Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • La voz de Verónica Noya desde el exilio: cuatro familiares detenidos y sin información oficial

    Parana » El Diario

    Fecha: 28/01/2026 20:52

    La vida de Verónica Noya cambió el 4 de mayo de 2020, cuando su esposo, el capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Antonio José Sequea Torres fue detenido en Chuao, estado Aragua, bajo la acusación de liderar la denominada Operación Gedeón. Lo que inició como un proceso penal vinculado a un movimiento militar en contra del gobierno de Nicolás Maduro ha derivado, de acuerdo con denuncias de organismos internacionales y familiares, en un patrón de violaciones a los derechos humanos que hoy alcanza a cuatro miembros del núcleo cercano de Noya: su esposo, su hermano, su suegra y una prima de Sequea. Desde el exilio, Noya relató en entrevista para El Diario la opacidad que rodea el paradero y las condiciones de salud de sus familiares. La detención de su esposo, Antonio Sequea, y de su hermano, Fernando Noya, ha escalado recientemente con el arresto en 2025 de su suegra, Merys Torres de Sequea, y también el de su prima Zoris Gutiérrez. No tengo mayor información actual ni de mi esposo ni de mi hermano. Ellos estuvieron primero en El Helicoide casi cuatro años y actualmente tienen un año y ocho meses en el Rodeo I, en un aislamiento prolongado y sin comunicación al exterior. Yo fui perseguida política junto con mis tres hijos, por lo tanto estoy fuera del país y durante este tiempo no he podido tener contacto, ni acceso a ellos. No los he podido ver, no hemos recibido una carta, ni una llamada de ninguno de los dos, lo cual debería ser un derecho, señaló Noya. La falta de información oficial se extiende a las mujeres de la familia. De acuerdo con reportes extraoficiales recibidos por Noya, su suegra se encontraría recluida en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), mientras que Zoris estaría en el centro de detención Las Crisálidas, ambos sitios en el estado Miranda. Denuncias internacionales y el ensañamiento contra militares Diversas organizaciones no gubernamentales (ONG) han reportado situaciones de maltrato, aislamiento y castigo contra presos políticos en El Rodeo I. Ante este escenario, Noya confirmó que ha agotado las instancias internacionales para visibilizar el caso de Sequea, y del resto de militares detenidos, sobre quienes pesa un historial de desapariciones forzadas y deterioro físico. Hemos hecho todas las denuncias pertinentes en diversas instancias internacionales y organismos defensores de derechos humanos frente al aislamiento extremo prolongado, paradójicamente con los presos políticos militares siempre ha habido un mayor ensañamiento. Desde que comenzó este terrible y duro camino por la libertad de ellos, he hecho denuncias para que se sepan las injusticias a las que se han visto sometidos, expresó la activista. Un componente adicional en el caso de la familia Noya es que cuentan con doble nacionalidad, venezolana y española; un beneficio del que goza su hermano Fernando. No obstante, a pesar de los esfuerzos de la Cancillería de España por mediar en la liberación de ciudadanos con doble nacionalidad en meses recientes, Verónica Noya calificó esa gestión como insuficiente y hasta decepcionante. Para la entrevistada, el éxito diplomático no puede medirse por liberaciones aisladas mientras persista la desprotección consular. Mi hermano ya tiene 5 años y 8 meses de injusta prisión y hasta ahora no hemos visto una presión real ni eficaz del gobierno de España para lograr su libertad y la de tantos otros. Sabemos que en Venezuela había aproximadamente unos 20 presos políticos con nacionalidad española o con doble nacionalidad. Y hoy, a pesar de las liberaciones que hubo, siguen detenidos aproximadamente unos 10, apuntó. En este sentido, Noya hizo un llamado directo a la Unión Europea para pedir acciones firmes para que se garantice la libertad de Fernando y de todos los presos políticos, incluidos los europeos. Que sean firmes y decididos al exigir que se les respete el derecho, ya que no pueden estar más tiempo injustamente tras las rejas. La justicia no puede ser selectiva, tiene que ser para todos, resaltó Noya. La incertidumbre tras las excarcelaciones La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó el 14 de enero que se mantenía abierto el proceso de excarcelación de presos políticos en Venezuela. La mandataria indicó que el total de liberaciones, desde diciembre de 2025, superaba las 600 excarcelaciones, sin embargo, la cifra ha sido cuestionada por ONG, que aseguran que no se trata de un número real y el proceso avanza de forma lenta y sin transparencia. Ante esta medida, Noya mantiene una postura escéptica al considerar que las medidas de gracia otorgadas no representan una restitución de derechos, sino una estrategia