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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 30/01/2026 17:31
Tras casi un año de silencio, Patricia Bullrich reapareció para respaldar sin matices la represión frente al Congreso del 12 de marzo y la grave herida sufrida por el fotógrafo Pablo Grillo. Lo hizo a contramano de un informe técnico incorporado a la causa judicial, que contradice la versión oficial sobre cómo se produjo el disparo. Lejos de matizar, la senadora y ex ministra de Seguridad eligió blindar políticamente el operativo y relativizar las consecuencias del uso de la fuerza estatal. Consultada por el caso, fue taxativa: Fue un tiro bien hecho. Y cuando se le señaló que un tiro bien hecho puede tener consecuencias, redobló la apuesta: ¿Un tiro bien hecho puede tener una consecuencia? ¡Sí!, dijo sobre el accionar del gendarme Héctor Guerrero, hoy procesado por la Justicia. La frase, celebrada en ciertos círculos, choca de frente con el expediente. Para sostener su relato, Bullrich sobreactuó el clima de violencia y afirmó que el Gobierno contaba con información previa sobre la movilización. Sabíamos que era una provocación. Venían las hinchadas de fútbol con armas; secuestramos un montón de armamento en las estaciones de trenes, aseguró en una entrevista por streaming. Con ese diagnóstico, defendió el despliegue de Gendarmería y calificó como acción correcta impedir la toma del Palacio Legislativo. Las fuerzas de seguridad frente a la violencia tienen que responder, no se pueden quedar inermes. Si se quedan quietas, ¿quién protege a la gente?, insistió. Cuando llegó el turno de explicar la herida de Grillo, Bullrich apeló al azar: Tuvo la mala suerte de rebotar en un caño que estaba para colmo todo quemado y le pegó en la cabeza. Y cerró con una máxima que recorrió redes sociales: No tenés que mirar la consecuencia, sino si tu acción fue correcta. La consigna, políticamente útil, resulta jurídicamente endeble. El peritaje que desarma el libreto La lectura de Bullrich no resiste el contraste con un informe técnico clave incorporado a la causa. La pericia, realizada por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires a pedido de la investigación que conduce la jueza federal María Servini, analizó la mecánica del disparo y el cumplimiento de los protocolos. Según el informe, el gendarme no habría respetado el protocolo en al menos seis aspectos: los cartuchos de gas lacrimógeno deben dispararse en parábola, con un ángulo cercano a 45 grados, y nunca de manera directa, precisamente para evitar impactos contra personas. El peritaje pone en duda el supuesto rebote fortuito y señala que el modo de disparo incrementó significativamente el riesgo de causar lesiones graves, como la sufrida por Grillo, que estaba trabajando e identificado como prensa. El informe tiene valor probatorio y profundiza el contraste entre la defensa política del operativo y las conclusiones técnicas del expediente. Aun así, Bullrich celebró que Grillo está mucho mejor, sin abandonar su tesis: Las acciones correctas pueden tener consecuencias. En otras palabras, la consecuencia importa poco; el relato, mucho. Mientras tanto, organismos de derechos humanos, sindicatos de prensa y asociaciones profesionales siguen cuestionando la proporcionalidad del uso de gases y proyectiles contra civiles y trabajadores de medios, y advierten que el aval político persiste incluso cuando la investigación judicial marca incumplimientos.
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