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» TN
Fecha: 30/01/2026 05:31
La idea original fue íntima y doméstica. Un espacio chico, pensado para una familia de cuatro, que pudiera servir como refugio propio o generar un ingreso extra. Pero, con el avance de la obra y algunos cambios de rumbo, el proyecto inicial cambió hasta convertirse en Paradise Bay, la primera tiny house inteligente del país, ubicada en Villa Logercio, a pocos metros de la Laguna de Lobos. El emprendimiento combina tecnología, diseño y una lógica de hospitalidad personalizada. Con unos 25 metros cuadrados, la casa concentra automatización, confort y una estética que mezcla lo moderno con lo vintage, sin perder el clima de descanso para quienes buscan una escapada de pocos días. Leé también: Viajó a Mendoza, quedó fascinado con el mundo del vino y creó un insumo con el que factura US$900.000 al año Detrás del proyecto hay una historia familiar, decisiones tomadas sobre la marcha y una apuesta por un tipo de turismo de cercanía, cada vez más demandado. Desde Ramos Mejía, Evelyn Stroppa y Federico Pérez impulsaron una idea que hoy funciona como hospedaje exclusivo para parejas, con fines de semana completos y planes de expansión. Lejos del modelo tradicional de cabañas, Paradise Bay se presenta como una experiencia integral: privacidad, tecnología aplicada al descanso y una fuerte conexión con el entorno natural de la laguna. De un cuartito familiar a un hospedaje exclusivo La génesis del proyecto no respondió a un plan de negocios cerrado. Inicialmente, íbamos a construir un espacio para nuestra familia somos nosotros dos y nuestros hijos Iván y Blas para poder alquilar o usar nosotros. Sin embargo, sobre la marcha las ideas fueron cambiando y ese cuartito terminó convirtiéndose en Paradise Bay, un hospedaje exclusivo para dos personas, explicó la creadora del emprendimiento, en diálogo con TN. La construcción comenzó de manera artesanal, con materiales tradicionales. Mi marido y un albañil empezaron con cemento y ladrillo y, como quedó muy chico, le anexamos una parte en construcción en seco, una habitación y una galería exterior grande, relató. El proceso fue adaptándose al espacio disponible y al nuevo objetivo del proyecto. Aunque el uso personal siempre estuvo presente, el objetivo de un negocio familiar se perfiló desde el inicio. La idea de un negocio familiar estuvo desde el primer momento, aunque también queríamos usarlo nosotros para cortar la rutina, dijo Stroppa. Lobos, turismo cercano y búsqueda de calma La elección del lugar tampoco fue casual. Si bien viven en Ramos Mejía, el vínculo con Lobos se fue construyendo con el tiempo. La que empezó a ir a Lobos fue mi mamá por escapadas de fin de semana; después nos gustó a mis hermanas y a mí, contó. La combinación de cercanía, tranquilidad y movimiento turístico sostenido fue clave. Notamos que hay mucho turismo y es una zona muy segura y de mucha paz, ideal para quienes buscan una escapada cercana sin tener que viajar 400 kilómetros a la costa, explicó Stroppa. Paradise Bay está ubicada específicamente en Villa Logercio, el pueblo de la Laguna de Lobos. El espejo de agua se ve a pocos pasos de la tiny. Si salís y caminás unos 150 metros, ya podés ver la laguna, detalló. Una tiny house domotizada, pensada desde la comodidad Uno de los rasgos distintivos del proyecto es la incorporación de tecnología en un formato habitualmente asociado a lo rústico. La decisión tuvo un origen práctico. Empezó por un tema de comodidad nuestra. Al vivir en Ramos Mejía, se nos hacía difícil viajar solo para entregar una llave, explicó Evelyn. Por eso, la primera incorporación fue una cerradura digital con código. Luego llegaron los módulos de domótica. Como a mi marido le gusta mucho la construcción en seco y la domótica, empezó a anexar módulos Wi-Fi para la música y las luces, dijo. Hoy, gran parte de la casa se controla mediante asistentes virtuales y hasta da recomendaciones sobre dónde ir a comer o qué paseos hacer. La casa se maneja casi íntegramente a través de un asistente virtual, señaló. Leé también: Con los destinos locales como protagonistas, la expectativa del turismo se traslada a los feriados de Carnaval Desde la cama, los huéspedes pueden apagar luces de adentro y de afuera (lo que hace más eficiente el uso enrgético), reproducir música, consultar el clima o buscar recomendaciones gastronómicas en el centro de Lobos, sin resignar conectividad. El espacio cuenta con Wi-Fi de alta velocidad, Smart TV y Netflix, incluso para quienes eligen combinar descanso y home office. Diseño, privacidad y una experiencia cuidada La tecnología convive con una estética buscada. Es una fusión entre lo moderno y lo antiguo, definió Stroppa. Puertas recuperadas, muebles reciclados y objetos vintage forman parte del diseño interior, pensado para mantener la calidez de una casa de vacaciones. El espacio fue construido íntegramente en planta baja. A diferencia de otras tiny houses que se construyen hacia arriba, nosotros hicimos todo en planta baja, explicó. Por cuestiones de seguridad, no se aceptan niños pequeños, ya que el predio cuenta con una pileta profunda. La propuesta apunta a parejas o grupos muy reducidos. Es una casa que parece grande en diseño, pero es reducida en espacio, resumió. Tarifas, servicios y planes a futuro La tarifa actual es de $150.000 por día para dos personas, sin distinción estacional. Mantenemos el mismo precio todo el año, ya sea verano o invierno, aclaró. La estadía incluye una estación de café completa, con cápsulas, té en hebras, tostadas, alfajores de maicena, budines y productos envasados al vacío. Además, ofrecen bicicletas para recorrer la zona y una hoja de ruta con propuestas culturales y naturales. Lo que buscamos brindar es más una experiencia que una simple casita, afirmó. Entre los proyectos de corto plazo, la familia tiene previsto sumar kayaks para que los huéspedes puedan aprovechar la laguna. Leé también: Cómo se pagan las vacaciones: del QR y las app en la playa a los viajes en cuotas Actualmente, el complejo cuenta con una sola unidad, completamente privada. El proyecto de una segunda tiny house ya está en marcha para este 2026. Nos dimos cuenta de que la gente valora mucho la privacidad, dijo. La premisa se mantiene: entradas independientes, piscinas propias y sin espacios compartidos. Una historia que empezó como un plan familiar y terminó marcando un hito en el mercado de tiny houses inteligentes en la Argentina.
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