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  • La historia de Annika Paz: la nueva estrella del fútbol femenino argentino de 17 años que pasó de River al Inter de Milán

    » TN

    Fecha: 30/01/2026 07:51

    A los 7 años, Annika Paz no imaginaba contratos, viajes ni camisetas internacionales. El fútbol era apenas un juego y una excusa para estar cerca de la pelota. Acompañaba a su hermano a una cancha del barrio, miraba desde afuera y, casi sin darse cuenta, empezó a querer estar ahí adentro. Es que desde chica le gustaron los deportes y verlo jugar terminó de empujarla. Lo que no sabía es que diez años después ese impulso inicial la llevaría tan lejos, hasta poder vestir la camiseta del Inter de Milán. Leé también: Es futbolista profesional, está relegado en su club, no tiene representante y busca equipo por Facebook Desde chica siempre me gustaron los deportes. Empecé a ir a verlo jugar y me empezó a gustar. Con mi papá preguntamos si yo podía jugar, contó Annika, nacida en Pilar, Buenos Aires. No había demasiadas opciones en ese momento y el fútbol femenino todavía no tenía la estructura que hoy empieza a consolidarse. Si bien se empezaron a armar equipos de chicas, todavía no existía una liga formal ni partidos y para ella eso no alcanzaba. A mí me divertía más competir, recordó en diálogo con TN. Entonces apareció una posibilidad poco habitual para la época, pero decisiva en su historia: jugar con la categoría de varones. La liga lo permitió y así comenzó su recorrido. Un entrenamiento por semana, partidos los fines de semana y una idea que se mantuvo intacta con el paso del tiempo: Siempre lo vi como un juego, algo divertido. Nunca como algo serio, expresó. Ese punto de partida explica mucho de lo que vino después, así como también lo explica su entorno. En su casa, el fútbol estaba presente sin exigencias ni presiones. Su papá miraba partidos, su hermano jugaba como hobby y ella absorbía todo desde un lugar libre. Los veía a ellos y así me empecé a enganchar, recordó. Con el correr de los años, el juego empezó a transformarse. Annika creció y, en paralelo, el fútbol femenino comenzó a ganar espacio y visibilidad. Su nombre apareció en los procesos formativos y su camino la llevó a River para formar parte de la Sub 14 a sus 13 años. En esa categoría terminó de moldearse como futbolista. En el club de Núñez encontró competencia, exigencia, ritmo y una estructura que la desafió desde muy joven, hasta que finalmente, su debut profesional llegó en 2024, con apenas 15 años, cuando dio el salto a la Primera División. Ese mismo año marcó su primer gol oficial en la categoría frente a Belgrano, un hito que confirmó que lo que mostraba en inferiores tenía proyección real. Ese proceso no estuvo libre de tensiones internas. No sé si usaría la palabra sacrificio, porque el fútbol es algo que elijo yo, explicó cuando recordó su recorrido. Aun así, no minimizó lo que cuesta. Para mí lo más difícil fue la familia y mis amigas. Antes los veía todos los días y cuando arranqué ya no fue igual. La distancia empezó a aparecer incluso antes de salir del país. Menos tiempo en casa, menos rutinas compartidas, menos momentos cotidianos y un replanteo general de la situación. Muchas veces uno se pregunta si vale la pena dejar todo por un sueño La respuesta llegó con el tiempo y con los objetivos cumplidos. Cuando se va dando, todo cobra otro sentido y valorás mucho más la decisión que tomaste. En ese camino, la familia fue y sigue siendo el sostén principal: no se pierden partidos, acompañan cada paso y siguen siendo su ancla emocional, incluso ahora, cuando la distancia es física. Son la base de todo, reveló y agregó: Son lo más importante de mi vida. En mi camino como futbolista fueron y son claves. Hoy no estaría donde estoy sin ellos. Ese respaldo también estuvo cuando llegó uno de los momentos más importantes de su carrera: la selección. La delantera fue protagonista en los procesos juveniles de Argentina, primero como capitana de