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Fecha: 28/01/2026 06:03
Supongamos a un fulano que le fascina el carnaval. No se pierde un desfile en el Corsódromo durante enero y febrero. Disfruta del sonido de los redoblantes. Su cuerpo vibra y se mueve al compás. Después de cada noche de desfile, vuelve a su hogar a descansar plácidamente. Pero, un buen día, sin que le preguntaran si estaba de acuerdo, se instala una batería a metros de la casa donde vive hace 40 o 50 años, todos los santos días meta ensayar, varias horas por jornada, justo cuando el fulano vuelve del trabajo, justo cuando se sienta a la mesa a comer, justo cuando se le ocurre mirar una película, justo cuando Puede que al principio no le moleste, pero, si pasan semanas, la incomodidad empezará a crecer. Y si pasan meses y años, caerá en la cuenta que hasta su sistema nervioso ya no es el mismo, que hasta la convivencia familiar se ha visto impactada, que la vida en sí ya no es la misma Seguro intentará quejarse, unirse con los vecinos y pedir respetuosamente a las autoridades que intercedan para que les devuelvan la paz. Es más, querrá, en su fuero más íntimo, que le devuelvan también el gusto por ese carnaval que le encantó mientras pudo decidir libremente cuándo y dónde disfrutarlo, pero que se volvió una mortificación insoportable cuando se metió de contrabando entre sus cuatro paredes a cualquier hora y en cualquier día. Un barrio que se siente torturado por el ruido En Concordia hay un barrio completo lleno de fulanos como el del ejemplo. A quien esté dispuesto a prestarles unos minutos de atención, los vecinos exhiben documentación que corrobora los años que llevan suplicando a sucesivos gobiernos que hagan algo; algunos tomando ansiolíticos; otros viendo cómo resguardar al hijo/a con autismo; otros imaginando acciones alocadas, casi desesperadas, para llamar la atención Han firmado cartas y más cartas. Han llamado a la policía. Han recurrido a inspección municipal Cuanto más intentan, dicen, más se llenan de impotencia. ¿Qué más pueden hacer?Le cambio mi casa por dos semanas a cualquier autoridad municipal, desde el intendente pasando por los funcionarios y los concejales. Que vengan y experimenten. Tal vez así nos van a entender, me dice una vecina. Obvio, sabe que tal trueque transitorio nunca sucederá. Es solo una afiebrada idea surgida de la impotencia que les genera haber usado todas las herramientas imaginables sin resultado alguno. A esta altura del relato, resulta indispensable una aclaración: el barrio no se queja por los desfiles de carnaval, que son unos pocos en el año y están programados con fecha y hora. No. Eso sería apenas una incomodidad pasajera, manejable. El problema son los ensayos. Arrancan en marzo y siguen todo el año, explica una señora, cansada de aclarar lo mismo una y otra vez ante cada nuevo interlocutor. Cansada de parecer anti carnaval o enemiga de una fiesta popular. Harta de intuir que quien la escucha la está tildando hasta de loca, sin comprender que sólo es una persona reclamando un elemental respeto humano. Ni más, ni menos. En el combo sonoro, encima, se agregan eventos que no siempre respetan los decibeles. Un ejemplo reciente que les hizo temblar los pisos fue un encuentro de fierreros, recuerdan. Cartas de antaño Los vecinos de calle Próspero Bovino y calles aledañas al Predio de la Ex Estación Norte nos dirigimos a Usted con el fin de solicitan un urgente ordenamiento respecto de los escandalosos RUIDOS MOLESTOS a los que estos vecinos se ven sometidos desde hace años, y los que sean incrementado en el presente, atento a que en el predio de la estación se practica o ensaya la BATUCADA, ruido permanente desde las 19 hasta altas horas de la madrugada, lo que hace imposible la vida de personas sanas, menos aún las personas enfermas o con algún padecimiento psicológico, exponía con claridad la nota elevada en noviembre de 2022 al entonces Director de Saneamiento Ambiental, Giuliano Rossi.En aquel reclamo a Saneamiento Ambiental, remarcaban: la mayoría de nosotros ya ha realizado diversos reclamos individuales, tanto escritos como telefónicos, pero jamás se ha encontrado solución. Es por ese motivo que venimos ante el Señor Director a fin de que haga cumplir las ordenanzas vigentes, poniendo un horario lógico