29/01/2026 19:56
29/01/2026 19:54
29/01/2026 19:53
29/01/2026 19:53
29/01/2026 19:51
29/01/2026 19:51
29/01/2026 19:51
29/01/2026 19:51
29/01/2026 19:51
29/01/2026 19:50
Parana » AnalisisDigital
Fecha: 29/01/2026 18:02
Joe Goldman Durante los últimos meses el sonido penetrante de los silbatos ha impregnado el aire de Minneapolis-St.Paul (las ciudades mellizas cómo las llamamos en EEUU). Es el símbolo y la acústica de la resistencia generalizada de los pobladores a la Invasion of the Body Snatchers, los más de 3000 agentes Federales (de ICE y Border Patrol) enviados por Donald Trump para poner orden a uno de los centros urbanos más pacíficos de los Estados Unidos. Los silbatos, combinados con las bocinas de los autos particulares, sirven como aviso a los vecinos del barrio de que la policía anti-inmigración están merodeando en la zona y no sólo deteniendo inmigrantes, sino a cualquier persona que ellos consideren sospechosa. Eso quiere decir gente no blanca, seres humanos que hablen otro idioma que el inglés o tienen un acento pronunciado, o aun ciudadanos estadounidenses que se encuentran en el medio de las razzias mientras protestan o filman con su celular dichos procedimientos. Todo esto sucede en medio del frío invierno de Minnesota (con temperaturas mínimas de 25 grados bajo cero), donde los manifestantes además de los silbatos tienen otros creativos métodos de resistencia, como cuando detectan las calles donde los agentes de ICE centran sus operaciones, arrojan agua en la calle y las veredas que rápidamente se convierte en hielo y hace que esas zonas sean intransitables. Minnesota es un Estado del norte de Estados Unidos muy especial. Nos ha dado gente tan importante y diversa como Bob Dylan, Prince, F. Scott Fitzgerald, los hermanos Coen, Judy Garland, Al Franken, Terry Gilliam, etc. Allí se creó una forma de música rap importante, que se llama Minneapolis hip-hop. Allí está el mejor hospital de Estados Unidos (Mayo Clinic). Es un estado que tiene una gastronomía muy sofisticada con algunos de los mejores restaurantes y chefs de todo el país. Las políticas progresistas de Minnesota datan al siglo XIX, influenciadas por el flujo de inmigrantes europeos, especialmente de los países escandinavos, de Alemania y Rusia, que al llegar formaron el partido Farm Labor (FL) de ideas progresistas. En 1944 el FL se unió al Partido Demócrata, y juntos crearon el Democrat Farm Labor (DFL) que ha controlado muchos de los puestos electorales y administrativos durante los últimos 80 años. Uno de los máximos referentes del movimiento anti-guerra de Vietnam en los años ´60 y ´70 fue el senador nacional por Minnesota Eugene McCarthy, también del DFL (nada que ver con el famoso senador creador del macartismo) quien llegó a reunirse con el Che Guevara en Nueva York en 1964, cuando el líder revolucionario dio su famoso discurso en la ONU. En 2019 Minnesota eligió como gobernador a Tim Walz, considerado el mandatario estatal más progresista del país, que luego en 2024 fue candidato a vicepresidente de Kamala Harris. Minnesota es uno de los estados más hospitalarios con los inmigrantes, en los últimos años ha recibido personas de América Latina y más que nada es un centro de refugiados de Somalia y Etiopía, que se han transformado en una parte importante de la cultura actual de Minnesota. Quizás por eso, dada la historia de ser un lugar de asilo para africanos y dado el poder del Partido Demócrata allí, la administración Trump eligió a Minnesota y en particular a las ciudades mellizas como blanco de su sangrienta represión. En los últimos quince días dos personas fueron asesinadas por los agentes federales en Minneapolis: Renee Nicole Good, una poeta, madre de un niño de seis años y Alex Pretti, un enfermero de terapia intensiva en un hospital de veteranos, ambos de 37 años. Los dos fueron ejecutados en incidentes filmados y es obvio que los mataron a sangre fría. Las acusaciones de Trump y sus oficiales llamando Good y Pretti domestic terrorists (terroristas domésticos), es una burla para cualquier persona que haya visto esas imágenes. Eso se tradujo en indignación pública y marchas multitudinarias en varias ciudades del país, incluyendo la de Minneapolis el 23 de enero cuando 50,000 personas protestaron por los asesinatos y reclamaron el retiro inmediato de las tropas federales. Trump finalmente pareció ceder a las presiones y sacó de Minnesota, a Greg Bovino, el líder de las fuerzas federales que le gustaba vestirse como un oficial de las SS Nazi. También hay indicios de que los que cometieron los asesinatos de Good y Pretti van a tener que responder ante la justicia. Pero estos últimos meses en Minnesota (como pasó antes en Portland, Chicago y Los Ángeles) traen a mi memoria los tiempos vividos como corresponsal extranjero cubriendo América Latina durante las últimas cuatro décadas. Memorias de El Salvador y Guatemala durante los ochentas, o Chile bajo Pinochet. Memorias de detenciones por fuerzas de seguridad sin identificación, con pasamontañas o máscaras escondiendo sus rostros. Memorias de uniformados deteniendo irregularmente a ciudadanos en autos o en la calle y baleándolos. Memorias de personas incomunicadas con el mundo, en cárceles inmundas. Memorias de lo que aquí en Argentina llaman Terrorismo de Estado Donald Trump dice que está tratando de deportar a millones de inmigrantes, diciendo que ellos vienen de países de mierda (shithole countries). Pero la realidad es que Estados Unidos, el país donde nací, me crié y vive la mitad de mi familia, se está convirtiendo rápidamente en un shithole country. (*) Esta columna de Opinión de Joe Goldman fue publicada originalmente en el diario Página/12.
Ver noticia original