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  • A Arturo Pérez Reverte no le gusta la libertad cuando la ejerce David Uclés

    Parana » Lasexta

    Fecha: 29/01/2026 13:05

    El capitán está triste. Ha tenido que cancelar su bodrio revisionista porque una parte de la opinión pública ha dejado claro que lo que hace es un bodrio revisionista. Porque hay que dejar claro que Pérez Reverte es un revisionista de los que en Alemania serían juzgados pero que en España hacen carrera porque somos un país con graves carencias en memoria democrática. Tenemos playas cojonudas, pero nos pasa eso con el recuerdo de nuestra historia. El académico de la RAE no pasaría de ser un cuñado con fedora en un país con un debate sobre serio sobre su pasado. Es un tipo que dicta cátedra sobre la historia que imparten nuestros profesores sin leerse un currículum de secundaria antes de hacer el ridículo de manera muy vehemente pareciendo punki porque es invitado por youtubers de la manosfera como Jordi Wild. Es un asiento de la RAE con el único mérito de ser un faltón que llama sectario por sistema a todo el que no le baila el agua y no le llama Don Arturo en cada mensaje en redes. Estos días es noticia y brama escandalizado contra la izquierda porque uno de sus akelarres de la equidistancia no le ha salido bien. El problema al que se ha tenido que enfrentar Arturo Pérez Reverte es un ejercicio de libertad plena a los que no está acostumbrado alguien que mira al mundo con condescendencia. Lo cierto es que lo único que ha pasado y no ha soportado es que un escritor que también ha tenido éxito, David Uclés, haya elegido en el pleno ejercicio de su libertad no participar en una serie de conferencias anunciadas con un cartel infame y con un título más infame aún en el que pone a golpistas y demócratas, a fascistas y republicanos, a víctimas y victimarios en situación de igualdad. No importa lo que piense Arturo Pérez Reverte, su partenaire Vigorra y la Fundación Cajasol sobre la Guerra Civil. Importa lo que piensa David Uclés para no querer participar. Y punto. A joderse y aguantarse. Porque Uclés ha decidido que no le sale del papo participar en ese acto. Importa que hay gente que no quiere ser parte de esa mierda equidistante porque piensa que es una mierda equidistante. Uclés ni siquiera ha pedido que no se realice, simplemente ha decidido que él, como escritor, como hombre libre, como ciudadano pensante, no piensa participar. Y tan respetable es que haya quienes han decidido participar y debatir con revisionista, fascistas y personajes infectos como su decisión de no hacerlo. Lo único que importa es que David Uclés no quiere hacerlo por mucho que le joda al condenado por plagio -porque fue condenado a pagar 200.000 pavos por plagiar- y lo tiene que aceptar sin insultar a nadie. Porque al menos Uclés no ha copiado la obra de nadie para lucrarse. Están a otro nivel moral en estos momentos. Sobre el hecho de participar o no en debates o ciertos espacios respeto todas las posiciones. Los que dicen que hay que estar en todos lados y dar la batalla tienen razón. Los que dicen que hay lugares que hay que abandonar y no validar con su presencia tienen razón. Hay razones para ambas cosas incluso para ambas cosas a la vez dependiendo del sitio y la subjetividad del que lo decide. A los que no respeto es a los cínicos que compartiendo espacio con el mismo diablo se atreven a dictar donde debe participar o estar el resto. A esos no. Reverte tiene la suerte de contar con todo el favor del dinero y el poder y creerse por eso que es superior a multitud de gente que tiene mucho más nivel cultural e intelectual. Hablar con seguridad desde el privilegio no convierte a nadie en intelectual, y un tipo como él, malhablado y malencarado, que tiene como valor principal, y puede que único, insultar con talento, no tiene la credibilidad para establecer los marcos de los debates en algo tan relevante para un país como es el concepto de la memoria democrática. De hecho, hace falta haber leído muy poco para despreciar una opinión tan desinformada al respecto como la de Pérez Reverte sobre los debates historiográficos al respecto de la Guerra Civil. Que haya mucha gente de todo el espectro político que se pliegue ante un académico que vende mucho, con dinero y poder, no significa que haya una España que no se deje impresionar por alguien que en condiciones normales no pasaría por ser un literato de cuarta categoría. Porque expresar eso, aunque a Pérez Reverte no le guste la libertad cuando la ejercen los demás, es también un ejercicio de libertad. Puede que más puro y arriesgado que los que está acostumbrado a ejercer desde su púlpito. Ay, Arturo, qué calado te tenía Rafael Chirbes. Ese sí que era un grande de la literatura.

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