para la práctica o ejecución de la percusión y prohibiendo los ruidos permanentes. Pensamos que con el cambio de gobierno, iban a cambiar las cosas, pero pasa el tiempo y el cambio aún no llega, confesó un vecino a El Entre Ríos. Más cerca en el tiempo, habiendo asumido el intendente Francisco Azcué, los vecinos fueron atendidos por la vice intendente, Magdalena Reta de Urquiza. La presidenta del Concejo Deliberante intentó poner orden. Les mandé nota (a las comparsas) diciendo que no podían ensayar, comunicó por WhatsApp. Pero pasaron los días y todo seguía igual. Entonces, Reta se justificó: el Ente de Carnaval las autoriza. Semejante explicación desconcertó a los vecinos, que suponían la existencia de otro orden jerárquico. ¿Acaso el Ente de Carnaval puede tener más poder que la vice intendente? En otro encuentro con gente del barrio, allá por diciembre de 2024, la presidenta del Concejo Deliberante les anunció que en el año 2025 no habría más ensayos en la ex Estación Norte. La realidad ha confirmado todo lo contrario. Nuestro reclamo hoy día se hace extensivo a SUSPENDER TODO RUIDO EN EL CORSODROMO Y EN EL CCC, le hicieron notar los vecinos, decepcionados, en uno de los tantos chats. DellOlio: Hemos hecho varios avances Hemos tenido diálogo. No ha ido Francisco (Azcué) directamente, pero hemos hecho varios avances en la cuestión del horario. Recién en diciembre arrancaron ensayos hasta tarde y ninguno superó las 23. Tenemos unos estudios con un sonidista o ingeniero en sonido. Pero es difícil que el impacto sea cero, sinceró el Secretario de Gobierno, Luciano DellOlio, en respuesta a una consulta de El Entre Ríos.La solución definitiva obviamente es trasladar el Corsódromo, pero no tenemos los recursos para cambiar toda la infraestructura que tiene el predio. Yo los entiendo a los vecinos, me parece súper respetable. Por eso una de las cosas fue morigerar el sonido. Por lo que me dice Sánchez, lo cumplimos. Bajamos un montón. No a lo ideal probablemente, pero se bajó un montón en relación a años anteriores. Eso está chequeado porque cada uno de los ensayos que hay, tenemos libros de acta, con el horario de inicio y finalización, porque está la gente de Seguridad Ciudadana ahí, agregó DellOlio. El Secretario de Gobierno transparentó la percepción que tiene ante el dilema planteado: Yo entiendo a los vecinos de la zona, pero al resto de la ciudadanía -y eso lo hemos medido-, la verdad es que le encanta el espacio, el epicentro que se genera ahí en el Corsódromo, en todo el Parque Central Viñedos Moulins, para todo tipo de eventos, que son también los que le molestan a los vecinos. Yo creo que hay que trabajar fuertemente en lograr una convivencia, porque desperdiciar semejante lugar para eventos como los que se pueden hacer ahí, es una picardía, reflexionó. El Secretario de Gobierno trajo a colación una comparación con Gualeguaychú. ¡Qué queremos para la ciudad, en términos turísticos, en términos de atractivos, en términos del mayor evento, el más convocante de la ciudad, porque convoca, de promedio, doce mil personas por noche! Un evento de esos no lo podemos desperdiciar, desmerecer. Que tenemos que mejorar un montón de cosas, no hay duda. Pero en Gualeguaychú, ¿viste dónde está el Corsódromo? Rodeado de familias. Es más, los galpones de las comparsas trabajan todo el año y es donde ensayan, describió. DellOlio insistió con que uno lo que menos desea es molestar a la gente, obviamente, pero algún punto en común, de encuentro, tenemos que lograr. Carta al Concejo Deliberante Los vecinos también golpearon otras puertas. Allá por el 29 de Agosto de 2024, mediante una nota, iniciaron el expediente 1347220 ante el Concejo Deliberante. Aún esperan respuesta, dicen.En esa misiva explican: Estamos en conocimiento del Código de Ordenamiento Urbano y Territorial de nuestra ciudad de Concordia y aspiramos a ser considerados en esta propuesta como ciudadanos portadores de derechos, que han sido invisibilizados por tanto tiempo y en tantas oportunidades nuestros reclamos han sido desoídos. Más adelante piden una solución que sea justa y equitativa. Explican que son víctimas de la contaminación acústica producida por los altísimos volúmenes utilizados en cada uno de los eventos que allí se realizan. Paralelamente a estos sucesos, el