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  • La startup argentina que mejora la productividad agrícola con abejas y sorprendió a Milei

    » La Nacion

    Fecha: 29/01/2026 13:20

    La startup argentina que mejora la productividad agrícola con abejas y sorprendió a Milei Matías Viel creó Beeflow en 2016; ya opera en seis países, trabaja con gigantes globales del agro y apunta a superar los US$10 millones de facturación este año - 5 minutos de lectura' A Matías Viel le llegaron mensajes de inversores de Estados Unidos y Europa por un hecho que no vio venir. Estaba paseando al perro escuchando la columna de Milei y de repente escuché a Beeflow, le escribió uno de ellos. La mención -en una nota en The Economist, firmada por Javier Milei y Federico Sturzenegger, sobre regulación y competencia empresarial- lo tomó por sorpresa y admitió: Fue un reconocimiento enorme. Pero para nosotros es muy importante seguir siempre con los pies en la Tierra. Cuando Matías Viel habla de Beeflow, su empresa especializada en mejorar la polinización agrícola a través de ciencia aplicada a las abejas, vuelve una y otra vez a una idea: todo empezó porque quería emprender con sentido. Me apasionaba el hecho de construir una empresa desde cero, pero si vendía un auto más o un auto menos, no me movía nada internamente. Era tan difícil emprender que quería hacerlo por algo que generara un impacto positivo en el mundo y contribuya a resolver grandes problemas, resumió. Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de San Andrés, su carrera pasó por Despegar, una startup de venta de autos en Brasil, y la agencia de marketing digital Bullmetrix. Pero en 2016, durante un período de búsqueda personal, un café con Matías Peire -fundador de la aceleradora de biotecnología Grid Exponential- le cambió el rumbo. Peire le abrió la puerta a un universo que no conocía: investigación argentina de primer nivel, mucho de ella publicada en papers, pero sin convertirse en soluciones concretas para el mundo productivo. Lo invitó a conversar con científicos y allí conoció a Pedro y Agustín, investigadores del Conicet, y luego al científico Walter Farina (UBA-Conicet). Con ellos identificó un problema enorme, poco atendido y lleno de oportunidades: la polinización. A continuación, tres pilares del negocio. Trabajar en el campo Empecé a buscar empresas que estuvieran desarrollando conocimiento o tecnologías vinculadas a las abejas y no encontré nada. Entonces pensé tengo que salir al campo. Durante 2016, me dediqué a viajar a tomar mate con productores de Río Negro, Tucumán, Mendoza y Entre Ríos: tenía que entender muy bien el problema y cómo piensan, para luego desarrollar un modelo de negocio. Y todos repetían lo mismo: la polinización era clave para los frutales, pero se manejaba de forma intuitiva, explicó Viel. Esa brecha entre la importancia y la falta de tecnología fue el punto de partida. Beeflow se propuso profesionalizar la polinización apoyada en la ciencia. Su diferencial: combinar colmenas especialmente manejadas, nutrición que mejora el rendimiento de las abejas en frío y dos tecnologías licenciadas de grupos científicos argentinos, que optimizan el comportamiento de los insectos hacia las flores que importan para el cultivo. Para Viel, la oportunidad era clara: El 70% de los cultivos del mundo depende de las abejas para transformar flores en frutas. Y había un problema de biodiversidad muy grande en el mundo: las abejas estaban muriendo. La primera prueba fue en 2016, en una plantación de kiwis en Mar del Plata. Viel ejecutó todo personalmente, desde manejar las colmenas hasta alimentar a las abejas con moléculas desarrolladas. El resultado validó el negocio: un aumento de más del 40% en la producción. Pensar en clave global Con esa validación en la mano y de cara a la contratemporada, Viel se focalizó en el hemisferio norte: aplicó a IndieBio -una de las aceleradoras de biotecnología más importantes del mundo- y se trasladó a California, Estados Unidos. Allí repitió el ritual de los mates, esta vez con productores estadounidenses, para entender sus ciclos, sus riesgos y sus limitaciones. Los resultados también fueron positivos. La polinización profesionalizada podía mejorar entre 10% y 40% el rendimiento de cultivos clave como almendras, arándanos y cerezas. Hoy, Beeflow opera en seis países -la Argentina, Estados Unidos, México, Perú, Chile y Brasil- y trabaja con más de 50 compañías en 11 cultivos. Su equipo está formado por 28 empleados permanentes y llega a casi 80 durante las temporadas agrícolas. La empresa se basa en dos tecnologías desarrolladas en conjunto con equipos científicos argentinos: una vinculada al CONICET y la Universidad Nacional de Mar del Plata y otra vinculada a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. El plan para 2026 incluye consolidar la operación en los países actuales y alcanzar la rentabilidad, con una facturación que supere los US$10 millones. Conseguido este objetivo, el paso siguiente es expandirse a Europa y comenzar a explorar oportunidades en Asia hacia 2028 -particularmente China, India y el sudeste asiático- donde varios de sus clientes ya operan. Buscar financiamiento Para Viel, la residencia en Estados Unidos fue clave para acceder a financiamiento de los principales fondos de inversión que invierten en tecnología y así expandir más rápidamente la compañía. Desde entonces, Beeflow levantó más de US$15 millones en inversiones. Su primer respaldo fue de GridX; luego se sumaron fondos agrícolas de Estados Unidos y, más recientemente un fondo vinculado a Elon Musk que apuesta por compañías de tecnología disruptiva. En 2018 hicimos nuestra primera ronda de inversión, por US$3 millones, que nos permitió empezar a expandirnos en Estados Unidos. Luego, en 2021, lanzamos una serie A, con la que pudimos acelerar nuestra expansión más allá y volver hacia América Latina, precisó Viel.

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