política que mantiene a los beneficiarios bajo control estatal. Aún no entiendo las medidas de excarcelación. Me alegro muchísimo de que ya algunos están con sus familias, aunque hasta ahora han salido muy pocos en relación con la cantidad de presos políticos que tenemos en Venezuela. Pero no se trata aún de libertades plenas, sino de personas que las tienen bajo medidas restrictivas o con procesos abiertos, con amenazas. Para mí es una prolongación del sufrimiento, del control y de la incertidumbre, indicó la esposa del capitán Sequea. La preocupación de Noya se acentúa al observar que el sector militar ha sido prácticamente excluido de estas medidas, sin embargo, mantiene la fe de que pronto puedan salir de prisión y reencontrarse con sus familias. Aprovecho para hacer un llamado especial por los presos políticos militares, que hasta la fecha ninguno ha sido liberado y sus familias viven años de separación, de dolor, de lucha. Todos los militares tienen hijos, son padres, esposas, son hermanos, esperan por ellos, agregó. El costo humano de la ausencia El activismo de Verónica Noya no fue una elección, sino una consecuencia de la desarticulación de su hogar. Relató que la labor de los familiares de los presos políticos es titánica y conlleva un desgaste emocional y físico que transforma el núcleo familiar de manera irreversible. Ya son muchos años alzando la voz de manera constante, denunciando las violaciones de los derechos humanos, el incumplimiento del debido proceso y las condiciones en las que se encuentran nuestros familiares detenidos en Venezuela, sobre todo estos últimos años, puntualizó. Asimismo, reconoció la valentía de los familiares que se encuentran frente a los centros de reclusión en vigilia, como una medida de presión para encontrar respuestas sobre dónde están sus seres queridos. En el plano personal, la ausencia del capitán Sequea ha marcado el crecimiento de sus tres hijos menores de edad. Mi núcleo familiar ha sido profundamente afectado desde hace ya seis años. Mis tres hijos han crecido sin su papá y se han perdido cumpleaños, actos del colegio, abrazos que construyen la infancia y ellos no los han tenido, destacó Noya. Narró que los niños a veces le hacen preguntas que no sabe cómo responderle. En su hogar viven con un vacío constante y aseguró que este proceso transforma a las familias. Aunque estemos afuera, uno como familia también se siente preso. No se vive en libertad cuando el corazón y los pensamientos están tras las rejas con ellos, con esta injusta y obligada distancia, sin saber cómo están, sin verlos, sin saber si comen, si tienen frío, dijo la esposa y hermana de presos políticos. Acotó que la situación es una carga emocional que ninguna familia debería estar pasando, por lo que se mantiene firme y alzando la voz porque detrás de cada uno de los presos políticos hay una familia rota y niños que crecen sin sus padres. El anhelo del reencuentro y justicia A pesar de los años de separación, Noya se aferra a la esperanza de una reconstrucción familiar. Imagina el reencuentro como un proceso de sanación que requerirá paciencia y contención para superar las secuelas del aislamiento. Vivo aferrada a esa imagen todos los días de mi vida, desde el día uno. Estoy convencida que todos van a ser liberados y de que ese reencuentro tanto con mi esposo, con mi hermano, con mi suegra y su sobrina va a llegar muy pronto, aseguró. Además, reflexionó sobre el momento en el que puedan abrazarse sin miedo y sin tiempo. Ve a sus hijos corriendo hacia su papá, su tío, su abuela, y poder escucharse juntos, mirarse a los ojos, tocarlos y sentir que de verdad están en casa. Eso es lo que me sostiene, la ilusión de ese abrazo que nos vamos a dar, confesó Verónica Noya. También quiso expresar un mensaje hacia los custodios y responsables de la detención de sus familiares, los cuales consideró que no deben excusarse en que están cumpliendo órdenes superiores para justificar la injusticia. Esa justificación no borra responsabilidades personales de quienes participan en estos hechos. Los custodios o quienes ejecutan y sostienen a nuestros presos políticos en los centros de reclusión son personas que toman decisiones que afectan la vida, la parte psicológica y la dignidad de otros seres humanos. Eso no desaparece con el tiempo, destacó. Noya cree que estos custodios y autoridades aún están a tiempo de actuar con humanidad, de recordar que, antes de cualquier cargo u orden superior, la libertad y el respeto a la dignidad no dependen del poder, sino de principios básicos. Van a tener que responder ante la conciencia de un país que algún día mirará hacia atrás y preguntará quién hizo tanto daño a nuestros presos políticos. Les pido que se pongan la mano en el corazón y que ya basta de causar sufrimiento, concluyó Verónica Noya.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por