playa, a la montaña, a Floripa como hicieron tantos argentinos este año, o al destino que hayan elegido para vacacionar. Y acá un tema fundamental: qué presión elegir el destino. Yo sé que ahora se usa esto de las escapaditas durante el año, pero tradicionalmente siempre fue UNA vacación por año y hay que pensarlo bien porque si la pifiás te querés matar. No está bueno llegar a Córdoba y decir "la verdad yo este año estaba más para mar, y tener que esperar toooodo un año para meterte en las olas. Porque además las vacaciones siempre tuvieron la presión de que las tenés que DIS FRU TAR. No queda bien volver y decir "la pasé para el orto con esta familia de mierda que tengo" ¡No da! Y en las épocas que corren, no solo tenés la presión de disfrutarlas y ser feliz, sino que en muchos casos tenés que ocuparte de que la gente se entere de que la pasaron regio. Igual esto pasó siempre. La diferencia es que en otra época sin redes sociales, una volvía de las vacaciones con el álbum impreso, y le enrostraba a todo su entorno lo espectacular que la había pasado. Ahora no se espera a volver. Ahora durante las vacaciones la onda es mostrarle a tus followers lo genial que la estás pasando. Algo que también puede ocurrir es que vos veas que tu compañera de laburo que hace unos días te confesó que estaba re mal con el marido y se quería separar, postee una foto con él y comente: Con mi compañero soñado, y vos no sepas si creerle o no. Otra cosa que también se usa mucho en este momento del año es mostrar lo que estás leyendo. Y ahí ves a la persona posando en la reposera o con una lona re bien estirada en la arena con un libro que no sabés bien si lo está leyendo o lo usa porque queda bien para la foto, porque a decir verdad nadie lee de forma tan aesthetic un libro. Es cierto que no hay mejor época para engancharte con un libro que en vacaciones. Es importante que esté mínimamente chequeado antes de salir de casa, porque llegar y darte cuenta de que no te copa tanto es un bajón. Sobre todo si viajás con alguien que está re enganchado con el libro que llevó y no ves la hora de que lo termine para sacárselo. Como sugerencia quiero decir que intentes que el libro elegido vaya en sintonía con la temporada estival. Que sé yo El Diario de Ana Frank, está re bueno que lo leas, pero no sé si éste es el momento. Me acuerdo que en mi viaje de egresados de quinto año, un compañero llevó a Bariloche el libro Nunca Más y tuve esta misma sensación. Otra cosa que se ve mucho en esta época, es la foto en la playa con el comentario desconectando. Quiero decir que para mí, ojo PARA MI, si estás realmente desconectada no te sacas una foto, y menos la subís a las redes. Porque si hacés eso después vas a querer saber cuántos likes tuvo, si alguien la comentó, si esa persona que te interesa puso algo, y todo este delirio que generan las redes sociales. Me acuerdo de unas vacaciones en las que conocí a una familia que a mi entender sabía disfrutar de sus vacaciones. Me acuerdo, entre otras cosas, que me contaron que cuando salen de vacaciones se desinstalan el whatsapp, y cuando vuelven a su casa se lo vuelven a instalar. Unos verdaderos desenchufados. Siempre lo quise implementar, pero hasta ahora nunca pude. Es que hoy en día es un verdadero desafío desconectar. Hay que ayudarse, autorregularse, ponerse límites. Y es muy difícil porque la tentación es permanente. Igual estamos a tiempo, ¡todavía tenemos todo febrero por delante! Sobre la firma Newsletter Clarín

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