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  • Cuáles son los riesgos que podrían limitar la baja de la inflación, según el Banco Central

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 30/01/2026 02:21

    La inflación anual del 2025 (31,5%) confirmó una fuerte desaceleración respecto a los años previos, pero un seguimiento de los precios en el mes a mes exhibe una tendencia alcista entre junio y diciembre del año pasado. Según un análisis realizado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el proceso de desinflación enfrentará algunos riesgos en el comienzo de 2026. En concreto, en su último informe de política monetaria, el BCRA señaló que el proceso de baja de la inflación podría atravesar desafíos vinculados a factores estacionales, correcciones de precios regulados y a la actualización de la metodología de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Uno de los riesgos identificados por el Banco Central está vinculado a la estacionalidad del rubro carnes. De acuerdo con el informe, la estacionalidad del agrupado Carnes y derivados en el período noviembre-marzo puede afectar la categoría Núcleo del IPC. Este componente, que excluye precios regulados y estacionales, es seguido de cerca por la autoridad monetaria como indicador de la dinámica inflacionaria subyacente. Además, el BCRA advirtió que marzo suele ser un mes con incrementos significativos en otros rubros específicos. En particular, señaló que en marzo suelen incidir significativamente los aumentos en el agrupado Educación (Regulados) y en Prendas de vestir (Estacionales). En el caso de la indumentaria, el organismo explicó que estos movimientos están asociados al cambio de temporada para la ropa. Ajustes tarifarios y precios regulados Otro de los riesgos transitorios mencionados en el informe está relacionado con los precios regulados, especialmente en el sector energético. El Banco Central indicó que un segundo riesgo transitorio lo constituye la corrección prevista en las tarifas residenciales de electricidad y gas por la readecuación del esquema de subsidios, con impacto en la categoría Regulados. Este tipo de ajustes, según la autoridad monetaria, podría generar presiones adicionales sobre la inflación en el corto plazo, aunque de carácter limitado en el tiempo. Además, el organismo remarcó que estos efectos no responderían a un cambio en la tendencia de fondo del proceso desinflacionario, sino a modificaciones puntuales en precios administrados. Cambios metodológicos en la medición de la inflación El informe también puso el foco en el impacto que podría tener la actualización de la canasta del IPC. El Banco Central sostuvo que la magnitud de estos impactos transitorios sobre la inflación también se verá afectada por los ponderadores de la canasta de consumo del nuevo IPC anunciado por el Indec. En ese sentido, la entidad reconoció que el cambio metodológico introduce un factor adicional de incertidumbre en la interpretación de los registros inflacionarios de los primeros meses de 2026, ya que los nuevos ponderadores pueden modificar el peso relativo de cada rubro en el índice general. Expectativas para el resto del año Más allá de los riesgos identificados para el primer trimestre, el Banco Central anticipó que, una vez superadas esas presiones, la inflación retomaría su sendero descendente. Según el informe, superadas las presiones transitorias e internalizados los cambios metodológicos de la actualización del IPC, se prevé que la inflación profundice su tendencia a la baja. El BCRA destacó que ya se observan señales en esa dirección. En particular, señaló que los indicadores de inflación de alta frecuencia ligados al rubro de alimentos y monitoreados por el BCRA ya muestran durante las primeras semanas de enero una moderación de las presiones sobre precios en productos que no están sujetos a factores de estacionalidad. Los factores que podrían consolidar la desinflación De acuerdo con el análisis oficial, varios elementos podrían contribuir a la reducción de la inflación a lo largo de 2026. Entre ellos, el Central mencionó la mantención del sesgo contractivo de la política monetaria, la mayor estabilidad cambiaria esperada y una reducción en la inercia inflacionaria. En ese punto, el organismo explicó que la desaceleración de la inercia inflacionaria se refleja, por ejemplo, en los acuerdos salariales, y que estos factores pueden tener especial incidencia sobre la trayectoria de la inflación en el segundo trimestre. De este modo, el BCRA planteó un escenario en el que los primeros meses de 2026 podrían mostrar variaciones condicionadas por factores puntuales y metodológicos, pero en el que la tendencia de fondo seguiría orientada a una desaceleración de los precios a medida que avance el año. Qué pronostica el sector privado El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora mensualmente el BCRA, muestra coherencia con el escenario esperado por la propia autoridad monetaria. Según la última publicación, los especialistas consultados anticipan que la inflación será de 2% en enero, de 1,8% en febrero y de 1,9% en marzo. Esto confirma que existen expectativas de desaceleración del ritmo de precios, aunque con algunos altibajos. Para más adelante, los expertos consultados en el REM estiman que el IPC será de 1,7% en abril, de 1,6% en mayo y de 1,5% en junio. Por su parte, algunas consultoras privadas han compartido pronósticos algo menos optimistas para el primer mes del año. Las expectativas de inflación para enero se mantienen dispersas en torno al 2,3%, destacaron en un informe de Adcap que reconstruye las últimas publicaciones de las consultoras Analytica (2,5%), Eco Go (2,3%), Equilibra (2,3%), FMyA (2,1%), Alphacast (2,2%) y Libertad y Progreso (2,6%).

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