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» Clarin
Fecha: 30/01/2026 11:11
Alfombra roja, trajes oscuros, cotorreos entre los funcionarios más poderosos del país, champagne, bocaditos y pochoclos en un edificio emblemático del corazón de Washington: la sensación en la avant premiere del documental Melania fue mucho más que la apertura a la intimidad de la primera dama de Estados Unidos porque la fiesta, cuidada al detalle, fue también una enorme celebración trumpista y una manifestación de poder. Todo el mundo MAGA quiso estar allí, a pesar de las toneladas de nieve acumulada en las calles, de los 15 grados bajo cero que azotan estos días a la capital estadounidense. Melania Knauss, la ex modelo eslovena de 55 años que se casó con Donald Trump en 2005, fue la gran estrella de la noche en el mítico Kennedy Center, recientemente bautizado como Trump-Kennedy Center, testigo de miles de galas desde su construcción en 1962. Como un signo de esta época turbulenta, Trump descabezó al directorio, se puso al frente de la institución y le agregó su nombre, una movida que causó el repudio de artistas que cancelaron presentaciones programadas en las distintas salas. Cerca de 2.500 invitados circularon por los pasillos alfombrados y columnas doradas con vistas al río Potomac para colmar la Opera House, la sala mayor. La película, que presenciaron funcionarios, celebridades y algunos periodistas (a la mayoría de los grandes medios estadounidenses le fue vedado el ingreso) se estrena este viernes en 1.400 salas de Estados Unidos y en 30 países, entre ellos la Argentina. La estética de la gala fue blanco y negro, los colores preferidos de Melania. Vestida con falda y chaqueta negra de Dolce&Gabanna, la Primera Dama pisó la red carpet (que en realidad fue negra), de la mano del presidente y ella inusualmente habló con la prensa. "Verán mi vida en 20 días, lo que tuve que gestionar, y creo que les va a gustar", anticipó. La lista de invitados: desde Infantino hasta Luis Manzano Por allí también desfilaron el secretario de Estado Marco Rubio; el de Salud Robert Kennedy; el de Defensa Pete Hegseth; la de Agricultura Brooke Rollins; el enviado especial para Oriente Medio y Ucrania Steve Witkoff; el líder de la Cámara de Representantes Mike Johnson entre otros. En el palco cerca de Trump se sentó Gianni Infantino, el jefe de la FIFA que se ha convertido en un habitué de la Casa Blanca. Y también se vio al empresario argentino Luis Manzano. Champagne y caviar En los pasillos se mezclaban los looks formales de Washington y los más atrevidos con tacos infinitos de Palm Beach, ya que muchos invitados eran amigos de Mar-a -Lago, que luego Melaina en el filme lo definiría como mi lugar en el mundo. Circulaba el champagne, el vino tinto californiano y las barras apuraban coloridos tragos entre bocaditos de langostinos y caviar, minicostillas de cordero y brochets de pollo. Ya todos ubicados en la sala principal, con Trump instalado en el palco presidencial, Melania apareció en el escenario para agradecer a quienes la habían acompañado en su proyecto. El director es Brett Ratner, conocido por las películas de acción de Rush Hour y por haber sido marginado en 2017 tras acusaciones de conducta sexual inapropiada. Él niega haber hecho algo indebido. No es un cineasta documental y Melania dijo que lo eligió porque confiaba en que ejecutaría su visión. Ella se sumó también como productora, junto con Fernando Sulichin, un argentino de amplia trayectoria que produjo varios documentales de personalidades como Fidel Castro, Hugo Chávez y Valdimir Putin (ver entrevista). Tu trabajo, Fernando, continuará resonando más allá de esta noche, le dedicó Melania en su gran noche de gala. Las luces se apagaron y los invitados sacaron el pochoclo que les habían regalado en una caja negra con el nombre Melania. El documental la sigue durante 20 días en enero de 2025 mientras se prepara para volver a la Casa Blanca como primera dama. "Aquí vamos de nuevo", dice ella, mirando directamente a una cámara mientras ingresa en el Capitolio de EE.UU. para la segunda investidura de su marido. Video Más allá de la ceremonia de asunción, donde se la ve con su recordado vestido blanco y negro y un sombrero imponente, el documental se mete en la intimidad de la Casa Blanca y muestra cómo ella interactúa con su marido semanas antes. La película comienza en Mar a Lago, sigue en la Trump Tower de Manhattan, donde ella elige meticulosamente el atuendo para su regreso al poder, y termina el 20 de enero de 2025 en la mansión presidencial, a las 2 de la mañana luego de bailes y fiestas, cuando se quita al fin sus clásicos y vertiginosos stilettos. Se la ve en medio de música dramática y de Michael Jackson, con imágenes glamorosas de alta costura, y en diálogo de trabajo para su fundación de ayuda a los niños con la primera dama francesa Brigitte Macron y la reina Rania de Jordania. Pero también en un momento intrigante de interacción conyugal con Trump, en el que ella lo llama "Señor Presidente". ¿Lo viste?" pregunta el marido. Lo veré en las noticias", responde ella, de espaldas a la cámara, mientras observa el horizonte de Manhattan desde una habitación dorada de la Trump Tower. En otra escena se la ve en lo que parece ser el ensayo de un discurso en el que Trump afirma que será un pacificador. Pacificador y unificador, acota ella a su marido, delante de los funcionarios, y él acepta la sugerencia. Era interesante el fenómeno en la sala. Si bien la gran protagonista era Melania, cuando aparecía Trump en pantalla los invitados se reían y aplaudían en un festejo continuo de cada intervención. Amazon compró la película por 40 millones de dólares La primera dama contó que tuvo la idea del documental después de que el magnate republicano ganó las elecciones de 2024. Amazon compró la película por 40 millones de dólares, una suma muy superior a la oferta de Disney, que habría propuesto 14 millones. La empresa de Jeff Bezos también destinará cerca de 35 millones de dólares a la promoción del documental. Algunos críticos ven este acuerdo de alto costo como un intento de Amazon y Bezos por congraciarse con Trump. Soy una persona muy reservada y muy selectiva: lo que hago, lo que no hago, cuándo hablo y cuándo no hablo. Y esa es mi decisión, y nadie me controla, dijo Melania en una entrevista. Después de la proyección del documental, que duró 1 hora y 44 minutos, los invitados aplaudieron vivamente. Se retiraron cerca de las 11 de la noche de Washington, con un souvenir del libro que Melania escribió sobre su vida el año pasado y una cookie decorada con su nombre en chocolate negro. Todo cuidado al detalle. Así la fiesta que había aglutinado al trumpismo en el edificio ahora renombrado como Trump había llegado a su fin. Aunque con un relato controlado por ella misma con mano de hierro, la primera dama había quebrado --al menos algo--- su aura de misterio. Sobre la firma Newsletter Clarín
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