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  • La batalla por el sable corvo de San Martín: ¿qué dicen historiadores e intelectuales?

    » La Nacion

    Fecha: 28/01/2026 14:05

    La batalla por el sable corvo de San Martín: ¿qué dicen historiadores e intelectuales? La decisión del Gobierno de traspasar la reliquia histórica al Regimiento de Granaderos motivó un debate; se abre un nuevo capítulo en los usos del pasado por parte de la dirigencia política - 9 minutos de lectura' Después de la confirmación de que, por medio de un decreto presidencial, el sable corvo del general José de San Martín que, por donación de Manuela Rosas y su familia [San Martín legó el sable a Juan Manuel de Rosas], se exhibe en el Museo Histórico Nacional (MHN), retornará al Regimiento de Granaderos a Caballo, donde estuvo por 48 años, entre 1967 y 2015, varios intelectuales dieron a conocer su punto de vista. Desde la Secretaría de Cultura, confirmaron que tanto el secretario Leonardo Cifelli como la subsecretaria de Patrimonio Cultural, la historiadora Liliana Barela, acompañan la decisión del Gobierno. Aún no se informó a la prensa el modo en que se hará efectivo el traslado de la reliquia, cuyo traspaso formal tendrá lugar en la localidad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, el 7 de febrero. La actual directora del MHN es la historiadora María Inés Rodríguez Aguilar, especialista en políticas patrimoniales; la dirección del museo se concursará en 2026. Y el actual jefe del Regimiento de Granaderos es el teniente coronel Cristian Castellanos, que a su vez es el presidente honorario de la Fundación de Granaderos a Caballo, que preside la abogada Bettina Bulgheroni, amiga de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Otros miembros honorarios de la Fundación son los empresarios Alejandro P. Bulgheroni y Eduardo Eurnekian. El Instituto Nacional Sanmartiniano, que se encuentra acéfalo desde que el Congreso rechazó la reconversión del organismo en un museo sanmatiniano del que no se volvió a tener noticias, todavía no se expidió al respecto. Trascendió que el nombramiento del nuevo presidente de la entidad se halla en curso. Actualmente, el sable corvo se expone en una sala especial del MHN, en Defensa 1600, donde hay dos retratos originales de San Martín, hechos durante la campaña militar del Ejército libertador, junto con otras armas blancas de personajes claves del proceso histórico. En un extremo de la sala, se puede ver el mobiliario de San Martín en su residencia de Boulogne-sur-Mer, en Francia. Como señaló la historiadora Sara Peña de Bascary, en el MHN se exhiben y conservan, además del sable, otros objetos sanmartinianos, como el mobiliario de Boulogne-sur-Mer, el catre de campaña utilizado durante sus campañas libertadoras, recuperado tras la batalla de Maipú, vestimenta y textiles (poncho usado en el cruce de los Andes, capa, charreteras de su uniforme de Granaderos y sombreros), objetos personales (equipo de mate, su tabaquera y daguerrotipos de sus últimos años) y el cuarto de San Martín, donación de su nieta, Josefa Balcarce, que incluyen litografías, reloj y lavatorio, detalló la historiadora. Papeles y documentos sanmartinianos están en el Museo Mitre. El expresidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, teniente coronel e historiador Claudio Morales Gorleri, apoya la medida del Ejecutivo. Me alegró mucho la noticia -dice a LA NACION-. Como ya dije en 2025, el sable debe estar con mis muchachos, como llamaba el Libertador a los granaderos según Gerónimo Espejo, ya que del MHN los terroristas montoneros lo robaron en dos oportunidades. Quienes objetan esta idea parten de la donación que Manuelita Rosas, por intermedio de su primo, hace al doctor Adolfo Carranza, director del Museo. El mandato es discutible, ya que originalmente se hacía a la República Argentina a través de su Presidente. Es de hacer notar que el Regimiento de Granaderos no existía a finales del siglo XIX; fue recreado por el presidente Juio A. Roca en 1903. En el Museo lo resguardan dos Granaderos; en el cuartel lo hará un Regimiento. Por otro lado, en la sede militar se acaba de inaugurar un nuevo, moderno y espacioso Museo que recibe miles de visitas de escuelas, público en general, legaciones extranjeras. En definitiva, la discusión está entre una donación de enorme valor simbólico al MHN mientras estaba interrumpida la existencia del Regimiento desde la época de Bernardino Rivadavia, o bien en el cuartel de quienes lo llenaron de gloria siguiendo al general San Martín. Para mí no existen dudas: debe estar en Granaderos. La única crítica que recibí como presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, actualmente acéfalo, fue haber manifestado esta opinión en mi nombre. Por eso, la satisfacción y el agradecimiento por la medida. Para la historiadora Beatriz Bragoni, la decisión del Gobierno es desafortunada, por varias razones. Por un lado, porque vuelve a la carga con la batalla cultural con un objeto o reliquia histórica de altísimo voltaje simbólico. No solo porque da marcha atrás con el acto encabezado por Cristina Kirchner en 2015, habituada a los usos del pasado nacional, sino además porque al depositar el sable nuevamente en el Regimiento de Granaderos reactualiza el nacionalismo militar del que fue provisto entre el golpe militar de 1943, el peronismo clásico y las vertientes revisionistas de izquierdas y derechas hasta la era democrática. Sin duda se trata de un retroceso desde el punto