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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 30/01/2026 17:31
Con la voracidad del incendio forestal que amenaza a Cholila apenas contenida por los vientos cordilleranos que empujan algunos focos hacia el este, la atención se desplazó ayer hacia Esquel, donde comenzaron tareas preventivas a muchos kilómetros del casco urbano para intentar frenar el avance del fuego lo más lejos posible. La escena resume la tragedia: brigadistas, municipios y voluntarios corriendo detrás de las llamas, mientras el Estado nacional aparece cuando el desastre ya está consumado. El riesgo sobre Cholila no desapareció, como tampoco lo hizo la ausencia del Gobierno nacional, que tomó nota de una de las mayores catástrofes ambientales de la Patagonia recién dos meses después de iniciada. Para entonces, el incendio ya había arrasado casi 50 mil hectáreas, destruido unas 80 viviendas, devastado infraestructura productiva rural, y provocado la muerte de millares de animales de corral junto con una biodiversidad irrecuperable en el noroeste de Chubut, desde comienzos de diciembre de 2025. La Casa Rosada anunció este jueves que implantará la Emergencia Ígnea por decreto. El anuncio llegó horas después de presentar como buena noticia el envío de 150 mil millones de pesos para los Bomberos Voluntarios. Pero el giro retórico es engañoso: no se trata de fondos nuevos, sino de partidas de la Ley de Bomberos ya recaudadas y retenidas para engrosar el relato del superávit fiscal que el Gobierno exhibe como trofeo de gestión. La emergencia reclamada por toda la oposición y por gobernadores patagónicos, incluidos Ignacio Torres (Chubut) y Alberto Weretilneck (Río Negro) permitirá usar fondos con mayor agilidad y menos controles para combatir los incendios, especialmente en Chubut. La pregunta es por qué hubo que esperar 50 días para habilitar lo obvio. En Esquel, el Municipio movilizó maquinaria y cuadrillas para abrir fajas cortafuego en Alto Río Percy, al noroeste de la ciudad: trincheras de tierra desnuda sin combustible vegetal, pensadas para enfrentar el frente ígneo que se desprende del incendio que carboniza sin pausa al Parque Nacional Los Alerces. El foco original fue detectado en un brazo del Lago Menéndez tras una tormenta eléctrica; la respuesta tardía según denuncias penales derivó en el desplazamiento de la cúpula del Parque. Todo indica que habrá chivos expiatorios, mientras la responsabilidad estructural se diluye. En los alrededores de Cholila, la sequía complica cada maniobra: ríos y arroyos están prácticamente secos. La lucha depende de camionetas con tótems de agua y motobombas, muchas aportadas por voluntarios, que recorren largas distancias a campo traviesa con brigadistas colgados de la caja, persiguiendo pavesas que pueden abrir nuevos focos a más de un kilómetro. Ayer, el frente que asedia desde el sur zona de Villa Lago Rivadavia amainó y comenzó a quemar hacia el este. En el camino quedaron centenares de vacas, terneros y ovejas que no pudieron ser rescatados de las veranadas. En paralelo, las llamas del incendio iniciado el 5 de enero en Puerto Patriada (El Hoyo) declarado 100% contenido avanzaron hacia el cruce de rutas 40 y 71, bordeando peligrosamente EcoAldea y el paraje El Blanco, en la periferia de Cholila. Las escuelas 75, 103 y 727 se transformaron en centros logísticos para los brigadistas voluntarios de toda la región. Jóvenes trabajadores que dejaron todo sostienen la primera línea, mientras vecinos organizan desayunos, viandas y cenas con donaciones, y atienden heridas al regresar del cuerpo a cuerpo con el fuego. El Estado aparece en los comunicados; la comunidad, en el terreno. Provincias cómplices, soluciones tardías Recién 50 días después, los gobernadores patagónicos se reunieron por Zoom para pedir la Emergencia Ígnea, que finalmente llegará por decreto presidencial. Con una excepción, los mismos gobiernos que hoy reclaman acompañaron normas que desfinanciaron en un 80% el Sistema Nacional de Manejo del Fuego, firmaron el Pacto de Mayo y ahora empujan cambios para derogar la Ley de Bosques, flexibilizar la Ley de Manejo del Fuego (que impide cambiar el uso del suelo por 30 a 60 años tras un incendio) y debilitar la Ley de Glaciares, abriendo la puerta a la minería en reservorios de agua dulce. Los que ayudaron a que el incendio encontrara al Estado sin herramientas hoy se presentan como salvadores. La emergencia llega tarde; el fuego, no espera. Fuente: Tiempo Argentino Alejandro Pairone
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