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  • El ajuste llevó la inversión pública a su nivel más bajo en cinco años

    Parana » AIM Digital

    Fecha: 29/01/2026 12:17

    La ejecución de la inversión pública durante 2025 cayó veintisiete por ciento en términos reales y se ubicó en el nivel más bajo de los últimos cinco años. Un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso expone el derrumbe del gasto de capital, el recorte de transferencias y el impacto de decisiones políticas que profundizaron el ajuste sobre infraestructura, vivienda y desarrollo, supo AIM. La inversión pública ejecutada el año pasado alcanzó los 2,1 billones pesos y mostró una contracción real del veintisiete por ciento respecto de 2024, según constató AIM al analizar el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso. El dato no solo confirma la tendencia contractiva del gasto de capital, sino que consolida un escenario de mínimos históricos en relación con el producto y con las necesidades estructurales del país. El desplome estuvo explicado, principalmente, por la caída de las transferencias de capital, que se redujeron 48,6 por ciento en términos reales. En otras palabras, el Estado nacional recortó de manera drástica los recursos destinados a obras, programas y proyectos ejecutados por terceros, incluidas empresas públicas, provincias y municipios. Ajuste, fondos eliminados y consecuencias concretas Energía y Vivienda fueron las áreas que más empujaron la baja interanual. La disolución de fondos fiduciarios como Procrear y el Fondo Fiduciario de la Vivienda Social no fue un detalle técnico, sino una decisión política con efectos directos sobre el acceso a la vivienda, el empleo en la construcción y la obra pública en todo el territorio. Fuentes consultadas por AIM advirtieron que la eliminación de estos instrumentos dejó paralizados cientos de proyectos y profundizó la desigualdad territorial. Aunque algunas áreas como Transporte y Educación registraron incrementos reales que amortiguaron parcialmente la caída, el cuadro general sigue siendo de retracción. Cinco funciones concentraron casi el 79 por ciento del gasto en inversión: Transporte, Energía, Educación y Cultura, Ciencia y Tecnología, y Agua y Saneamiento. Aun así, el volumen total resultó claramente insuficiente frente al deterioro acumulado de infraestructura. Más ejecución directa, menos política federal El informe también revela un cambio significativo en la composición del gasto. La inversión real directa pasó a representar el 53 por ciento del total, cuando en los últimos cinco años promediaba apenas un tercio. Este corrimiento no respondió a una estrategia de fortalecimiento del Estado ejecutor, sino al derrumbe de las transferencias, según supo AIM de fuentes técnicas vinculadas al seguimiento presupuestario. Las provincias y municipios recibieron 0,2 billones pesos en transferencias de capital, con un crecimiento real del 34,6 por ciento, pero ese aumento resultó marginal frente al recorte general. Se trata más de un reacomodamiento estadístico que de una recuperación real de la inversión federal, señalaron a AIM especialistas en finanzas públicas. Ejecución tardía y lógica de maquillaje Otro dato que expone la fragilidad del esquema es la concentración de la ejecución en el segundo semestre y, especialmente, en el último trimestre del año. Nueve de los doce meses mostraron caídas reales interanuales, con enero registrando un desplome del 84,9 por ciento. Diciembre, en cambio, exhibió un alza del 24,1 por ciento, una dinámica que responde más a la necesidad de mostrar números al cierre del ejercicio que a una planificación sostenida de la inversión. Infraestructura relegada y futuro hipotecado Durante 2025 se ejecutaron 229 proyectos de inversión por un total de 0,7 billones pesos. El de mayor envergadura fue la construcción del Reactor RA-10, a cargo de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Las compras de bienes de capital sumaron 0,4 billones pesos y se concentraron en pocos organismos. La magnitud de estas cifras contrasta con el atraso en rutas, escuelas, hospitales, redes de agua y obras estratégicas en todo el país. El diagnóstico es claro: la inversión pública volvió a ubicarse en niveles históricamente bajos. Y detrás de los porcentajes hay una consecuencia concreta que ya se percibe en las provincias: menos obras, menos empleo, menos desarrollo. Según información a la que accedió AIM, incluso áreas técnicas del propio Estado reconocen que la falta de inversión compromete no solo el presente, sino también la capacidad de crecimiento futuro de la Argentina.

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