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» Clarin
Fecha: 30/01/2026 08:22
Niscemi, una pequeña ciudad de Sicilia de 25 mil habitantes, arriesga desaparecer por un fenómeno natural que se repite en buena parte de Italia: el deslizamiento de la tierra, facilitado este año por el persistente mal tiempo en el invierno, con fuertes lluvias que no cesan. Mil quinientos habitantes de Niscemi han sido evacuados porque sus viviendas han caído al vacío del enorme pozo abierto por la frana, como dicen en italiano para mentar la tierra que se desliza hacia el valle en terrenos ricos de arcilla. En los últimos dos días, los habitantes que viven en los sectores más alejados pasan noches sin dormir por los continuos ruidos y cedimientos provenientes del frente en el que la colina patina. Sigue lloviendo y se anuncia más agua en los próximos días. Han llegado los militares que estudian los trabajos urgentes a realizar. De las tres rutas que llegan a Niscemi, solo una sigue funcionando. Se estima que la colina en movimiento ha arrastrado 350 millones de metros cúbicos hasta ahora. Cada tanto se va resquebrajando una casa a lo largo del tremendo pozo que se abre paso en el costado donde la gente ha debido abandonar sus hogares. La Zona Roja establecida por los grupos que trabajan en la parte más riesgosa es, cada tanto, ampliada unas calles más. Impresiona ver un edificio caído por la mitad, con un automóvil que resiste en la parte delantera del garaje y está condenado en cualquier momento también a estrellarse en el vacío. Las crónicas de las épocas en Niscemi revelan que hace ya tres siglos comenzaron los problemas. En este siglo, el aviso llegó en 1997, pero fue inferior a la crisis actual. Hubo 400 evacuados de las viviendas que cayeron por el deslizamiento. Video No se tomó desde entonces ninguna medida seria para afrontar la situación y, puntualmente, la frana del terreno se presentó hace una semana y se sigue agravando. A Niscemi llegó el jueves Elly Schlein, la líder del Partido Democrático, el mayor de la oposición de centroizquierda, en momentos en que una parte de los afectados y grupos políticos plantean la necesidad de congelar la construcción del gran puente promovida por el gobierno de la premier Giorgia Meloni, que obliga a invertir más de mil millones de euros. Meloni sobrevoló hace unos días la zona del desastre en Niscemi y quedó impresionada con la magnitud del movimiento telúrico. Las polémicas giran en torno a la necesidad de desviar esa inversión a la atención de los problemas sociales más importantes e inmediatos. Desde el jueves, en primera fila quedó el caso de Niscemi. Pero el gobierno parece decidido a seguir adelante. Todos esperan el veredicto y el trabajo del cuerpo de ingenieros militares, que desde el jueves se están desplegando en la zona crítica para emprender las primeras obras de la emergencia. El teniente coronel Giuseppe Genovese dijo que el primer empeño será comenzar a mejorar la viabilidad para evitar el aislamiento del habitado. Pero el deslizamiento corre mucho más rápido. Se estima que en la noche del jueves al viernes ha crecido un kilómetro en pocas horas. A las 13 se escuchó un gran ruido y una nueva caída de tierra y pedazos de viviendas en el sector al borde del gigantesco vacío. Sobre la firma Newsletter Clarín
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