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  • Enrique Pepe Albistur, en Cariló: la autocrítica por el video de los pochoclos y su relación con Alberto Fernández

    » La Nacion

    Fecha: 29/01/2026 13:20

    Enrique Pepe Albistur, en Cariló: la autocrítica por el video de los pochoclos y su relación con Alberto Fernández CARILÓ (Enviado especial). El empresario Enrique Pepe Albistur pasa una vez más el verano en Cariló, como lo hace desde hace casi cuatro décadas. No cambia de destino ni de rutinas. Se lo suele ver por las mañanas en el balneario Hemingway y reparte el resto del día entre la playa y su casa de temporada, conocida como la Puerta de Hierro. Allí pasa buena parte de sus vacaciones junto a su pareja, la diputada nacional Victoria Tolosa Paz, y con sus nietos. Ellos lo llaman abuelo, aunque quienes lo conocen saben que es un apodo que nunca terminó de gustarle. Prefiere que lo llamen Pepe, reconocen a LA NACION. Empresario publicitario y dirigente de larga militancia peronista, Albistur es una figura que, aun sin ocupar cargos formales desde hace años, sigue generando reacciones. Fue un actor central de la política comunicacional durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, y conserva vínculos, memoria política y una mirada crítica sobre el poder. En su entorno lo describen como alguien que disfruta de la ironía y la provocación, aunque hoy elija ejercerlas lejos de los micrófonos y sin presencia en las redes sociales. Esa decisión de bajo perfil no impidió que su figura volviera a circular con fuerza en X. A dos años de que se filtrara aquel video grabado en la playa durante Semana Santa, la escena sigue vigente. Los usuarios de las redes volvieron este año a compartir imágenes en las que Albistur aparece caricaturizado, con el cuerpo exageradamente hinchado y un balde en la mano. Ya va por las dos toneladas de pochoclo, reza el meme. El tono fue burlón y retomó un episodio que quedó asociado, desde entonces, a una lectura irónica de la coyuntura política. Che, sáquenle el pochoclo a José Pepe Albistur que continúa comiendo en la playa desde Enero... pic.twitter.com/5gEjrD6acv Shark! (@gabrielgriffi14) November 27, 2025 Según pudo reconstruir LA NACION, aquel video tuvo un origen informal y privado. La filmación mostraba a Albistur sentado en la playa mientras hacía una comparación irónica entre el momento político y el receso de Pascua. En ese entonces, el exsecretario de Medios explicó públicamente que se trataba de un chiste enviado a un grupo de WhatsApp, en el que decía que esto es como Semana Santa, no se sabe si cae en marzo o abril, en alusión a la incertidumbre política de aquellos meses. Con el correr del tiempo, la frase fue reinterpretada como un gesto de espera frente a una eventual crisis del gobierno, una lectura que, según su entorno, excedió largamente la intención original. Por este hecho, Manuel Adorni, por entonces vocero de Milei, lo calificó de golpista de reposera. En la actualidad, quienes lo frecuentan sostienen que la persistencia del tema revela un debate desviado hacia lo simbólico. En ese marco, señalan que Albistur suele plantear en conversaciones privadas que en la Argentina el problema no pasa por los pochoclos ni por los gestos irónicos, sino por la economía real. La idea que repite su entorno es sencilla: en el país pueden sobrar los pochoclos, pero lo que faltan son dólares. En esa lectura, la insistencia en aquel video funciona como una distracción frente a una discusión más profunda sobre la falta de reservas, la fragilidad del esquema económico y la ausencia de un rumbo claro para resolver ese desequilibrio. Esa interpretación se proyecta también sobre la gestión de Javier Milei. Desde el entorno del empresario describen a un gobierno muy sensible a la ironía y atento a provocaciones menores, mientras enfrenta dificultades estructurales más profundas. La reiteración del tema en la agenda pública, incluso mencionada por funcionarios, es leída como una señal de fragilidad política más que como una fortaleza comunicacional. En ese marco, la referencia a Semana Santa reaparece como un recordatorio cíclico del paso del tiempo y de los plazos políticos, más que como una predicción concreta. También hay, en esa mirada, una preocupación social. Personas cercanas a Albistur señalan que observa con inquietud el impacto del ajuste, el deterioro de la clase media y un escenario en el que una porción significativa de la población enfrenta dificultades para llegar a fin de mes. En ese contexto, consideran que la discusión pública queda atrapada en lo superficial y pierde de vista los problemas de fondo. Su nombre vuelve a aparecer, además, ligado a Alberto Fernández. Albistur es dueño del departamento de Puerto Madero donde reside el expresidente, al que volvió tras dejar la Casa Rosada. Según supo LA NACION, no hay cambios previstos en esa situación habitacional. El vínculo entre ambos se mantiene en un plano personal, incluso en medio del complejo presente judicial que atraviesa Fernández, denunciado por su expareja Fabiola Yañez por presunta violencia de género, una causa que se encuentra en trámite en la Justicia y que lo mantiene fuera de la actividad política. Allegados al empresario describen la relación como estable y de larga data, atravesada por años de cercanía política y personal, más allá del desgaste que dejó la gestión y del escenario actual que rodea al expresidente. Cariló vuelve a ser el escenario habitual de los veranos de Albistur, entre playa, familia y bajo perfil. Desde allí, su figura queda asociada tanto a vínculos del poder como a un episodio que, dos años después, vuelve a circular en redes y en la discusión pública, en medio de un contexto político y económico atravesado por la incertidumbre.

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