museológico porque no solo vuelve a politizar la reliquia, sino también porque al despegarla del MHN la adscribe a un actor en particular, el Ejército y los granaderos, despojándola de sentidos e interpelaciones ciudadanas plurales -agrega la autora de San Martín. Una biografía política del Libertador-. Pero la mudanza no debería sorprender demasiado por el suelo nacionalista que sigue anidando en las sensibilidades colectivas y el lugar que ocupa San Martín en el imaginario nacional. Habrá que ver hasta qué punto el suceso tendrá resonancia pública o quedará circunscripta a los grupos de interés y los expertos. Al exdirector del MHN, el historiador Gabriel Di Meglio, cuya salida del cargo en 2025 se habría anticipado por su rechazo a la medida, la decisión le parece lisa y llanamente espantosa. Es un desastre que se le saque al Museo la pieza más importante que ya perdió una vez por el robo, y que fue recuperada en 2015 -dice-. Sacarlo de un lugar como el MHN para dárselo a un regimiento militar no corresponde. En su momento lo tuvo por cuestiones de la vida política argentina, pero después se restituyó adonde tiene que estar porque fue donado al museo. No se puede disponer de una colección a gusto. Es una herida fuerte quitarle al museo una de sus piezas más importantes para privilegiar al Ejército; manifiesta un desprecio muy grande por el MHN. La doctora en Historia María Lía Munilla Lacasa remarca la importancia política de ciertas decisiones y de ciertos gestos simbólicos. La ceremonia de Cristina Kirchner portando el sable corvo de regreso al MHN compite en carga política con el gesto de Milei de devolverlo a Granaderos -señala-. Similar enfrentamiento político/simbólico se dio con el cambio del nombre del CCK por Palacio Libertad. Lo político encuentra en el mundo de lo simbólico e intangible escenarios privilegiados de disputa por el poder. Antes, ahora y siempre. Se trata de un objeto que pertenece simbólicamente a todo el pueblo argentino, no solo al Regimiento de Granaderos por gloriosa y sanmartiniana que haya sido su carrera militar -dice el historiador José Emilio Burucúa-. Además, don José lo legó, por testamento, al general Rosas. En tal sentido, creo que solo una institución abarcadora y cívica como el Museo Histórico Nacional debiera de custodiarlo. Por otra parte, ¿dónde lo exhibiría el Regimiento de modo que la posibilidad de su frecuentación no estuviese restringida por los horarios lógicos del trajín y la disciplina de una unidad militar? Es una medida irreflexiva. El Ejército argentino merece respeto por muchas razones históricas. No hace falta una medida demagógica y algo adulona como esta para rendir el debido homenaje que la ciudadanía suele tributar a sus Fuerzas Armadas. El historiador Manuel Belgrano, presidente del Instituto Belgraniano, sostiene que el sable en el MHN convocó a mucha gente en la última década. Tuvo mucha repercusión y hubo un incremento de visitantes a la Sala de los Sables -detalla-. En el Regimiento de Granaderos a Caballo la reliquia se exhibiría en un flamante museo. Pero tengo mis dudas sobre qué cantidad de gente va a tener la oportunidad de ir hasta el Regimiento a ver el sable. Me gustaría que se quedara en el MHN, aunque entiendo la posición de muchos sanmartinianos y del propio Regimiento. Es el máximo símbolo representativo de Granaderos, pero el acceso debe ser amplio para toda la población. El escritor y periodista Marcelo Gioffré discute uno de los argumentos del Ejecutivo para traspasar el sable a Granaderos: la protección de la reliquia. Si el sable no estaba seguro, tenían que arbitrar las medidas para que lo estuviera, pero el destino de un elemento así no puede ser sino museístico -sostiene-. Esto se contextualiza por un lado en la concepción patrimonialista del Estado de los Kirchner y de Milei: las cosas públicas se usan para gentilezas o favores personales, como los aviones que llevaban diarios a Santa Cruz, y por el otro en la impronta militarista del Gobierno, por lo que prefieren a un organismo castrense y no un lugar con conservadores y fácil acceso del público. Lo único bueno de esto será ver a Milei con un nuevo disfraz, los disfraces al fin y al cabo constituyen su identidad. Para la escritora y gestora cultural Josefina Delgado, el sable corvo debe permanecer en el MHN. José de San Martín es uno de nuestros mayores próceres -afirma-. Y entiendo que lo es no solo por sus acciones como militar libertador, sino también por su ejemplar conducta. Por lo cual el sable corvo es patrimonio histórico y también símbolo de vida. Cuanto más amplio sea el acceso de los ciudadanos a este símbolo, más se divulgará su lección y su ejemplo. El MHN es el lugar adecuado. Por otra parte, reclamemos a las autoridades pertinentes que el museo sea habilitado y su infraestructura esté en condiciones de recibir al público. A Diego Barovero, historiador y presidente del Instituto Yrigoyeneano, la medida no lo sorprende. Se inscribe en ese hábito de los gobiernos, exacerbado en este, de apropiarse de la historia, sus símbolos, prescindiendo de todo criterio patrimonial. No es serio que en sesenta años el sable haya tenido tres destinos diferentes. La mirada exclusivamente militarista sobre la obra de San Martín prescinde de su rol de estadista y político. La ubicación del sable en el MHN se ajusta a varios criterios: la voluntad del donante y una correcta política pública de preservación destinada a la educación, concluye.

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