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Parana » Lasexta
Fecha: 29/01/2026 07:20
Alberto Garzón Editorial: Península Año de publicación original: 2026 Cuando sube la factura de la luz, cuando la calefacción se convierte en un lujo o cuando una guerra lejana altera de golpe el precio del gas, empiezan las preguntas. ¿Por qué pasa esto ahora? ¿Quién decide? ¿Es inevitable? Como suele ocurrir con los grandes conflictos contemporáneos, la respuesta nunca está en un solo sitio. Hay que mirar mapas, contratos, mercados, intereses empresariales y decisiones políticas. Y, sobre todo, hay que ordenar el ruido. Eso es lo que intenta Alberto Garzón en La guerra por la energía. Aportando luz El libro se plantea como una radiografía accesible de un problema complejo. Garzón parte de una idea clara: la energía es el corazón del sistema económico actual y, por tanto, uno de los principales focos de disputa global. Desde ahí, el ensayo avanza desentrañando cómo hemos llegado a un modelo profundamente dependiente de combustibles fósiles, concentrado en pocas manos y sometido a tensiones geopolíticas constantes. No hay voluntad de neutralidad aséptica, pero sí un esfuerzo evidente por explicar antes de juzgar. La energía es el corazón del sistema económico actual y, por tanto, uno de los principales focos de disputa global Uno de los grandes aciertos de este libro es su vocación pedagógica. Garzón no escribe para especialistas ni se refugia en la jerga técnica. Al contrario, va construyendo un relato que conecta con decisiones macro acuerdos internacionales, oligopolios energéticos, guerras comerciales con efectos micro perfectamente reconocibles: precios, pobreza energética, desigualdad territorial. Guerra por la energía Como lectores no necesitamos un máster en economía para seguir el hilo, solo interés por entender por qué la energía se ha convertido en el gran campo de batalla del siglo XXI. El ensayo se articula como un mapa de conflictos superpuestos. Está la guerra clásica, la que se libra con tanques y misiles, pero tambiénla silenciosa. Esa guerra que se se libra en los mercados, la de las sanciones, los aranceles y las infraestructuras estratégicas. Garzón explica cómo Europa, y España en particular, han construido una dependencia energética que limita su margen de maniobra política. Y lo hace sin caer en el catastrofismo, pero tampoco en la complacencia. La energía se ha convertido en el gran campo de batalla del siglo XXI En ese punto, La guerra por la energía se convierte en algo más que un diagnóstico. El libro entra de lleno en el debate sobre la transición energética y desmonta la idea de que se trata de un proceso meramente tecnológico o inevitablemente virtuoso. Garzón insiste en que el cómo y el para quién son preguntas centrales. Cambiar de fuente energética sin cambiar las reglas del juego puede reproducir o incluso agravar las desigualdades existentes. La energía verde, viene a decir, también puede ser un negocio concentrado si no hay voluntad política de lo contrario. Economista y expolítico Alberto Garzón, conocido por casi todo el mundo por la política, es, antes que nada, economista. En este libro escribe desde esa doble condición que atraviesa todo el texto. Por un lado, es el analista que maneja datos, tendencias y marcos teóricos. Por otro, el actor político consciente de que estas discusiones tienen consecuencias inmediatas en la vida de la gente. Es una doble mirada que acaba resultando en una de las claves del libro. Aporta claridad, pero también posicionamiento. No es un manual neutral, sino un ensayo con tesis. Y eso, en tiempos como los que nos está tocando, es algo de agradecer. Quizá el mayor valor de este libro radique en su capacidad para generar incomodidad No es la primera vez que Garzón se mueve en este terreno. Su trayectoria como divulgador económico ha estado marcada por la voluntad de traducir debates complejos al lenguaje común sin vaciarlos de contenido como en Esto tiene arreglo o La gran estafa. En La guerra por la energía esa ambición se nota especialmente. Hay un esfuerzo consciente por anticipar nuestras dudas como lectores, por cerrar cabos sueltos y por contextualizar cada afirmación en un marco histórico y político más amplio. Quizá el mayor valor de este libro radique en su capacidad para generar incomodidad. Uno termina su lectura con más herramientas, sin duda, pero también con muchas más preguntas: ¿Estamos preparados para una transición justa? ¿Quién va a pagarla? ¿Qué papel deben jugar los Estados frente a los grandes actores privados? Garzón no ofrece soluciones cerradas, pero sí delimita con precisión el terreno de ese debate. La guerra por la energía ilumina pero no deslumbra. Ordena un poco el caos y nos recuerda algo fundamental: detrás de cada enchufe hay una estructura de poder. Y entenderla es el primer paso para cambiarla. Sigue el canal de Ahora Qué Leo en WhatsApp para estar al tanto de todas nuestras reseñas, reportajes y entrevistas.
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