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» Clarin
Fecha: 28/01/2026 09:59
El agricultor venezolano Douglas Javier Ochoa Rodríguez, socio del argentino-israelí Yaacob Harary fue liberado en la noche del martes de la cárcel El Rodeo I, donde aún permanece el gendarme argentino Nahuel Gallo. Ochoa, de 44 años, fue detenido junto a Harary cuando ingresaron a Venezuela el 8 de octubre de 2024 por el paso de Arauca, desde Colombia. Durante su reclusión en El Rodeo I, el agricultor se intentó suicidar y el argentino-israelí lo salvó. Era su principal preocupación y el motivo por el que decidió contar los tormentos que sufrió en la prisión del régimen. Según confirmó Clarín, Ochoa fue liberado en Caracas en la noche del martes junto a por lo menos otras 19 personas, en ellas algunos extranjeros como dos ciudadanos peruanos. Hace pocos días, cuando Harary le brindó la entrevista exclusiva a este diario, se mostró muy preocupado por la salud de su socio venezolano. "Tengo miedo de que vuelva a hacerse algo por la desesperación de querer salir y no poder", reveló el argentino-israelí. "Douglas Javier Ochoa Rodríguez es mi amigo. Es un agricultor venezolano, de 44 años, padre de cuatro hijos. Entró como una persona normal, pero con el tiempo se fue debilitando psíquicamente. Se puso más introvertido. Tuvo que llegar una psicóloga que le dio pastillas para dormir. También le dio otras pastillas tranquilizantes, pero por un mes", relató Harary. Ochoa se asoció con Harary para la producción de alimentos en Venezuela. El agricultor había empezado a trabajar las cinco hectáreas, donde habían plantado árboles, 25.000 plantas de ajíes, otras 20.000 de pimientos rojos. Pero fueron detenidos al ingresar a Venezuela por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Los llevaron a El Rodeo I, donde está el gendarme argentino. Ochoa compartió la mayoría del tiempo preso junto a Harary pero se intentó suicidar a partir de la tortura psicológica de los guardias venezolanos. Video "Yo no sabía que Javier tenía una maquinita de afeitar escondida, de una vez que nos permitieron afeitarnos con la máquina de afeitar Gillette desechable. Cada mañana yo tomaba 15 pastillas que guardaba en una abertura que tenía el colchón. Cuando estaba durmiendo, él las sacó y se las tomó. Después se sentó, desarmó la cuchillita de afeitar y se cortó las venas de punta a punta en la garganta, en la ingle y en el brazo", contó Harary. "La suerte es que esas cuchillitas son muy débiles cuando no están dentro del plástico. Perdió más de 3 litros y medio de sangre, dijeron los médicos. El charco era impresionante. Me subí a la cucheta para gritar desde la ventana: 'Javier se suicidó. Javier se suicidó'. Grité tan fuerte que los 500 presos políticos que estábamos ahí escucharon", añadió Harary a Clarín. Pero lo peor fue la reacción de los guardias, según contó el argentino-israelí: "Los custodios vinieron a sacarlo, pero en vez de cubrir la herida para que deje de salir sangre, lo primero que hicieron era colocarle la máscara para que no vea. Lo más importante era cubrirlo con esa máscara. Era el protocolo, decían". Video "Yo lo salvé unos minutos antes que se fuera. Lo llevaron a una clínica privada donde lo cosieron, le colocaron sangre y suero. Cuando yo pregunté: ¿Qué pasa con Javier? ¿Vive? ¿Se murió?. Nadie decía nada. Como la semana me pidieron algunas de las pertenencias de él: el toallón, el jabón de bañarse, el cepillo de dientes. Entonces, me di cuenta de que estaba vivo", se alivió el argentino-israelí que ahora está en Tel Aviv, Israel. Sobre la firma Mirá también Mirá también Newsletter Clarín
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