ruido de los ensayos de las baterías de las comparsas a diario durante horas y meses. En esta carta al Concejo, también resaltan un dato: habitan el barrio desde mucho antes que el predio fuera usado para Corsódromo y Centro de Convenciones. Su lugar El presidente del Ente de Carnaval, Luis Sánchez, se ha referido al reclamo de los vecinos, tanto en reuniones como en entrevistas en medios de comunicación.Por caso, en diálogo con Canal 2, Sánchez dio explicaciones y apeló a una expresión que no pasó desapercibida: Tratamos de conciliar entre la necesidad de las comparsas que hagan ensayos en su lugar, que es el Corsódromo, y entender también a los vecinos el cansancio que tienen. La comparación con San Carlos El 29 de abril del año pasado, en coincidencia con el Día internacional de la concientización sobre el ruido, los vecinos del Corsódromo, Parque Central y Centro de Convenciones visibilizaron una vez más el malestar que les provocan los ensayos de las batucadas y otras fuentes de sonido estridente. En esa ocasión, apelaron a una comparación. Lamentaron que la fauna y flora del parque San Carlos esté mejor protegida que las miles de personas que residen en la zona desde antes de que los ruidos molestos se vuelvan una pesadilla durante todo el año. Recordaron también que la libertad de uno termina donde comienza la del otro y no se es justo si la conducta de algunos daña a los demás.En efecto, el caso San Carlos es un precedente del ejercicio de la autoridad municipal para fijar límites, contra viento y marea, soportando críticas e incluso afectando intereses. El Parque supo albergar un boliche bailable en plena selva en galería. También era escenario de eventos con música a altos decibeles. Décadas atrás, cuando Guillermo Bekes y Schoenemann guiaron el área de ambiente municipal, hicieron hasta lo imposible para que el parque se volviera una reserva. Pasó mucho tiempo y, Pandemia mediante, finalmente, se pudo. Desapareció el boliche, se prohibieron los eventos y hoy día hasta los motores dejaron de rugir en el interior de San Carlos. Otro antecedente: EME Multiespacio Ninguna ciudad de las dimensiones de Concordia está a salvo de que surjan conflictos por los decibeles de la música. Peor aún si no se consigue ordenar el uso del suelo en base a un código razonable, que sea respetado por todos y que no se vuelva un colador de excepciones.Hablando de excepciones, un caso conocido de vecinos sin poder dormir es el del Barrio Parque Río Uruguay, que años atrás protestaron por las fiestas en EME Multiespacio, en la señorial casona a la orilla del río, que perteneciera a la familia Bovino. Fue un caso donde el conflicto se suscitó entre privados, a diferencia de lo que ocurre en el entorno de la Ex Estación Norte, donde es el propio Estado municipal quien organiza muchas de las actividades, y si no actúa de manera directa, es quien las autoriza y supervisa. Como sea, en todos los casos el Estado tiene el deber ineludible de regular la convivencia. Desde que comenzó a funcionar, EME no tenía una autorización formal porque incumplía con el código de uso del suelo. Recién en agosto de 2022, se le permitió la realización de eventos en los espacios cerrados y no así en los jardines, para evitar las molestias provocadas a los vecinos por el sonido. Una nueva excepción concedida mediante ordenanza aprobada en diciembre de 2022 le dio vía libre al Ejecutivo Municipal para que, previo informe favorable de las áreas técnicas competentes y conclusión de las obras comprometidas, pueda extender la habilitación otorgada a los espacios abiertos del predio. ¿De qué obras hablaba la ordenanza? De un muro que funcionará como barrera acústica y la organización del estacionamiento vehicular de forma que no obstaculice la circulación del tránsito en la zona. Aunque los casos no sean calcados, hay un punto en común: vecinos que claman por recuperar la tranquilidad, la privacidad, el descanso, el diálogo intra familiar y tantas cuestiones esenciales más que hacen al buen vivir. Escuela de día, logística de comparsa de noche Es sabido que cada observador interpreta los hechos percibidos en función de un contexto vital, que incluye experiencias pasadas, simpatías, intereses, ideas políticas, etc. Tal vez, para quien no vive en el barrio, que la Escuela