la Sub 17 y luego como parte de la Sub 20, donde participó en torneos sudamericanos y procesos clave de formación. Ahí, empezó a destacarse no solo por su capacidad goleadora, sino también por su lectura del juego y su liderazgo. El salto definitivo se dio en 2025 cuando debutó en la máxima categoría con la camiseta celeste y blanca. Tenía 16 años cuando ingresó desde el banco ante Uruguay y, apenas trece minutos después, convirtió su primer gol en la Selección. Defender la camiseta de la selección es lo máximo, un sueño cumplido, dijo Annika, siempre consciente de la fragilidad del lugar. Trato de disfrutar cada entrenamiento y cada partido porque sé que no dura para siempre y que se pelea todos los días, agregó. Ese mismo año, su nombre empezó a circular con fuerza fuera del país. Europa apareció como posibilidad concreta y el desafío fue tan grande como inevitable. El destino: el Inter de Milán en Italia. Otro idioma, otra cultura, otra vida. Sin embargo, la decisión no fue impulsiva. Pensé mucho si valía la pena dejar mi familia, River y mis amigas para cumplir un sueño Cuando llegó la respuesta, llegó también la emoción. Creo que todavía no caigo, pero sí, felicidad por poder cumplir un objetivo que me había propuesto hace bastante y poder cumplirlo a tan corta edad, es muy lindo, agregó. Es que la llegada al Inter marcó un quiebre en la carrera y en la vida de la exRiver. No solo por el salto deportivo que implica pasar al fútbol europeo, sino también por todo lo que rodea a ese cambio. El cambio fue inmediato y se sintió en cada detalle del día a día. Desde el gimnasio y lo físico hasta el campo, todo es muy profesional y organizado, describió. Pero más allá de lo estrictamente futbolístico, Annika subrayó un aspecto que considera clave en este proceso, el humano. Me hicieron sentir como en casa, siempre atentos a todas mis necesidades, relató. Aun con ese respaldo, el desafío es enorme. Hoy Annika vive su primera experiencia lejos de casa, lejos de su familia y de sus amigas, y no lo oculta. Nunca estuve tan lejos de mi familia y mis amigos, y eso es lo que más cuesta, reconoció. Aunque extrañar forma parte del proceso, con esa nostalgia aparece otra emoción igual de fuerte: la ilusión. Me genera muchas ganas de vivir algo diferente, aprender y aprovechar esta experiencia al máximo, confesó Paz. En ese contexto, sus objetivos no están atados a la urgencia por resultados inmediatos. Lo principal es adaptarme y aprender. Hoy comparto equipo con jugadoras que ganaron todo y tienen mucha experiencia, valoró para alcanzar su sueño de consolidarse y poder sumar muchos minutos, confesó. Una carrera que no se limita al fútbol En medio de un crecimiento deportivo vertiginoso y de un cambio de vida tan profundo como mudarse de país a los 17 años, Annika Paz nunca dejó de sostener otro pilar central de su identidad: el estudio. Este es mi último año y bueno, nunca lo dejé porque me gusta más que nada, contó casi como una aclaración necesaria. Con una mirada poco habitual en el alto rendimiento, Annika entiende que la carrera del futbolista es corta y que pensar más allá no es una distracción y agregó: Sé que también el fútbol no es todo, por eso también es importante tener otros intereses Mientras avanza con su adaptación al fútbol europeo, continúa sus estudios de manera online y ya proyecta el futuro con la misma calma con la que construyó su carrera deportiva. Cuando termine el colegio me gustaría estudiar algo en la universidad, agregó. De esta manera, por su recorrido temprano, por el protagonismo sostenido en selecciones juveniles, por el debut y el gol en la selección mayor y por el salto al fútbol europeo a los 17 años, Annika Paz aparece hoy como uno de los nombres a seguir dentro del fútbol argentino. Su historia todavía está en desarrollo, pero los pasos que ya dio la ubican como una futbolista en crecimiento, con presente y proyección, que empieza a construir su lugar.

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