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  • Es periodista y emigró a Estados Unidos persiguiendo su pasión por los clásicos: "Hay un vacío emocional en los autos modernos"

    » Clarin

    Fecha: 28/01/2026 09:20

    Diego Porciello es un argentino que actualmente vive en los Estados Unidos y que tiene más de 20 años de carrera como periodista en varios medios especializados en autos de relevancia en Argentina y América Latina. Fue parte de revista Auto Test en su mejor momento, hizo televisión y escribió en TN Autos, fue conductor del programa Routiere y cumple un rol muy especial desde hace años en revista Parabrisas. En esta última aceptó una propuesta que estaba en la mesa desde hacía varios años por parte del medio que lo inspiró a escribir cuando tenía 8 años. Su trabajo le valió el Premio Parabrisas de Editorial Perfil por la mejor cobertura desde el extranjero, lo que le abrió otras puertas. Su pasión por los autos, especialmente por los clásicos, lo terminó llevando a los EE.UU., en donde acaba de recibir un galardón por sus informes y pruebas de manejo. Ser piloto de carreras cuando era muy chico y luego diseñador de transportes le dio una visión global del auto que unida a su pasión por escribir dio como resultado un profesional con aptitudes únicas. Periodista todoterreno con pasión por los clásicos "Empecé a escribir de manera profesional hace 22 años, pero en realidad escribo desde que era muy chico" le contó Porciello a Clarín. "Lo hacía como un juego, un ensayo de lo que luego se convertiría en realidad". -¿Cuándo y cómo se convirtió en realidad? -Desde los 6 años leía revistas españolas de autos, pero un día de 1985, a mis 8 ,descubrí Parabrisas y eso fue un momento bisagra en mi vida profesional. Al leer el test de un Fiat Regatta, firmado por Carlos Figueras, sentí la necesidad imperiosa de escribir. Luego en 2004 Matías Antico me abrió las puertas de Auto Test y pude trabajar con Figueras que era el director. Y fui parte del equipo de pruebas especiales: era como el Dream Team. -Después vino la televisión, tanto detrás como delante de cámara. -Si, primero asistiendo a Figueras y Antico detrás de cámara y luego con intervenciones delante de cámara también, pero lo más importante fue TN Autos. Vos sabes, hoy es un éxito indiscutible, pero al principio como todo producto nuevo, eran todas incógnitas. -¿Y cómo decidís un cambio cuando sos parte del programa de autos más visto del país? -Escribir es lo que siempre me gustó, es el espacio en el que me siento más cómodo y TN Autos ya había llegado a un nivel de consolidación y éxito donde mi aporte ya estaba logrado. -¿Y los primeros trabajos afuera cómo fueron? -Yo empecé cubriendo concursos de nivel internacional y encontré una novedad para Sudamérica, que eran las subastas de autos clásicos, un método de adquisición apasionante y absolutamente democrático, en cuanto al precio, que me pareció que podía ser de interés. Inmediatamente vimos que el público respondía. Ese tipo de artículos contribuyeron a generar debates populares y hasta en la Cámara de Diputados para evolucionar el sistema de transferencias de automotores.. -¿Qué propuestas llegaron de Estados Unidos? -De las propuestas que tenía la más interesante fue de revista Negocios. Imaginate que es un medio donde no escribe cualquiera, es muy difícil entrar y no se hablaba exclusivamente de autos. ¡Ahí estaba el desafío que necesitaba! Estuve 3 años y a mi salida ya se había desprendido una nueva revista exclusiva de autos. Al mismo tiempo empezamos a grabar un programa llevando a la pantalla material diferente, con autos que no eran los que probaba todo el mundo. -¿Probabas de todo? -Al poco tiempo de llegar a EE.UU., marcas como Porsche pusieron a disposición su línea completa para probar. Toyota, Genesis, Lexus, Volkswagen, Volvo y Mazda, entre otras, dijeron presente en las pruebas. Y como corolario, a fines de 2025, la organización Miami Motor Media me premió con la Rueda de Oro, el máximo galardón que entrega la asociación de periodistas. -Tu pasión por los autos clásicos se advierte claramente. -Creo que cada vez más gente encuentra refugio en la esencia del auto clásico. Según encuestas, en EE.UU. la industria del auto clásico mueve más de 12.000 millones de dólares al año y viene creciendo a un ritmo de casi el 9% anual. Mientras muchos salones del automóvil se achican o desaparecen, los concursos de elegancia, las carreras de regularidad y todos los eventos relacionados con los clásicos baten récords de público año tras años. -¿A qué le atribuís este cambio? -Sin ir en contra de la industria automotriz actual porque no sería justo, creo que a veces les cuesta escuchar a la gente y las normativas de los señores de escritorio tampoco ayudan. El auto tuvo su momento de gloria cuando aún era imperfecto y la industria soñaba con alcanzar la perfección. Hoy la tienen, pero nos estamos dando cuenta que haberla alcanzado no se siente para nada como lo imaginábamos. Hay un vacío emocional en los autos, son como un señor que se hizo millonario, pero se quedó solo y triste en su mansión. Sobre la firma Newsletter Clarín

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