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La Paz » Politica con vos
Fecha: 29/01/2026 00:47
El ex diputado provincial y dirigente del peronismo entrerriano Juan José Albornoz advierte sobre un nuevo ciclo de endeudamiento y saqueo y llama a reconstruir un proyecto nacional con eje en la justicia social, la soberanía y la organización popular, bajo la figura de Axel Kicillof. Un diagnóstico sin eufemismos En medio de una coyuntura marcada por el ajuste, la profundización del endeudamiento y el deterioro acelerado de las condiciones de vida, la voz de Juan José Albornoz vuelve a irrumpir con definiciones políticas que buscan correr el eje de la resignación. El dirigente del peronismo entrerriano y ex diputado provincial no duda en caracterizar el momento actual como un nuevo ciclo de deuda y saqueo que terminará por destruir toda posibilidad de volver a poner de pie a la Argentina. Lejos de los análisis edulcorados, Albornoz señala que este proceso se despliega sin mayor resistencia, mientras se hunde al pueblo en la miseria, y pone nombres propios a los responsables: el presidente Javier Milei, el Fondo Monetario Internacional y un amplio entramado de complicidades políticas. Milei y el FMI lo llevan adelante con la anuencia silenciosa de casi todo el arco político, sostiene. El laberinto y la salida política Para Albornoz, el escenario actual no admite medias tintas ni especulaciones tácticas. La salida, afirma, no puede construirse desde los márgenes ni desde proyectos personales, sino desde una síntesis política clara y colectiva. «Hay que construir la salida de este laberinto haciendo lo que el pueblo quiere, dejando atrás lo que no pudo ser, remarca, en una crítica implícita a las experiencias fallidas y a los liderazgos que no lograron interpretar el mandato social. En ese marco, el dirigente de Gualeguay vuelve a insistir en una consigna que viene sosteniendo desde hace tiempo: organización popular y conducción política, dos elementos inseparables para enfrentar un modelo que define como oligárquico e hipercapitalista. La interna que paraliza Uno de los pasajes más duros de sus definiciones está dirigido hacia adentro del propio peronismo. Albornoz no esquiva la autocrítica y apunta contra una dirigencia ensimismada, más preocupada por conservar espacios de poder que por representar a las mayorías. «El peronismo institucional está ocupado en sus interminables roscas entre dirigentes que no dirigen, para conservar poder y cargos de representación desde donde luego se representarán a ell@s mism@s o a intereses de grupo, denuncia. La frase no sólo expone un malestar extendido en las bases, sino que también interpela a una estructura partidaria que, en muchos casos, aparece desconectada de la realidad social que dice defender. Es con Kicillof En contraposición a esa lógica de fragmentación, Albornoz propone un ordenador político claro: Axel Kicillof. Bajo el lema Kicillof Presidente Justicia Social, el dirigente entrerriano plantea que toda discusión territorial pierde sentido si no se enmarca en un proyecto nacional, popular y latinoamericano. «No hay que perder tiempo, advierte, y llama a recuperar identidad desde un proyecto de Nación que contemple la situación actual y proponga líneas de acción concretas para que la Argentina recupere soberanía, democracia y justicia social. Ddiscutir y explicitar un Proyecto Nacional «Pensar, discutir y explicititar un Proyecto Nacional, con eje en el Trabajo, la Producción, el Mercado Interno, el Salario, garantizando inversión pública suficiente para la Salud pública, la Educación pública y la Vivienda popular y social, enumera Albornoz. En esa enumeración aparece, una vez más, el concepto que atraviesa toda su construcción política: «El elemento fundamental de diferenciación del proyecto del pueblo con este modelo oligárquico de empobrecimiento y desigualdad es la JUSTICIA SOCIAL. Unidad, organización y futuro Para el dirigente entrerriano, el peronismo todavía conserva una fortaleza decisiva: la capacidad de construir una alternativa política con iniciativa, propuestas y vocación de mayoría. «El peronismo, nacionalmente, tiene la fuerza para construir una alternativa que vuelva a incluir a todos y todas, sostiene. En tiempos de extranjerización, saqueo y pauperización social, el mensaje de Albornoz busca romper la inercia y reinstalar una consigna histórica con tres pilares que hoy vuelven a cobrar centralidad como lo son: la unidad, la solidaridad y la organización. Lo hace poniéndole un nombre propio como síntesis política y bandera irrenunciable: Justicia Social.
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