de Comercio 2 esté abierta a la noche sirviendo de base logística a la Comparsa Emperatriz no tenga nada de malo. Es más, hasta puede resultar simpático. A lo sumo, más de uno pensará que no tiene mucha lógica esa duplicidad de usos de un establecimiento del Estado provincial construido para un propósito específico: educar a alumnos.Pero muy diferente es la reacción de los que viven en el entorno. Además de las múltiples molestias que experimentan, sienten que en su querido barrio ya no hay reglas. Que conste que no es una reacción contra la comparsa en cuestión. Tampoco contra la institución educativa. Es más, puede que más de uno sea simpatizante de Emperatriz y también más de uno haya tenido o tenga hijos en esa escuela. Pero, al igual que el fulano que imaginábamos en el comienzo de esta nota, una cosa es ir a hinchar por una batería desde las tribunas en noches de desfile y otra, muy diferente, que te invada tu vida particular, tu casa, tus habitaciones y hasta la escuela del barrio. Para colmo, un episodio descolocó aún más. En redes sociales, una noche reciente, Emperatriz posteó: Teniendo Corsódromo, nos hacen ensayar en la oscuridad. El mensaje concluía con una fuerte demanda: Organización y planificación, respeto y SERIEDAD no? No hace falta mucha empatía para darse cuenta cómo pudo haber caído este mensaje a los vecinos que llevan años demandando justamente organización, planificación y, sobre todo, respeto Son los vecinos quienes sufren en carne propia lo que significa que les falten el respeto, no por un ensayo a oscuras sino por una cotidianeidad alterada. En el barrio el posteo alimentó una sospecha: que las comparsas tengan más poder que las familias. Quieren creer que no es así, que las autoridades actuarán priorizando a los vecinos, pero, por momentos, los gana la frustración y la desesperanza. ¿Una segunda terminal de ómnibus? Al drama del ruido se suman otrosEn la madrugada del 1 de enero, al regresar a nuestra casa luego de celebrar el fin de año, encontramos nuestro garaje Y TODOS LOS DE LA CUADRA frente al Centro de Convenciones y Corsódromo sobre Próspero Bovino- obstaculizados con colectivos y cientos de jóvenes subiendo a ellos (son los que los llevan y traen de las fiestas que se hacen en lugares alejados de la ciudad), contó semanas atrás una vecina. ¿Fue un hecho excepcional? No. Como la misma vecina lo hizo notar, se ha vuelto frecuente que estos colectivos tomen esta cuadra como terminal de ómnibus para salir hacia las fiestas y para el regreso. Cada vez que hay esas fiestas, los micros se juntan en esta cuadra cerca de la 1am, mantienen encendidos sus ruidosos motores durante un buen rato, se concentran cientos de jóvenes hasta que parten. Alrededor de las 7 am, la escena (rumores, ruidos, a veces gritos) se repiten un buen rato, al regresar de las fiestas, hasta que se dispersan. Los efectos de la exposición prolongada al ruido Imagino a un fanático del carnaval enojado aclarando que las baterías no producen ruidos sino música. Así que urge volver sobre lo dicho al comienzo: Hasta las composiciones de Bach, Mozart y Beethoven -por ejemplo-, pueden volverse ruido y, por ende, un instrumento de tortura, si llegan a nosotros sin permiso, en forma repetitiva, invadiendo nuestra privacidad, impidiéndonos descansar, etc.Una consulta a la IA de Google sobre los efectos de la exposición al ruido crónico en la salud humana, fue respondida en estos términos: Las investigaciones subrayan que el ruido crónico actúa como un estresor sistémico que afecta múltiples órganos y provoca 1) Efectos Auditivos (Hipoacusia, Tinnitus, Hipoacusia Ocupacional); 2) Efectos Cardiovasculares y Metabólicos (El ruido activa el sistema neuroendocrino, liberando hormonas del estrés que provocan: Hipertensión arterial y aumento de la frecuencia cardíaca; mayor riesgo de infarto de miocardio, cardiopatía isquémica y accidentes cerebrovasculares; trastornos metabólicos, incluyendo un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y obesidad; 3) Salud Mental y Cognitiva (Alteraciones del sueño; Deterioro cognitivo; Trastornos psicológicos) La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar una media diaria de 53 dB para ruido ambiental para prevenir estos riesgos.
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